“Vos sos la del 12, ¿no?”, le dice un señor cuando abre la puerta reja del edificio en donde vive, y ella le contesta que sí. Malena Castaldi se acaba de mudar a un apartamento por Parque Rodó y uno de sus vecinos ya la reconoció como la que todas las noches, desde hace tres años, conduce Telemundo, el informativo central de Canal 12, junto con Aldo Silva y Mariano López, donde además se especializa en asuntos económicos.

Lo de que se acaba de mudar es en el sentido más literal de la palabra. En un cuarto del fondo de su apartamento todavía tiene siete cajas llenas de libros que están esperando para salir y encontrar su ubicación definitiva. Y las paredes siguen desnudas, aguardando algún cuadro. Castaldi se define como “muy analógica”, porque siempre anda con una libretita en donde anota todo lo anotable. Pero también usa la tecnología: antes de mudarse, armó un archivo de Excel en donde consignó los pros y los contras del lugar en donde estaba y del lugar al que recién llegó, en el que recibió a la diaria para hablar de su carrera y de periodismo.

Se formó en la Universidad Católica, pero también trabajando. Últimas Noticias, la agencia Reuters, Nuevo Siglo TV, VTV y ahora Canal 12 son algunos de los medios que figuran en su currículum. La edición central de Telemundo empieza a las 18.55, pero mucho antes, cerca de las 15.00, Castaldi ya está en el canal, porque armar el informativo es un proceso largo que se encadena con las ediciones que tienen lugar a lo largo del día. “No se arma un producto para las siete de la tarde, se va perfeccionando, es un traje a medida, no es que se pensó cinco minutos antes”, comenta.

Suele haber dos formas de llegar a esta profesión: están los que dicen que desde niños ya sabían que querían ser periodistas y los que recién al final del liceo se dieron cuenta. ¿Cuál es tu caso?

El segundo. Yo iba por el lado de la abogacía, no por el periodismo, y en quinto o sexto de liceo empecé a querer entender un poquito más qué era el periodismo y terminé optando por eso. A esa edad consumía medios, ya tenía la costumbre –era lo que pasaba en casa– de escuchar la radio o estar atenta a los informativos. Con 16 o 17 años, que capaz que en esa etapa de la vida aún estás en otra o no sos tan consciente de la importancia de saber lo que pasa en el mundo o en tu país para ver cómo te ubicás en esa realidad. Entonces, me picó el bichito de la curiosidad: ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de periodismo? Cuando pensaba en abogacía, era algo más tradicional, capaz que porque es de esas carreras que uno tiene la idea de que sabe realmente de qué se trata o lo imagina. Creo que ahí estaba la cosa también, visualizarte ejerciendo una profesión. Cuando entendés de qué se trata, ves si ese zapato te calza o no.

¿Y de qué hablamos cuando hablamos de periodismo?

De investigación, de entender las cosas y tratar de explicarlas, y esa es una parte que me gusta mucho.

Y eso también se hace en la televisión, porque hay un prejuicio bastante común: que quienes están en el informativo sólo presentan noticias.

Exactamente, y es una visión un poco limitada. Presentar noticias es una de las maneras en que se puede materializar el periodismo, pero también pasa por preguntar, investigar, entender, tener contacto con las fuentes, buscar distintas opiniones y construir una historia en función de la mayoría de actores posibles.

Enseguida que empezaste a ejercer la profesión, en el periodismo escrito, ¿sentiste que era lo tuyo?

Me gustaba mucho. Entré casi de casualidad en el área económica, y también me pasó que tuve buenos tutores y mentores, y sentí que iba entendiendo el tema. Si hacés la Licenciatura en Comunicación Social, no tenés una materia de periodismo económico, hacés tus armas cuando salís a la calle y empezás a tener ese contacto. Eso nos pasa mucho en la carrera: tenemos una formación teórica y práctica, pero realmente te consolidás, te formás y encontrás tu perfil cuando salís a la cancha y estás realmente inserto en lo que es trabajar como periodista. Hay un ciclo de maduración, te vas encontrando en la medida en que lo vas ejerciendo.

¿Pensás que haber trabajado en periodismo escrito te da un plus para la televisión, aunque sean medios distintos?

Te da herramientas, porque son medios diferentes: hay tiempos y recursos que manejás en el periodismo escrito que son distintos a los que tenés en la televisión y en la radio. En la tele, por ejemplo, hay que tener mucha capacidad de síntesis, porque contás una historia en un minuto, y en prensa capaz que tenés una página y media. Hay veces que en una tarde tengo que resolver la presentación de la explicación de un tema económico: tengo que revisar el informe que salió, hablar con un par de economistas, después armarme el texto y coordinar con el departamento de arte para ver la parte gráfica. El recurso visual que tenés en la tele también es muy rico, en mi área, para explicar desde el punto de vista gráfico, me da mucho soporte.

Supongo que buscan el equilibrio entre la información pura y dura y el entretenimiento, porque eso también es la televisión.

Sí, es eso, pero aparte tenemos un informativo de dos horas y 20 minutos. Entonces, en ese tiempo no sólo damos la agenda de lo que sucedió en el día –no hablo sólo de Telemundo, sino de los demás canales–, porque tenemos una paleta de colores más amplia para ofrecer distintos temas. Además, cada tema tiene más tiempo, y tenemos la columna de Cami Cibils, de espectáculos y cultura, donde puede manejar otro montón de temas, y si fuera de una hora capaz que era más limitado; o Facu Macchi, que desarrolla tecnología y ciencia, temas que están totalmente por fuera de la agenda política, económica y social más tradicional. Es traer otros colores y que el arcoíris te luzca un poco más.

¿Han debatido en la interna de Telemundo sobre la duración del informativo? Porque hoy todo es rápido y corto, y sentarse a ver un informativo durante dos horas y 20 minutos es bastante. Es el tiempo que dura una película larga.

Nadie se sienta a ver un informativo durante dos horas y 20, creo que acompañamos una rutina, una hora del día, y probablemente la gente para a escuchar los temas que le interesan, pero no necesariamente tenés que pensar que el televidente está dos horas y 20 sentado. Además, hoy la tele no sólo se mira a través de la televisión, sino que también se escucha por la radio y se ve por las redes sociales; hay otras plataformas. El consumo es generacional: capaz que las generaciones más adultas llegan a la casa después de trabajar, se preparan un mate y dicen “voy a ver el informativo”. Después hay generaciones más cercanas a las nuestras que probablemente no. Además, hay otra cuestión, el consumo de las noticias: hoy la mayoría no espera hasta las siete de la tarde para que le cuenten qué pasó en el día, porque ya se enteró. Ya no es solamente el titular en el quiosco a las seis de la mañana, porque la información se va actualizando, las redes sociales y los portales de los medios están todo el tiempo activos, ya no es la discusión de qué noticia se guarda para la tapa del diario de mañana. Nosotros a las siete de la tarde tenemos que ofrecer un valor agregado: un análisis, una entrevista, otros espacios que enriquecen y varían esa agenda que quizás es la más tradicional.

¿Cómo te llevás con la exposición que te da la televisión, que te reconozcan por la calle y todo eso?

Bien, porque en parte soy un poco inconsciente, pero es verdad que quizás perdés privacidad. Vas a una consulta médica y el que está enfrente sabe que fuiste a una consulta médica. Fuiste a una tienda a hacer una compra, o estás en el súper o el quiosco, y hay gente que te reconoce y te comenta. En las redes sociales no, pero en el cara a cara las aproximaciones siempre son muy cálidas, desde el respeto. No quiere decir que siempre te estén dando para adelante, las personas te pueden decir tal cosa, pero siempre desde el respeto, nunca con un agravio o algo que me haga sentir incómoda, así que tampoco convivo mal con la exposición. Esto es Uruguay, somos todos laburantes; circunstancialmente, hoy mi trabajo es estar en la tele y ejercer el periodismo desde ese lugar, pero somos todos trabajadores. A veces me pasa –por eso digo que soy un poco ingenua o inconsciente– que viene alguien a hablarme y me quedo pensando de dónde lo conozco, y al final me dice “ah, y te vemos todas las noches”, entonces, me doy cuenta de que no era que la conocía, sino que la otra persona sabía quién era.

¿Sentís algún tipo de presión sobre tu imagen al ser mujer y salir en televisión?

No la siento y tampoco me han exigido nada. De hecho, desde el punto de vista de la estética o de la ropa, tenemos el asesoramiento de una estilista, pero respeta mucho lo que me hace sentir cómoda; entonces, no hay una cuestión de presión en ese sentido. Me cuido, me gustan determinados detalles, maquillarme, el pelo de una forma o de otra, pero creo que va más conmigo que por sentir que tengo que salir de una determinada manera. Yo elijo el corte de pelo que tengo, los colores que me favorecen o no, el corte de pantalón que me gusta, etcétera; hay mucha libertad en eso.

Pero son muchas cosas que hay que tener en cuenta, por lo que me decís...

Pero creo que si me dedicara a hacer otra cosa, por ejemplo, si hubiera elegido abogacía, hubiese tomado las mismas decisiones, porque me siento cómoda conmigo, utilizando determinadas cosas y dejando de utilizar otras. Entiendo tu punto, pero no es que a nosotros nos ejerzan una presión en ese sentido.

En varias entrevistas te consultaron sobre si por ser mujer te costó más llegar a ese lugar en los medios, pero lo ideal sería no tener que hacer esa pregunta.

Sí, sería ideal, y ojalá lleguemos al momento en que no haya que hacerla, pero nos falta dar algunos pasos en cuanto a la equidad. Las mujeres que tenemos un lugar de visibilidad también tenemos cierta responsabilidad de bregar por la equidad. También tengo que decir, en contrapartida, que a mí siempre me habilitaron jefes varones, porque tuve jefes varones; ojalá que en el futuro haya muchas jefas mujeres que habiliten tanto a varones como a mujeres. No por ser mujer, sino porque tenemos la capacidad, el talento, la posibilidad, la vocación y la entrega.

¿En la televisión hay presiones? No en el sentido que hablamos antes, sobre la imagen del comunicador, sino acerca del contenido periodístico y qué temas tratar.

No. Siempre está esa discusión; presiones existen, porque en el periodismo estás cerca del poder, y el periodismo en cierto modo es poder, porque es información y acceso a ella, pero lo que debe primar son los valores fundamentales del periodismo: imparcialidad, equidad y el ejercerlo con responsabilidad. Vos te debés a la gente, no a los distintos puntos de donde puedan venir esas presiones.

No usaste la palabra “objetividad”, que suelen mencionar los que no son periodistas...

La objetividad es un poco más utópica, porque somos sujetos y venimos de algún lugar, fuimos criados de una forma, tenemos un contexto familiar, educativo, social y cultural, y todo eso te va formando. La búsqueda de la imparcialidad tiene que ver más con ese ejercicio profesional: te formaste para ser periodista, y es ahí donde tenés que dejar de lado los sesgos.

¿Pensás que la formación universitaria te dio las herramientas fundamentales para ejercer la profesión? Porque también están los que dicen que el periodismo es un oficio y no hace falta formarse.

El periodismo es un oficio, no hay que renegar de eso, y hay periodistas que no tuvieron formación universitaria y son excelentes. Las generaciones más chicas, de las últimas dos o tres décadas, han tenido la oportunidad de formarse a nivel universitario y es una herramienta fundamental. Ahora, también te digo esto: si salís de la universidad con un título de licenciado en Comunicación Social especializado en periodismo, lo guardás en un cajón de tu casa y nunca ejerciste el periodismo, no sos periodista. Porque el periodismo lo hace el ejercicio. Lo que te decía al principio: realmente te empezás a moldear, a formar y empezás a aprender el oficio del periodismo trabajando, en la calle, haciendo preguntas, fuenteando, yendo a las conferencias y esperando dos horas para ver si un ministro te da bolilla o no.

¿Te gustaría tener un programa de entrevistas?

Me encantaría.