Las diseñadoras Leticia Varela y Jimena Castells están presentando Como juego aprendo. Kit de actividades creativas y colaborativas sobre alimentación. Con ese nombre de lectura polisémica, una suerte de veni, vidi, vici de la alimentación saludable y la comida casera, engloban una serie de recursos que ofrecen para el trabajo en el aula y, en general, para llevar a grupos de niñas y niños. Una oportunidad para conocerlo más en profundidad será la actividad que tienen programada para el jueves 11 de setiembre a las 18.00 en la librería Germina (Carlos Roxlo 1370 bis).
Como juego aprendo “es un kit de actividades, ideas y recursos para acercar a niñas y niños a diversos temas y conceptos relacionados con la alimentación”. Con esta propuesta se dirigen a docentes y talleristas, a quienes ofrecen “dinámicas colaborativas y consignas creativas que pueden ser adaptadas a diferentes edades para desarrollar en el aula, en el hogar o en espacios de taller”, sostienen. Destacan que estas dinámicas “se ofrecen como una guía abierta y flexible”, que tienen un enfoque creativo y lúdico, que están dirigidas al trabajo en equipo y al intercambio entre pares. “Partimos de la premisa de que el intercambio con diversos actores vinculados a la alimentación –desde alguien que trabaja en una huerta hasta quien cocina en su hogar– es valioso. Por eso, las actividades proponen generar espacios de diálogo y reflexión con personas que se dedican a la producción, distribución, comercialización y preparación de alimentos”, señalan. En este sentido, subrayan la potencialidad del diálogo intergeneracional y del intercambio de saberes al haber constatado que los niños y niñas “eran súper abanderados de la comida casera de sus abuelas”.
Ahí empezó todo
Todo arrancó hace algo más de una década, en 2013, cuando Varela y Castells trabajaban juntas en un estudio de diseño. “Diseñábamos envases de productos ultraprocesados. Era un laburo súper profesional, que te hacía crecer un montón desde esa perspectiva, estaba bueno, era desafiante, pero no nos gustaba trabajar para esos contenidos”, cuenta Varela, y Castells complementa: “Lo conocimos desde adentro, desde las entrañas, los estudios de mercado que hacían para llegar a los consumidores”. Ambas coincidían en que era un buen lugar para seguir formándose, pero también en el interés por llevar la potencia del diseño, “esa capacidad de traducir ciertas ideas complejas en cosas más accesibles, hacia la posibilidad de apropiarnos de esos lenguajes visuales que resultan atractivos y ponerlos al servicio de otro tipo de mensaje”, dice Varela, y agrega Castells: “Nos gustaba esta cosa justiciera de generar algo para ir en contra del alfajor y de otros ultraprocesados que veíamos en nuestra práctica profesional cotidiana. Nos cuestionábamos siempre a dónde queríamos llevar el poder del diseño”.
Foto: Difusión
Varela estudió gestión cultural y Castells se formó como tallerista de expresión plástica para las infancias, así que todo eso confluyó en volcar sus conocimientos en un proyecto que pusiera el diseño al servicio de la promoción de la alimentación saludable. Se presentaron a los Fondos Concursables con una propuesta de talleres para niñas y niños, que aunaba ambos intereses: “Por un lado, nos gustaba lo lúdico, trabajar con infancias, y, por otro lado, nos copaba el tema de la alimentación porque estábamos inmersas en eso pero desde otro lugar”. Así, la primera etapa del proyecto Como Juego Aprendo, desde 2015, incluyó más de 100 talleres y actividades en escuelas, centros culturales, eventos y festivales, con los que llegaron a unos 2.500 niños y niñas. Por otra parte, el Mercado Modelo y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca las convocaron, en 2017, para formar parte de la campaña “Mejor de estación”.
En los talleres empezaron a visualizar “otras necesidades a partir del contacto directo con los chiquilines y las maestras”. “Nos preguntaban si teníamos algún material para seguir trabajando, para que fuera más allá de esa instancia puntual en la que ya se veían cosas súper ricas y necesarias. Así que se fue gestando la idea de crear un material que puedan quedárselo los docentes y tenerlo como una batería de recursos para seguir profundizando”, dice Castells. Varela agrega que también surgió la necesidad “de independizar el proyecto de nosotras”. Por eso volvieron a presentarse a los Fondos Concursables, en 2019, para elaborar un material gráfico que sirviera como recurso didáctico. De ese proceso surgió el kit.
Foto: Difusión
Una cajita poderosa
Como juego aprendo. Kit de actividades creativas y colaborativas sobre alimentación es una pequeña caja de herramientas. La presentación –contiene un librillo explicativo, un desplegable con recursos complementarios y diez tarjetones con actividades–, con “una impronta colorida, lúdica, atractiva, contemporánea”, como señala Varela, favorece la flexibilidad de su uso, la manipulación y, con ello, la apropiación. Los diez tarjetones tienen de un lado una introducción flexible, lúdica, y del otro, las consignas y las variantes. El desplegable incluye, de un lado, lo previo a las actividades, la preparación, y del otro, lo posterior, la difusión. “Que no quede como una actividad aislada, sino que tiene instancias previas que nos permiten generar diálogos con otras personas e incluso jugar con lo intergeneracional, y con la importancia de contar lo que hacés, de difundir los mensajes”, explica Varela, y Castells complementa: “Nos interesaba hacer dinámicas que trascendieran las aulas. Los niños empezaron a llevar los materiales a las casas, a procesarlos en familia. Por ejemplo, una actividad propone hacer una campaña para publicitar el consumo de frutas y verduras; eso permite llevarla a distintos lugares (un centro cultural, los otros salones de la escuela), poder potenciar el mensaje y que sea una instancia que queda en la memoria. Que los niños se apropien de ella”.
Por otra parte, mediante un código QR se accede a una plataforma virtual colaborativa. “La idea es inspirarse colectivamente, compartir resultados y seguir generando comunidad. Esa cosa de estar acompañado va nutriendo”, apunta Castells. Se proveen además materiales para imprimir, asociados a las consignas, algo que parte de la necesidad de las docentes de tener algo impreso que los niños y niñas puedan intervenir. Como toda caja, admite seguir llenándose: uno de los conceptos básicos de este proyecto es el de cocreación, de tal manera que cada usuario le dará su impronta, le sumará su propio bagaje.
Foto: Difusión
En la primera etapa contaron con el asesoramiento de una nutricionista “para saber dónde pararnos, dónde hacer foco, y de ahí surgió esto de ir a los extremos: los productos más codiciados, los ultraprocesados y los que a nivel de salud pública están causando diversidad de problemas fuertes, y por otro lado las frutas y verduras como todo eso cuyo consumo es deseable promover”, comenta Varela. Para la elaboración del kit se apoyaron en el trabajo con maestras: “Hicimos dos talleres de cocreación en los que intercambiábamos: qué tipo de actividades han desarrollado, cómo, con qué materiales, que temáticas les interesa trabajar… Fue lindo porque participó gente de distintos lugares del país y se pasaban piques entre ellas”.
“Cuando pensamos el kit nuestra idea era tomar esa necesidad que nos planteaban las maestras y desarrollar algo en ese contexto. De todas maneras, nos planteamos que fuera una herramienta flexible justamente para poder adaptarla a distintas edades. Nos encantaría que una familia se copara con tener su kit, pero lo pensamos más que nada para el contexto educativo, más allá de que muchas cosas trascienden ese ámbito”, sintetiza Varela, a lo que Castells agrega: “También otros profesionales, como nutricionistas o pediatras, nos han manifestado interés en esta herramienta para darle un viraje creativo a su bagaje”.
Como juego aprendo. Kit de actividades creativas y colaborativas sobre alimentación, de Leticia Varela y Jimena Castells. Por más información: [email protected], 099 055 501, @comojuegoaprendo en Instagram.