Parece que todo lo que Taylor Swift toca se transforma en oro. La cantante country que se convirtió en la gran figura del pop de la última década fue una niña prodigio: con apenas 15 años, cuando aún vivía en Nashville, firmó contrato con Big Machine Records. A partir de entonces, su carrera fue en un ascenso vertiginoso marcado por giras multitudinarias, fans incondicionales con los que tiene una relación muy especial y también por controversias constantes, tanto personales como legales, muchas de ellas narradas en el documental Taylor Swift vs. Scooter Braun: Bad Blood. Con el tiempo, Swift supo evolucionar, adaptarse al competitivo mundo del pop, históricamente dominado por mujeres poderosísimas como Madonna, Lady Gaga y Beyoncé, y crecer hasta consolidarse como la artista que es hoy: una mujer empoderada, sensible y humana.
En la docuserie Taylor Swift: The End of an Era, dirigida por los documentalistas Don Argott y Sheena M Joyce (Rock School), se retrata la magnitud de cómo se gestó la gira The Eras Tour, que se extendió desde marzo de 2023 hasta su último concierto, en diciembre de 2024 en Vancouver. Está pensada, además, como un cierre simbólico y narrativo del proyecto más ambicioso de la carrera de Taylor y de uno de los más exitosos de la historia de la música: recaudó más de 2.000 millones de dólares, llevó a sus estadios a más de diez millones de espectadores en 149 shows por 51 ciudades con una duración promedio de tres horas y cuarto por concierto, y generó un enorme impacto económico, convirtiéndose en la gira más taquillera de la historia con récords en entradas y merchandising.
The End of an Era es una serie inteligentemente planteada como el broche de oro de una gira que funciona como una autobiografía en vivo y en tiempo real de la artista: repasa todas las eras de Taylor (desde Fearless hasta Midnights) y confirma que es una artista que se reinventa constantemente. Muestra el backstage de sus show, repletos de una carga emocional especial, con discursos más reflexivos y una sensibilidad distinta a los demás del género, y nos regala una relectura de su carrera y de Taylor como artista, sobre todo después de Taylor’s Version, el proyecto de regrabación de sus primeros discos luego de perder los derechos de las grabaciones originales, con el que recuperó el control sobre su obra y se reafirmó como la dueña absoluta de su música; algo bastante poco común, sobre todo en artistas femeninas.
En cada uno de los seis episodios, la docuserie explora el origen y el impacto de este fenómeno cultural, aporta una mirada íntima a la vida de Taylor Swift durante la gira que marcó la agenda cultural mundial e hito en la música, y se revela por primera vez qué implicó construir una gira de tal magnitud, además del peso emocional del estrellato. A medida que el relato avanza y retrocede, por la línea temporal de Taylor Swift se entrelazan conversaciones íntimas con la artista, imágenes del backstage, registros de los ensayos y las claves de su motivación para embarcarse en este proyecto. Aparecen el conflicto por la pérdida de control sobre su catálogo original, las ansiedades heredadas de la pandemia (un período de introspección creativa que la tuvo alejada de los escenarios por cinco años) y la revisión de sus distintas versiones pasadas a través de sus canciones: “Fue como releer mis viejos diarios, todas las chicas que fui hasta convertirme en esta”.
Hay algo en Swift que la hace única y está plasmado a la perfección en esta docuserie: no baila especialmente bien ni está hipersexualizada, pero es dueña de un carisma poco común y es especial no sólo por su éxito en sí mismo, sino por cómo lo construyó y por lo que representa culturalmente como ícono absoluto del pop. Como una brillante narradora de su tiempo, tuvo la capacidad de convertir sus experiencias íntimas (el amor, la ruptura, la inseguridad) en un relato generacional en donde sus canciones funcionan como diarios íntimos emocionales. Tuvo una gran evolución, pasando del country adolescente al pop masivo y luego a un folk más introspectivo, en la que cada era conlleva un cambio estético y narrativo acorde. Taylor es, además, la compositora y creadora central de su obra: en una industria donde muchas cantantes son sólo intérpretes, ella escribe y produce sus canciones, lo que le da autenticidad y control creativo. Y quizás lo que la hace más singular es la relación que tiene con su público y cómo construyó una comunidad basada en códigos compartidos, pistas ocultas y una sensación de complicidad.
A través de un brillante montaje, que captura la verdadera dimensión emocional del tour, la serie nos recuerda por qué millones de personas encuentran en la música de Swift un refugio, un relato propio y una identidad. The End of an Era es, sin dudas, una pieza dentro del imperio multimillonario de Taylor Swift, pero también muestra una cara que no se había dejado ver hasta ahora: la de una mujer transparente y profundamente sensible que supo reconstruirse una y otra vez, mantenerse firme frente a las presiones de la industria y hacer de su música un relato de empoderamiento femenino.
Taylor Swift: The End of an Era. Seis episodios en Disney+.