Maduro fue acusado de narcotráfico y terrorismo durante el primer gobierno de Trump (2017-2021) y ahora se enfrenta a una acusación que incluye cargos de narcoterrorismo, drogas y uso de armas. Los ataques se extendieron por los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Para muchos fue una intervención sorpresiva, mientras que otros consideran que había indicios. “Lo que pasó estaba predicho en la Estrategia de Seguridad Nacional que publicó Trump en noviembre”, dijo en conversación con la diaria el doctor en Ciencia Política Julián González Guyer. No obstante, observó que “la barbaridad que hizo el gobierno americano y la forma descarnada en la que aplicó el poder militar es algo que impacta”.
Las sospechas sobre un posible ataque estadounidense en Venezuela comenzaron a cobrar fuerza con el despliegue militar en el mar Caribe que empezó en agosto de 2025, cuando el país norteamericano interceptó embarcaciones que según afirmó eran sospechosas de transportar drogas que salían de Venezuela.
Sin embargo, la idea de un ataque de estas dimensiones “era una locura”, señaló a la diaria el licenciado en Sistemas Navales y capitán de navío retirado Ricardo Barboza Zas, quien dejó entrever que “si se dio, fue porque hubo otra cosa”.
Sobre la operativa estadounidense, González Guyer dijo que fue “muy espectacular”, pero se manejó con cautela y señaló que hay que lograr establecer las razones del éxito. La hipótesis de un infiltrado en la seguridad de Maduro es “una suposición que no puede hacerse todavía” porque falta evidencia.
“El patrón de la región” y la vuelta de la doctrina Monroe
La doctrina Monroe fue una política exterior proclamada en 1823 por el entonces presidente de Estados Unidos James Monroe, que puede resumirse en una frase: “América para los americanos”. Funcionaba como advertencia para que Europa no volviera a intervenir en el llamado “hemisferio occidental”. Esta doctrina justificaba las intervenciones estadounidenses en América Latina alegando que los intereses nacionales estaban en riesgo.
A comienzos del siglo XX, el también expresidente norteamericano Theodore Roosevelt alteró esta doctrina en lo que se conoció como “corolario de Roosevelt”, que establecía que Estados Unidos tenía la potestad de intervenir en los asuntos internos de los países latinoamericanos en caso de verse afectada su seguridad nacional, bajo la premisa de que ninguna potencia externa debía ganar influencia estratégica en América Latina.
Esta política es retomada por Trump en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en la que establece la incorporación de un “corolario Trump” a la doctrina Monroe: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografía clave en toda la región”, reza el documento.
Julián González Guyer.
Foto: Alessandro Maradei
González Guyer se detuvo en el concepto de hemisferio occidental: “Trump define su política hacia lo que ellos llaman el ‘hemisferio occidental’, que somos nosotros”, señaló en referencia a América Latina y adjudicó el término a una invención estadounidense “al servicio de la idea de que Estados Unidos es el patrón de la región por oposición al oriente”. En este sentido, agregó que Washington ve a América Latina como “una prolongación natural de su territorio” y “busca fortalecer su dominio” en la región.
En cuanto al escrito, consideró que no tiene precedentes: “Nunca había habido un documento tan brutalmente claro y directo, con una agresividad y una postura de superioridad, que estampa la idea de la supremacía blanca”.
Barboza Zas, en tanto, dijo sobre el discurso del presidente estadounidense: “Trump, desde que asume y ya con la experiencia del gobierno pasado, se dirige a sus votantes. El tipo es sincero, les muestra que él está logrando lo que les dijo que iba a lograr: imponerse, conseguir petróleo; el petróleo está vinculado al poder, al dinero. Es un mensaje lineal y sencillo, no sofisticado. Él siempre se mueve por lo que puede lograr”.
Detrás del ataque
Ambos expertos consideran que la captura del presidente venezolano se trató de un secuestro, pero ¿con qué objetivo?
Para González Guyer, el hecho tuvo, por un lado, un propósito “doméstico” hacia los seguidores de Trump y, por otro, “un mensaje” hacia América Latina: “Hay que rendirle pleitesía y poner los recursos”. Y retomó lo señalado en la de Estrategia Seguridad Nacional: “El Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos iniciará un proceso para la identificación de puntos y recursos estratégicos en el hemisferio occidental”.
“Estados Unidos va a hacer lo que se le cante, si tiene que usar la fuerza, la va a usar”, concluyó. En cambio, Barboza Zas considera que, para Estados Unidos, “Latinoamérica termina en Colombia y Venezuela” y que la intervención era “necesaria” para “destrabar la situación”. En este sentido, recordó la caída de la Sociedad de las Naciones después de la Primera Guerra Mundial.
“La Sociedad de las Naciones cae cuando los países que entendieron que eran ganadores y que eran potencia empezaron a pedir territorios. Es lo que está pasando ahora: Rusia quiere a Ucrania, China quiere a Taiwán y Estados Unidos quiere el control del Caribe”, sintetizó.
González Guyer reconoció al Caribe como “una zona absolutamente central y estratégica” para la potencia norteamericana, al tiempo que destacó que es “la primera vez en la historia” que Estados Unidos interviene directamente en un país de América del Sur. Por lo tanto, dijo, “no hay que pensar que eso se vaya a terminar ahí, sino que hay que tener en cuenta que puede seguir hacia el sur si a Estados Unidos le interesa”.
Asimismo, agregó que en Sudamérica hay muchos recursos minerales y naturales “muy estratégicos” y advirtió que “no conviene pensar que nosotros estamos libres de cualquier riesgo frente a estas políticas de Estados Unidos”.
Por otro lado, Barboza Zas cree que Estados Unidos no volverá a atacar a América Latina porque su interés está en que Venezuela “no abastezca a los que considera sus enemigos: Rusia, China y Cuba”.
En manos norteamericanas
“A Trump no le interesa cambiar el régimen en Venezuela”, opinó el licenciado en Sistemas Navales, pero a quien sí le interesa es al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hijo de cubanos, que quiere que Cuba “caiga”. Calificó el ataque a Venezuela como “una estrategia indirecta”.
“Venezuela estaba sosteniendo a Cuba, y a su vez abastecía a Rusia y a China con petróleo barato. Si yo corto esto, estoy haciendo daño a Cuba, a Rusia y a China”, aseveró.
En la misma línea, González Guyer dijo que la democracia no está entre los objetivos del presidente norteamericano. “En ningún momento Trump ni sus colaboradores hablaron de democracia en Venezuela; sí de establecer un gobierno que siga sus lineamientos, y de controlar la economía y el petróleo. No se habló de ni de presos políticos, ni de derechos humanos, ni de democracia porque a Trump no le interesa”, subrayó.
Para Barboza Zas, “las cabezas” del gobierno venezolano – la presidenta encargada, Delcy Rodríguez; el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello – negociarán una salida de transición, “si es que tienen el instinto de sobrevivir”, porque “deben tener algún vuelto guardado en algún lado y lo querrán disfrutar”, especuló.
En cuanto al futuro de Venezuela, el excapitán de navío planteó tres posibilidades que dependen de quién suceda a Trump después de las elecciones de 2028. Si el sucesor es el senador por el Estado de Texas, Ted Cruz, cuya línea ideológica, según Barboza, es similar a la del expresidente norteamericano George W Bush – “si hay que intervenir, intervenimos; si hay que cambiar el régimen, lo cambiamos” –,“esto sigue”, opinó. Mientras que, si lo sucede el actual vicepresidente norteamericano, James David Vance, “esto se muere”. El otro posible candidato a la Presidencia estadounidense, señaló, es el secretario de Defensa, Pete Hegseth. En ese caso, el futuro de Venezuela es incierto.
Por el momento, Estados Unidos va a coordinar con Venezuela, mientras “el chavismo sigue controlando […] El problema es que hay tantos agarrados del poder que no sabés si lo quieren dejar”, concluyó.
Finalmente, el doctor en Ciencia Política dijo que el “talón de Aquiles” de Estados Unidos es la pérdida de poder económico y, a largo plazo, la pérdida de influencia política.