Las protestas opositoras en Irán continúan con un número indeterminado de muertos, que organizaciones sociales estiman en más de un centenar. El apagón informativo que impuso el gobierno iraní impide conocer el alcance de la violencia, al tiempo los gobiernos estadounidense e israelí ven con buenos ojos un cambio de régimen en Irán y han manifestado su voluntad de colaborar para que eso ocurra.
“Irán busca la libertad, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar! Presidente Donald J Trump”, publicó el gobernante estadounidense en su red Truth Social.
Varios medios estadounidenses que citan fuentes anónimas –Axios, The New York Times, The Wall Street Journal y The Washington Post– señalan que Trump todavía no tomó ninguna decisión, pero tampoco descartó ninguna posibilidad. Sobre la mesa está una ofensiva militar, pero también otras medidas, por ejemplo, un ciberataque que impida al gobierno de Irán limitar el acceso a internet, que está bloqueado desde el viernes.
El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, publicó un mensaje este domingo acerca de esta crisis. “Si el pueblo iraní elige poner fin a más de 46 años de gobiernos de odio e incompetencia podría recuperar la cultura persa de educación, arte, música y fuerza, y el fin de Hamas, Hezbolá y los hutíes”, afirmó en X, en alusión a los aliados de Teherán en la Franja de Gaza, Líbano y Yemen.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aludió a un cambio de régimen de gobierno en Irán. Según un comunicado de su oficina, afirmó ante su gabinete: “Todos esperamos que la nación persa se libere pronto del yugo de la tiranía y que, cuando llegue ese día, Israel e Irán vuelvan a ser aliados leales en la construcción de un futuro de prosperidad y paz para ambos”.
Manifestó también que “el pueblo de Israel, y el mundo entero, están asombrados por el tremendo heroísmo de los ciudadanos iraníes”, y que “Israel apoya su lucha por la libertad y condena enérgicamente las masacres masivas de civiles inocentes”.
El presidente del parlamento de Irán, Mohamed Baqer Qalibaf, respondió este domingo que si ocurriera un ataque estadounidense sobre Irán, “tanto los territorios ocupados [Israel] como todos los centros militares, bases y barcos” estadounidenses e israelíes en la región “serán objetivos legítimos”.
Un día antes, el sábado, Irán manifestó en una carta dirigida al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, que Estados Unidos, en forma “evidentemente” coordinada con Israel, actúa para “incentivar la inestabilidad y violencia” en el país. La representación de Irán ante la ONU repudió la “persistente, ilegal e irresponsable conducta de Estados Unidos”, país al que acusó de intentar “interferir en los asuntos internos de Irán mediante amenazas, incitaciones y el incentivo deliberado de la inestabilidad y la violencia”.
Meses atrás, Israel e Irán intercambiaron misiles y ataques con drones. Un año antes, el 31 de julio de 2024, Israel había lanzado un ataque en plena capital iraní, Teherán, para matar al líder de Hamas y encargado de las conversaciones con el gobierno israelí para el cese del fuego, Ismail Haniye. El dirigente de Hamas se encontraba allí como invitado de Irán para asistir a la asunción del presidente, Masud Pezeshkian.
Enmarcadas en esta tensión internacional, las protestas continuaban este domingo, cuando la organización civil Iran Human Rights (con sede en Oslo, Noruega), aumentó a 192 el número de muertes por la represión de las movilizaciones que lleva contabilizadas. Otra organización civil, HRANA, que también sigue la situación iraní desde el exterior, con informantes en el país, reportó que murieron 115 personas durante las protestas, 37 de ellas funcionarios de seguridad, del Ejército o de la Policía.
De acuerdo con datos de HRANA citados por la agencia Efe, la mayoría de los manifestantes muertos sufrieron el impacto de balas o perdigones, y siete de ellos eran menores de 18 años. Además, informó que fueron detenidas 2.638 personas.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre como una reacción ante la situación económica, marcada por la caída del rial, la moneda nacional, y el gobierno respondió con medidas para atenuar esta crisis. Pero la respuesta no bastó.
Los manifestantes reclaman el fin del régimen islámico que gobierna Irán, y algunos piden el regreso de la monarquía. Ante estos reclamos, las autoridades restringieron el acceso a internet y a otras comunicaciones internacionales desde el viernes.
El presidente de Irán, Pezeshkian, dijo este domingo en la televisión estatal que “la ira social no es una licencia para destruir”, y defendió su respuesta a los manifestantes, que incluye subsidios, entre otras medidas económicas. “Estamos dispuestos a negociar. Debemos escuchar vuestra protesta. Debemos atender vuestras preocupaciones. Sentémonos juntos. Unamos nuestras manos. Resolvamos esta crisis. Pero no vamos a ceder ante la violencia”, dijo.
Según Pezeshkian, hay “elementos terroristas respaldados por gobiernos extranjeros que están asesinando a civiles inocentes, incendiando mezquitas y vandalizando infraestructuras públicas; todo ello es orquestado por Estados Unidos e Israel con la clara intención de crear agitación en todo Irán”.
A su vez, Reza Pahlavi, el hijo mayor del último sha de Persia, dijo a los manifestantes en X: “No abandonen las calles. Mi corazón está con ustedes. Sé que pronto estaré a su lado”.