En un contacto con medios de prensa que tuvo en Mar-a-Lago, la residencia que tiene en Palm Beach, en el estado de Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este domingo que “ojalá” se puede llegar a un acuerdo con los iraníes sobre su programa nuclear.

En un contexto de extrema tensión luego de las masivas protestas populares que hubo en Irán en contra del gobierno teocrático que rige el país, Trump agregó que no quería dar la orden de utilizar “los buques más grandes y poderosos del mundo allí, muy cerca”, que desde hace semanas se están aproximando al territorio iraní.

Sus declaraciones se produjeron después de que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, afirmara también este domingo que si Estados Unidos atacaba Irán, se convertiría en un conflicto que se expandiría por toda la región. “Deberían saber que, si inician una guerra esta vez, será una guerra regional”, declaró el líder supremo, de 86 años, en un evento celebrado en el centro de Teherán, la capital iraní.

Jamenei afirmó que Estados Unidos quiere “devorar” Irán y quedarse con sus enormes recursos de petróleo y gas natural, y agregó que lo ocurrido durante las recientes protestas antigubernamentales “fue similar a un golpe de Estado”, ya que un gran número de oficinas gubernamentales, bancos y mezquitas fueron vandalizados.

En un tono más conciliador que Jamenei se manifestó el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, que en declaraciones a la cadena CNN se mostró en sintonía con Trump al manifestar que confía en que podrá alcanzar un acuerdo sobre el programa de armas nucleares de Teherán en las conversaciones con Estados Unidos.

El canciller iraní agregó que, lamentablemente, su país perdió la confianza en Estados Unidos como socio negociador, pero, según se informa, dijo también que había gobiernos de países amigos de la región que estaban facilitando conversaciones fructíferas con los funcionarios de Washington.