El presidente Donald Trump describió el viernes a Irán como un “tigre de papel” cuyas capacidades de defensa se van diezmando. Pese a la incertidumbre sobre el final de este conflicto, también el secretario de Guerra, Pete Hegseth, presentó un escenario optimista para sus intereses. En una conferencia de prensa aseguró: “Irán no tiene defensas aéreas. Irán no tiene Fuerza Aérea. Irán no tiene Armada. Sus misiles, sus lanzadores de misiles y sus drones están siendo destruidos o derribados del cielo”.
Hegseth dijo que la cantidad de misiles con los que contaba Irán se redujo en 90% y la de drones en 95%, que su capacidad de producir más misiles ha sido “casi eliminada” y que más de 15.000 objetivos fueron atacados en ese país por Estados Unidos e Israel. Afirmó que es un promedio “superior a los 1.000 objetivos diarios”, algo que “ninguna otra coalición de países en el mundo es capaz de lograr”.
Durante su conferencia de prensa, Hegseth acusó a los medios de su país de no tener una mirada suficientemente positiva sobre la ofensiva, según citó el periódico The Guardian. “¿Qué deberían decir los titulares [en la televisión]? ¿Qué tal ‘Irán cada vez más desesperado’?”, dijo Hegseth.
Estados Unidos afirma que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, está herido y posiblemente “desfigurado”, y lo mismo afirma Israel. Sin embargo, Washington ofreció el viernes una recompensa de hasta diez millones de dólares por información que permita capturarlo, así como a otras autoridades iraníes.
El jefe del Pentágono dijo en su conferencia que los líderes iraníes se esconden bajo tierra porque “eso es lo que hacen las ratas”. Justo hizo estas declaraciones cuando autoridades de Irán desafiaron los bombardeos junto a miles de manifestantes que salieron a las calles por el Día de Al Quds (nombre árabe de Jerusalén), una conmemoración creada en 1979 por el ayatolá Ruhola Jomeini para pedir la liberación de Palestina y la caída de Israel.
En su primer mensaje a la población, Mojtaba Jamenei había convocado a esta manifestación, en la que participaron el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Lariyani, el comandante en jefe de la Policía, Ahmad Reza Radan, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohamed Eslami, y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
Durante esa marcha, en el centro de Teherán, hubo ataques de Israel cerca de la multitud y una mujer que participaba murió por esa causa, informaron Efe y France 24. Lariyani dijo a medios locales: “Donald Trump no tiene inteligencia para darse cuenta de que el pueblo de Irán es un pueblo maduro, fuerte y decidido. Cuanto mayor sea la presión de Estados Unidos, mayor será la determinación del pueblo”. Con una visión tan positiva como la de Hegseth, Lariyani dijo que “los ataques del régimen sionista contra la ruta de la marcha demuestran su desesperación”.
Muertes y dudas
En Washington, el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Dan Caine, coincidió con Hegseth en destacar los logros militares, pero con matices sobre las capacidades bélicas de Irán. Dijo que en menos de dos semanas se “neutralizó la capacidad de combate” de la Armada iraní, aunque todavía quedan barcos de guerra. “Hemos logrado avances, pero Irán aún conserva la capacidad de causar daños a las fuerzas aliadas y al tráfico marítimo comercial, por ello nuestra labor en este frente prosigue”, afirmó.
Mujeres iraníes recogen sus pertenencias de un edificio residencial dañado en Teherán, el 12 de marzo.
Foto: AFP
Los reclamos de Hegseth a los medios no evitaron que enfrentara preguntas sobre el ataque a una escuela de niñas, en Minab, que dejó 175 muertos al comienzo de esta ofensiva. La mayoría de las víctimas eran alumnas, a las que se sumaron varios padres y maestros. “En este conflicto entre nosotros e Irán, solo hay una entidad que nunca ataca a civiles. Literalmente, nunca ataca a civiles. Nosotros no atacamos [civiles]. Irán sí”, dijo Hegseth consultado sobre ese hecho. Agregó que la investigación al respecto sigue en curso. Sin embargo, el diario The New York Times informó esta semana -citando fuentes vinculadas con esa investigación- que los indicios apuntan a que Estados Unidos fue el responsable.
Las autoridades estadounidenses afirmaron el viernes que está en curso otra investigación sobre las circunstancias en que un avión cisterna se estrelló el jueves en el oeste de Irak, lo que causó la muerte de los seis soldados a bordo. Este incidente elevó a 14 los militares de Estados Unidos muertos en esta guerra y se estiman en 140 los heridos.
Una milicia proiraní, la Resistencia Islámica en Irak, dijo haber derribado ese avión, pero Washington no admite esta versión. Tampoco atribuyó a fuerzas enemigas el incendio que se registró el jueves en su mayor portaaviones, el USS Gerald Ford, un incidente en el que hubo dos heridos.
Intentos de freno
El canciller alemán, Friedrich Merz, pese a que sigue alineado con Estados Unidos e Israel, dijo que esta guerra -tanto los ataques contra Irán como las respuestas con bombardeos en el golfo Pérsico y en territorio israelí- “no beneficia a nadie y perjudica a muchos económicamente”, incluida Alemania.
El viernes el barril de petróleo brent subió 2,67% y cerró por encima de los 103 dólares. Desde que empezaron los ataques a Irán, el crudo alcanzó incluso precios cercanos a los 120 dólares y mantiene una volatilidad inusual. Su punto más bajo, 81,59 dólares, lo alcanzó cuando Trump anunció que la guerra estaba “prácticamente finalizada”, el lunes. Pero la guerra sigue sin final a la vista. “Estamos haciendo todo lo posible diplomáticamente, estamos usando todos los canales diplomáticos y esperamos encontrar maneras de poner fin a esta guerra lo antes posible”, afirmó Merz durante una visita a Noruega.
A su vez, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, viajó hasta Líbano para reunirse con el presidente, Joseph Aoun, y transmitir su “solidaridad” por los ataques que está recibiendo de parte de Israel, que dejaron 773 muertos, entre ellos, un centenar de niños.
Una mujer iraní camina sobre carteles con imágenes del presidente estadounidense, Donald Trump, y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante la manifestación en apoyo al pueblo palestino, el 13 de marzo, en Teherán.
Foto: AFP
El gobierno de Benjamin Netanyahu declaró que Líbano es un segundo frente, con la misma importancia que Irán, porque desde allí los milicianos de Hezbolá, aliados del régimen iraní, atacan el norte de Israel. “Quiero pedir a las partes que detengan esta guerra y allanen el camino para alcanzar una solución que permita que Líbano se convierta en un país independiente, con una soberanía y una integridad territorial respetadas y un lugar en que las autoridades tengan el monopolio del uso de la fuerza”, dijo Guterres. Afirmó que la ONU hará todos los esfuerzos “en su intento de sentar las bases para un futuro pacífico que tanto merecen Líbano y toda la región”. “Estoy aquí como amigo del pueblo libanés para mostrar mi completa solidaridad. Sé que están sufriendo enormemente”, agregó desde Beirut. Señaló que los libaneses “no han elegido esta guerra, se han visto arrastrados a ella”.
El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, coincidió en que esta es una guerra que los libaneses no quieren ni eligieron, y dijo que su gobierno trabaja “día y noche” para detenerla.
Desde América del Sur, una de las voces que insiste en que los ataques en Medio Oriente deben terminar es la del gobierno de Brasil. El viernes la cancillería condenó en un comunicado los ataques contra “áreas civiles” y pidió que se respete la soberanía de Líbano. Señaló que los bombardeos en las afueras de Beirut y en otras zonas causaron muertes y el desplazamiento de decenas de miles de personas. Del mismo modo, condenó los ataques de Hezbolá contra el territorio israelí. Destacó además que el gobierno de Líbano no cuenta con posibilidades de controlar a esa milicia y llamó a las dos partes a terminar “inmediatamente” las hostilidades.
Aumento “dramático” de desplazados
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) informó el viernes que más de 822.000 personas debieron dejar sus hogares en Líbano. Unos 10.000 libaneses y más de 94.000 sirios cruzaron la frontera hacia Siria, informó el vocero de Acnur, Babar Baloch, que calificó el aumento de los desplazamientos como “dramático”.
En Irán, la mayoría de los desplazados permanece en el país, pero unos 11.400 iraníes debieron huir a Turquía, y 24.600 afganos tuvieron que volver a Afganistán. Lejos de pensar en frenar esta guerra, las partes involucradas buscan aumentar su capacidad ofensiva. El viernes, en su conferencia de prensa, Hegseth anunció un aumento de los bombardeos sobre Irán durante la jornada. A su vez, Israel comunicó que desde el 28 de febrero, cuando comenzó esta guerra, lanzó 7.600 ataques en Irán y 1.100 en Líbano, y el líder de Hezbolá, Naim Qassem, dijo que las milicias están preparadas para enfrentar un eventual ataque por tierra israelí. “Cuando [Israel] amenaza con una incursión terrestre, le decimos que eso no es una amenaza, sino una de las muestras del fracaso en el que caerá”, afirmó. También la Guardia Revolucionaria de Irán hizo su balance y elevó a 111 el total de drones enemigos que derribó en su territorio.
Un bombero iraní frente a las ruinas de un edificio en Teherán, el 12 de marzo.
Foto: AFP
Mientras tanto, los ataques continuaban. En las afueras de la ciudad de Sidón, en Líbano, un bombardeo israelí a un edificio dejó ocho muertos y nueve heridos, y en Tel Aviv, un edificio de viviendas cercano al aeropuerto de la ciudad fue impactado por un misil de racimo iraní, en este caso, sin dejar heridos, según las autoridades locales.
China y Rusia, según Trump
Ajeno a estos impactos, Donald Trump fue consultado el viernes sobre el peso que China y Rusia podrían tener en esta guerra. Así como Irán apoyó a Rusia con drones en la guerra de Ucrania, se ha informado que Moscú brindó a Teherán datos de localización de puntos militares estadounidenses. Sin embargo, ya la semana pasada Hegseth había dicho que estos países “no son realmente un factor” en el conflicto. Trump respondió en Fox News Radio a una pregunta sobre la posibilidad de que Rusia ayude a Irán. “Creo que podría estar ayudándolo un poco, sí, supongo. Y probablemente piensa que estamos ayudando a Ucrania, ¿verdad?”, dijo. “Sí, también estamos ayudando [a Ucrania]”, agregó. “Para ser justos, ellos lo hacen y nosotros también”, concluyó.