A un mes del comienzo de la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron de manera conjunta sobre Irán, el escenario se plantea totalmente abierto e incierto.
En las últimas horas, de acuerdo a informaciones publicadas por el diario The Washington Post, el Departamento de Defensa de Estados Unidos está preparando opciones para operaciones terrestres en Irán, que no llegarían a ser una invasión a gran escala, pero que podrían involucrar a miles de soldados y durar semanas o incluso meses.
Según el informe del diario capitalino, que cita a funcionarios estadounidenses anónimos, el presidente Donald Trump todavía no autorizó la operación, una opción muy arriesgada, ya que adentrarse en el territorio iraní implicaría enormes riesgos.
Según el Post, las posibles operaciones podrían implicar el despliegue de fuerzas especiales e infantería convencional para realizar incursiones prolongadas en zonas costeras cercanas al estrecho de Ormuz, incluyendo la toma de islas iraníes.
El cronograma de las posibles operaciones no estaba del todo claro; una fuente declaró que los objetivos que se estaban considerando tardarían “semanas, no meses”, en alcanzarse, mientras que otra estimó que las operaciones podrían durar “un par de meses”.
Desde Teherán se denunció que mientras Estados Unidos está abriendo la puerta a eventuales negociaciones para terminar la guerra, está preparando una invasión, aunque autoridades iraníes manifestaron que responderán con toda su fuerza a un eventual enfrentamiento directo con las fuerzas de Washington.
Dentro de Estados Unidos la posibilidad de una incursión terrestre en Irán es sumamente resistida en muchos ámbitos, incluyendo a políticos demócratas y también republicanos, que demandan que una ampliación de las operaciones sea debatida en el Congreso.
En el terreno diplomático, este domingo y también el lunes, los ministros de Relaciones Exteriores de Pakistán, Turquía, Egipto y Arabia Saudí se encuentran reunidos en Islamabad, la capital pakistaní.
De acuerdo a lo que informó luego de la primera reunión Ishaq Dar, el canciller de Pakistán, las conversaciones se centraron en buscar “posibles formas de poner fin de manera temprana y permanente a la guerra” en Medio Oriente y reabrir el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
Ishaq Dar dijo además que su país está complacido de que tanto Washington como Teherán hayan expresado su confianza en la labor de Pakistán para facilitar las conversaciones indirectas entre las partes, las cuales, según indicó, tendrán lugar en los próximos días.
En los últimos días, la dinámica de la guerra se mantuvo incambiada, con permanentes ataques israelíes y estadounidenses sobre diversos objetivos en Teherán y otras ciudades iraníes. A la vez, Irán sigue atacando Israel y a los países aliados de Estados Unidos en la región, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Baréin y Kuwait.
Por otra parte, la ofensiva de Israel contra Hezbolá en Líbano se está intensificando cada vez más. Este domingo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que dio instrucciones al ejército para “ampliar aún más la zona de seguridad en Líbano con el fin de frustrar definitivamente la amenaza de invasión y mantener el fuego antitanque alejado de nuestra frontera”.
“Estamos decididos a cambiar radicalmente la situación en el norte [de Israel]”, declaró Netanyahu en un comunicado, impulsando así el objetivo declarado de su país de replicar el “modelo de ocupación de Gaza”, o sea, destruir todas las edificaciones posibles para desplazar a la mayor parte de la población de la zona.
A propósito de este tema, la representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) para Líbano, la funcionaria sueca Karolina Lindholm Billing, declaró que el país se enfrenta a la amenaza de una “catástrofe humanitaria”, mientras Israel intensifica sus bombardeos y la invasión terrestre del país.
La representante de Acnur en Líbano declaró que los ataques israelíes y las órdenes de desplazamiento forzoso están afectando a la población de todo el país, desde el sur de Líbano hasta el valle de Bekaa, la capital, Beirut, y también zonas del norte.
Más de 1,2 millones de personas fueron obligadas a abandonar sus hogares desde que Israel intensificó sus ataques contra su vecino del norte a principios de marzo, según cifras de la ONU. La cifra es muy grande, dado que la población total del país no llega a los seis millones de habitantes.
“La situación sigue siendo extremadamente preocupante y el riesgo de una catástrofe humanitaria es real”, declaró Lindholm Billing durante una conferencia de prensa que ofreció el viernes en la ciudad suiza de Ginebra.
La funcionaria indicó que, a medida que aumenta el número de desplazados, el sistema de albergues de Líbano, ya de por sí saturado, está teniendo muchas dificultades para atender las necesidades de las familias desplazadas, muchas de las cuales ya saben que no podrán volver a sus hogares, particularmente las que habitan en el sur del país.
Volviendo al conflicto general, el sábado hicieron su primera aparición los hutíes de Yemen, aliados de Irán que dominan buena parte del país, situado en el suroeste de la Península Arábiga.
Este domingo el grupo insurgente informó que había lanzado su segundo ataque sobre el territorio israelí, lo que acrecentó los temores de que el conflicto se siga extendiendo. Además, en el caso de los hutíes, su entrada en el conflicto podría afectar de manera directa a Arabia Saudita, que saca la mayor parte de su petróleo y derivados al mundo a través del mar Rojo, cuyo límite sur está sobre las costas yemeníes.
Así, los hutíes podrían comenzar a atacar a los barcos que pasan frente a sus aguas territoriales, lo que obligaría a actuar a los saudíes, después de Israel, el socio más importante de Estados Unidos en la región.