El presidente estadounidense, Donald Trump, le exigió al gobierno de Irán, desde su red Truth Social, la rendición incondicional como única salida al conflicto actual. “¡No habrá acuerdo con Irán, salvo una rendición incondicional!”, escribió. “Después de eso, y de la elección de un líder grande y aceptable, nosotros, junto con muchos de nuestros maravillosos y valientes aliados y socios, trabajaremos incansablemente para rescatar a Irán del borde de la destrucción, haciéndolo económicamente más grande, mejor y más fuerte que nunca”, dijo. Cerró su mensaje con un “Hagamos a Irán grande de nuevo (MIGA)”.

Consultado por la cadena CNN sobre si estaría dispuesto a aceptar un líder religioso al frente del gobierno iraní, Trump dijo que eso depende de quién se trate, pero agregó: “Trato con muchos líderes religiosos y son fantásticos”. Ante otra pregunta, sobre si debía haber una transición hacia una democracia, respondió: “No, lo que digo es que tiene que haber un líder que sea justo y equitativo. Que haga un gran trabajo. Que trate bien a Estados Unidos e Israel, y que trate bien a los demás países de Oriente Medio; todos son nuestros socios”.

Esta semana, Trump había dicho que se proponía “participar personalmente” en la elección del próximo gobernante iraní, tal como hizo con Delcy Rodríguez en Venezuela, informó France 24. El jueves, el presidente estadounidense transmitió esa intención a la agencia Reuters y al medio digital Axios, y rechazó que ese lugar lo ocupe Mojtaba Jamenei, el hijo del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, asesinado en los bombardeos de Estados Unidos e Israel. Para Trump, el hijo de Jamenei, cuyo nombre se maneja como posible sucesor, es “un peso liviano” y una opción “inaceptable”.

Mientras Trump posteaba sus condiciones para una negociación, la capital iraní, Teherán, con 12 millones de habitantes, enfrentaba bombardeos desde la madrugada y cumplía el viernes una semana bajo ataques. Se hicieron públicas imágenes de las explosiones nocturnas, que comenzaron a las 5.00, y de mañana el ejército de Israel informó que había iniciado una “amplia oleada” de ataques contra la infraestructura gubernamental, que incluyó la destrucción de seis lanzaderas de misiles.

Israel también comunicó que sus aviones de guerra destrozaron el búnker militar subterráneo del líder fallecido Jamenei e informó que se lanzaría una nueva oleada de ataques contra Teherán e Isfahan y que en particular se atacaría la zona industrial de Qom, al sur de la capital.

Cada día, entre uno y dos millares de vehículos dejan Teherán y aumentan el número de iraníes desplazados, de acuerdo con el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR). Esa agencia de la ONU informó que 100.000 personas o más abandonaron sus hogares en Irán, la mayoría en la capital, debido a los bombardeos. Según la Media Luna Roja iraní, 3.643 edificios civiles, entre ellos, más de 3.000 viviendas y 14 centros médicos, fueron afectados por los bombardeos. La propia Media Luna Roja sufrió el impacto de los ataques en nueve de sus locales.

Antes de que Trump hiciera su publicación, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, había dicho que “algunos países” estaban haciendo “esfuerzos de mediación” para terminar este enfrentamiento. La respuesta de Estados Unidos frustra desde el comienzo esas iniciativas.

Ataques de Israel en Líbano

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, comunicó mediante su portavoz, Stéphane Dujarric, que “todos los ataques ilegales están causando un enorme sufrimiento y daños a la población civil de toda la región”. Agregó que “estos ataques suponen un grave riesgo para la economía mundial, en particular, para las personas más vulnerables”, y que la situación puede descontrolarse y golpear en distintas zonas de la región. Se refirió específicamente a Líbano, donde “los continuos ataques aéreos” que lanza Israel “en todo el país están matando e hiriendo a decenas de personas”. Se estima que esta ofensiva ya dejó más de 200 muertos.

Estos ataques en territorio libanés suelen ser precedidos de órdenes de desplazamiento que “están sometiendo a una presión cada vez mayor a los civiles ya afectados”, manifestó la secretaría general de la ONU. “En todo el país, más de 100.000 personas se encuentran refugiadas en albergues colectivos. Muchas más se encuentran en movimiento. Los servicios de salud en las zonas afectadas siguen interrumpidos. Hemos recibido informes de que los hospitales del sur de Beirut se vieron obligados a suspender sus operaciones y evacuar a los pacientes el 5 de marzo y permanecen sin funcionar a día de hoy”, manifestó. En este contexto, Guterres llamó a iniciar “negociaciones diplomáticas serias”.

A los actores centrales en este conflicto se suman otros, como Rusia, que, según el diario The Washington Post, está brindando a Irán información de inteligencias sobre fuerzas militares estadounidenses. Mucho más involucrado, Irak interceptó el viernes drones de milicias proiraníes presentes en el país. Fueron lanzados hacia los aeropuertos de Bagdad y Basora, sin que dejaran víctimas ni causaran daños materiales.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, llamó a los países involucrados en este conflicto a que “adopten de inmediato medidas para desescalar la situación y dar una oportunidad a la paz” y reclamó “a los demás estados que pidan con claridad a esas partes implicadas que den marcha atrás”.