Antes de que llegaran a Pakistán las delegaciones enviadas desde Washington y Teherán para comenzar a negociar este sábado un acuerdo, se conocieron nuevas declaraciones amenazantes del presidente estadounidense. En una entrevista que dio al diario The New York Post, Donald Trump advirtió que su país está listo para atacar con más intensidad que antes si ese diálogo fracasa.
“Estamos preparando un reinicio [de los ataques]. Estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas jamás fabricadas. Incluso mejores que las que utilizamos anteriormente, ¡y con aquellas los hicimos pedazos!”, dijo. “Si no llegamos a un acuerdo, las utilizaremos, y las utilizaremos con gran eficacia”, agregó.
En la entrevista, el presidente se refirió a las autoridades iraníes y manifestó: “Estamos tratando con personas que no sabemos si dicen la verdad o no”. “Delante de nosotros afirman que se están deshaciendo de todas las armas nucleares, que ya no queda nada. Pero luego salen ante la prensa y dicen: ‘No, en realidad nos gustaría enriquecer uranio’. Así que ya lo averiguaremos”, acotó.
La desconfianza es mutua. El propio Trump ha sido contradictorio al referirse a los motivos que lo llevaron a iniciar el ataque a Irán junto con Israel en un primer momento: habló de armas nucleares, aunque el año pasado Washington afirmó que había destruido los avances iraníes en su desarrollo; también se refirió a un cambio de régimen e incluso dijo que estaba negociando con personas que serían las nuevas autoridades iraníes, más favorables al diálogo que las actuales, según manifestó. A la agenda de temas a negociar se agregó la apertura del estrecho de Ormuz al tránsito marítimo, que estaba abierta cuando Israel y Estados Unidos lanzaron su ofensiva.
Además, Estados Unidos e Irán se contradijeron mutuamente sobre la existencia o no de negociaciones y planes de acuerdo. Esto generó dudas sobre si Irán enviaría o no una delegación a Pakistán. Finalmente, los dos países enviaron el viernes a sus representantes.
Desde Washington viajó el vicepresidente JD Vance (un dirigente menos dispuesto que Trump a intervenir en el exterior); el enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, y el asesor y yerno de Trump, Jared Kushner.
Vance manifestó a la prensa que viajaba con “pautas bastante claras” de Trump. Según citó, el presidente le dijo: “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, sin duda estamos dispuestos a tenderles la mano”, pero “si intentan engañarnos, se darán cuenta de que nuestro equipo negociador no es muy receptivo”.
A su vez, la delegación iraní está liderada por Mohammad Bagher Qalibaf, el presidente del Parlamento, y la integran el canciller, Abás Araqchi; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, general Ali Akbar Ahmadian, y el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, entre otros funcionarios.
Sin embargo, la incertidumbre sobre la negociación no se terminó con su viaje. Qalibaf manifestó en su cuenta de X que, para que las dos partes negocien, Estados Unidos debe aceptar condiciones planteadas por Irán: el cese del fuego en Líbano y el fin de medidas que congelan activos iraníes.
En cuanto a la situación de Líbano, si bien la ofensiva israelí continúa, el viernes la presidencia libanesa anunció contactos entre los dos países. Comunicó que su embajadora en Estados Unidos, Nada Hammadah Maouad, dialogó por teléfono con el embajador israelí en ese país, Yhael Leiter, y acordaron reunirse el martes en la sede del Departamento de Estado. El objetivo, según el gobierno libanés, es “discutir el anuncio de una tregua y la fecha de inicio de las negociaciones entre Líbano e Israel”. En esos contactos actuará como mediador el secretario de Estado, Marco Rubio.
Para Teherán, que continúen los ataques israelíes en Líbano, que ya dejaron casi 1.900 muertos, son una violación a la tregua pactada con Washington. Esta posición es respaldada por el gobierno paquistaní, que medió en estas negociaciones. A su vez, Estados Unidos acusa a Irán de quebrar ese acuerdo al restringir la navegación en el estrecho de Ormuz a ciertas embarcaciones.
En la capital de Pakistán, Islamabad, se desplegó el viernes un amplio operativo militar y policial, informó France 24. Además se decretó un feriado de dos días debido a estas negociaciones, que se prevé que tengan como sede el hotel Serena. Alrededor, se estableció un perímetro de seguridad de tres kilómetros.