En estos días quedó demostrado que el multiempleo en el ámbito médico es nocivo para la propagación de un virus y también para la continuidad asistencial. Una institución puede ver afectada su viabilidad si otra aísla, de manera preventiva, a los trabajadores que tienen en común.
El Mides no escuchó la advertencia de que la demanda de refugio crecía y era necesario activar el Plan Invierno. Después, presentó al Parlamento conclusiones equivocadas sobre la cantidad de personas en situación de calle en el país.
Esta semana se conoció otro caso de violencia física ejercida por un capataz sobre un peón. Estas cosas ocurren porque aceptamos un sistema de jerarquías que favorece al más fuerte y lo sostiene en su posición, porque dejamos que las víctimas de abuso tengan que explicar que no tuvieron la culpa.
Considero un error de la izquierda llamarse “oposición responsable” a este gobierno que no es ajeno a la misma oligarquía de derecha conservadora que viene a enterrar todas las conquistas de nuestro continente.
Algunos referentes de la derecha vernácula han intentado recientemente negarse a sí mismos, al negar la pertinencia y vigencia de las categorías derecha e izquierda.
El contexto de la pandemia y las respuestas de parte de los gobiernos a los impactos sanitarios, económicos y en el empleo están bajo la mira del capital transnacional y de bufetes de abogados especializados.
¿Acaso la ciudadanía está dispuesta a renunciar a que el hogar en la noche deje de ser un sagrado inviolable a cambio de seguridad? ¿Y de qué seguridad?