Ayer fue el preestreno de El mundo de los videos en el marco del festival Detour ¿Por qué decidieron tener esta instancia colectiva en un cine, si es algo pensado para ser visto en televisores y computadoras?

MG: El Detour tiene un espacio para series, y a nosotros nos interesaba exhibirla en una pantalla grande porque, más allá de que es algo lindo para la gente que la hizo, la posiciona en un lugar distinto. Creo que a las series se les está sacando lo de “de televisión”, se las está empezando a llamar “series de ficción”. Y eso es interesante, porque en realidad era algo que denigraba un poco, se las tomaba como algo comercial y sin valor artístico. Ahora algunos festivales como Sundance o Tribeca están teniendo secciones de contenido seriado, y creo que hay un montoncito de series que tienen mucho valor artístico. Twin Peaks es la más icónica, pero además están Louie, Master of None, El pequeño Quinquin. Se están probando más cosas a nivel narrativo. Master of None, por ejemplo, rompe una regla tonta de las series, que en realidad sólo podés hacer por internet: los capítulos no duran lo mismo. En la segunda temporada algunos duran 20 minutos y otros, una hora. Y lo que me gusta de Louie y de Bojack Horseman es que salen totalmente de su zona de confort. Cuando encuentran un lugar que funciona para la serie, hacen otra cosa. Entonces todo el tiempo estás decepcionado con la serie, a veces ves un capítulo que te parece una mierda pero al siguiente hacen una cosa distinta maravillosa, y eso es lo opuesto que lo que hacen las series en general, que son un producto empaquetado.

¿Con El mundo de los videos están haciendo algo parecido a lo que hicieron con Rec? ¿O en qué se diferencian?

RL: Las dos tienen algo cotidiano. Rec retrataba el día a día de un adolescente con sus amigos y su familia, y esto retrata el día a día de un video, con la particularidad de que el video se está fundiendo, entonces las cosas que pasan son más extraordinarias, porque el dueño está tratando de remar algo que es imposible: los videos van a desaparecer.

MG: Los dos son falsos documentales, eso es lo más parecido que tienen. Y capaz que tienen un tono de actuación similar, y también el hecho de que tratamos de hacer algo que tuviera partes humorísticas y partes dramáticas.

RL: Sí, que no por ser una comedia perdiera...

MG: ... perdiera la tristeza.

Yo esperaba ver algo con un tono parecido a Rec y terminé encontrando una historia bastante más oscura, en la que los momentos de humor eran el condimento para una historia quizá angustiante o pesimista, un dramedy.

MG: Un clásico de Uruguay. Uruguay es un dramedy.

RL: Lo que pasa es que es jodido lo que está pasando, porque los tipos se están quedando sin el lugar que es su sustento. Agarramos unos personajes que, además de vivir del videoclub, encuentran ahí cierto refugio, y eso se les está yendo a pique. Nosotros queríamos hacer una comedia; el tema es que si hacés una comedia y lo tratás de forma liviana te estás riendo de una situación jodida.

¿Cómo les parece que puede tomar la serie alguien que tiene un videoclub?

MG: Mientras estábamos escribiendo le mostramos el guion a Ronald Melzer y a él le encantó la idea, le pareció muy patético y muy divertido. Me parece que alguien que trabaja en un videoclub podría alegrarse de que se lo retrate. Creo que se los muestra, o pretendimos mostrarlos, con cariño. Les tenemos cariño a los videos.

Pero más allá del cariño de ustedes, los personajes de la serie son maltratados. Los insultan en la calle, los engañan, los ignoran...

MG: En realidad lo que nos gusta de los personajes es que son tipos que están batallando con un universo hostil. Son ellos contra el mundo, están peleando una batalla perdida pero la siguen luchando. Eso es lo que nos parece romántico de ellos, quijotesco, porque saben que van a perder pero todavía no lo asumieron. Y hay algo muy noble en el hecho de pelear batallas perdidas.

Dos de los protagonistas, Néstor Guzzini y Roberto Suárez, ya tienen mucha experiencia en formatos audiovisuales, pero me sorprendió ver a Diego Bello en un rol totalmente distinto; y a Gabriel Bauer, el dueño del videoclub, nunca lo había visto. ¿Cómo los eligieron?

MG: A Gabriel Bauer nos lo recomendó Jorge Bolani cuando estábamos haciendo el casting. Gabriel tiene un taller de teatro y actuó en algunas series de Canal 4. Era un personaje difícil porque está en un tono bastante complicado, que es sobreactuado en sí, explosivo. Creo que Gabriel lo hizo muy bien, es un personaje extraño, como queríamos que fuera. La primera vez que lo vimos supimos que era él, porque es muy parecido al personaje y además tiene una fábrica, entonces lo entiende profundamente. Y lo de Diego Bello fue una idea de Rodrigo.

RL: Yo lo vi en un cumpleaños familiar haciendo stand up y me sorprendió porque en carnaval era mucho más histriónico: tenés que llegar a todos en el Teatro de Verano. Y en esto, en cambio, se ceñía mucho más al texto. Y el personaje suyo tiene muy pocos gestos, es mucho más chico en cuanto a su forma de expresarse, habla poco, y nos sorprendió ver el trabajo de Diego para lograr transmitir cosas sin decir nada y teniendo reacciones mínimas.

Con la selección de actores, entonces, están contentos. ¿Qué fue lo que no volverían a hacer o lo que les resultó más difícil?

Matías Ganz y Rodrigo Lappado. DIFUSIÓN
Matías Ganz y Rodrigo Lappado. DIFUSIÓN

RL: Filmamos muy apurados. Teníamos cinco semanas, entonces estuvimos más tiempo filmando que no filmando. Eso es algo raro en la ficción. Y estuvo buenísimo pero tal vez nos limitó en cuanto a puesta de cámara, y eso después nos limitó en la edición. Lo que más tiempo nos llevó fue la posproducción, casi dos años. Nos encontramos con cosas que no funcionaban y que había que resolver en edición, y teníamos que encontrar mecanismos para hacer funcionar planos que no lo hacían.

MG: Había cosas que en el guion no funcionaban, y nos habían dicho que no funcionaban; fuimos tercos y no funcionaron. Pero uno aprende y tiene que hacerse cargo. Teníamos un poco de miedo de que fuera una serie en la que pasara poco, entonces le metimos muchas cosas al guion. Con la serie que estamos escribiendo ahora estamos yendo a lo contrario, a que pasen pocas cosas y las imágenes hablen más que las acciones, a aprovechar más los lugares.

¿Dónde y cómo se va a poder ver la serie?

MG: Por ahora la idea es que se vea en TV Ciudad. Tenemos las energías puestas en que la vea la mayor cantidad de gente posible. Y además va a estar en Youtube sólo para Uruguay. Vamos a hacer una campaña conjuntamente con TV Ciudad, porque ya no está tanto la cultura de sentarse los domingos a las diez de la noche a ver la tele, sobre todo entre la gente más joven, entonces está bueno que esté en internet y te lo puedas agendar cuando quieras o ver todos los capítulos de una.

Muy poca gente en Uruguay hace series de ficción. Es un proceso largo, caro, difícil, no hay fondos internacionales a los que recurrir y no hay una tradición entre los espectadores de mirar series nacionales. ¿Por qué lo siguen haciendo?

RL: El hecho de que haya muy pocas es una motivación, porque significa que queda mucho por hacer. Por otro lado, las series te dan otras posibilidades. Capaz que estoy generalizando, pero cuando escribís una película pensás en una historia. En cambio, cuando escribís una serie pensás en personajes, entonces tenés personajes atractivos en un entorno interesante y muchas posibles historias para desarrollarlos y verlos en diferentes situaciones. Eso a mí me motiva mucho, porque me saca la traba de “esta historia es parecida a las 12.000 que salen todos los años”.

MG: Y, además, hubo series que nos emocionaron. Entonces, de la misma forma que hay películas que te emocionan y te dan ganas de hacer películas, hay series que te emocionan o te divierten y te dan ganas de generarle eso a otra persona.

El mundo de los videos consta de cinco episodios. Se estrena mañana a las 22.00 en TV Ciudad. La protagonizan Néstor Guzzini, Diego Bello, Gabriel Bauer y Roberto Suárez.