Juan Idiarte Borda: el asesinato de un presidente, de Fernando Klein (Planeta, $ 670)

Idiarte Borda fue el único presidente uruguayo asesinado mientras estaba en funciones, lo que equivale a decir que el suyo fue el único magnicidio del país. El libro de Fernando Klein, que ya se había ocupado de otra muerte política notable (Baltasar Brum: el suicidio de un presidente), aborda aquí la biografía de Idiarte Borda, así como la historia del país en la segunda mitad del siglo XIX, para finalmente dedicar un par de capítulos a su presidencia (durante la que se fundó el Banco República y se construyó el puerto moderno) y a las circunstancias de su muerte. Resulta impactante la cantidad de amenazas de muerte que había recibido el presidente en las semanas previas a su asesinato, así como la diversidad de tonos y filiaciones políticas de las intimidaciones. Klein, además, da cuenta de lo enrevesado del juicio por el que se condenó por el crimen a Avelino Arredondo, absuelto pocos años después. Lo cierto es que jaqueado por el poder militar y los continuos levantamientos armados de caudillos blancos (es el nacimiento de Aparicio Saravia como líder nacionalista), Idiarte Borda fue asesinado el 18 de julio de 1897.

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¡No les perdonaremos nada! Batllismo y golpe de Estado de 1933: el principio del fin, de Carlos Fedele (Debate-Penguin Random House, $ 550)

Cientista político, Carlos Fedele blanquea su condición de “colorado batllista” (apoya la candidatura de Daniel Martínez desde el sector de Fernando Amado) y acomete la historia del golpe de Estado de 1933 desde la óptica de los seguidores de José Batlle y Ordóñez. Como se sabe, la dictadura encabezada por Gabriel Terra dividió transversalmente al campo político uruguayo: de un lado, los colorados no batllistas junto a los blancos herreristas; del otro, los batllistas, los blancos independientes, los socialistas y los comunistas. Fedele sostiene la tesis de que el golpe fue un evento traumático para el batllismo, no sólo porque Terra había revistado en las filas del movimiento, sino porque, tras el golpe, el batllismo no mantuvo una estrategia opositora unificada y, sobre todo, porque a la salida del régimen su conducción optó por reunificar al partido, cohabitando nuevamente bajo un mismo lema con las facciones golpistas. Además, Fedele rescata un intento fallido de derrocar al régimen por la vía armada, la llamada Revolución de enero de 1935. En paralelo a un pormenorizado repaso de fuentes documentales, Fedele mantiene la teoría de que el apartamiento de los principios batllistas hay que buscarlos en ese período y no en los años 60, y que sólo el liderazgo carismático de Luis Batlle Berres consiguió disimular ese desvío temprano. Temas profundos, como la partición del espectro político en dos bandos aproximados a la izquierda y a la derecha, más hechos circunstanciales, como la aparición de varios Manini Ríos, resaltan la actualidad del estudio de Fedele en tiempo de balotaje.

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Elecciones entre sables y montoneras: Uruguay, 1825-1838, de Clarel de los Santos Flores (AUDHH-Banda Oriental, $ 470)

¿Qué legitimidad tenían las elecciones en las tempranas repúblicas de América Latina? La representatividad de los primeros gobernantes de la región fue puesta en cuestión desde diversos ángulos. La tesis doctoral de Clarel de los Santos revisa esa “leyenda negra” al poner esos primeros procesos electorales en el contexto transicional –de la monarquía a la democracia– y, sobre todo, acudiendo a documentación inédita. Los antecedentes de las asambleas previas a la constitución del Estado Oriental, la conformación de una esfera pública a partir de la llegada de la imprenta, el diseño de los primeros sistemas electorales es abordado por De los Santos desde un ángulo que, saludablemente, deja por fuera los primitivos perfiles partidarios para concentrarse en la emergencia de una cultura democrática. Al análisis de material de prensa y diversos archivos le suma el aporte de relevos sobre lo ocurrido en distintas circunscripciones electorales, con datos como cantidad, distribución y ocupación de los votantes. Igual que en su obra anterior, La consagración mítica de Artigas, De los Santos consigue aunar erudición, claridad y ritmo, algo poco común en trabajos académicos de este tipo.