“Me acuerdo absolutamente de todo; fue una explosión”, decía hace unos años a la diaria el actor Jorge Bolani, rememorando su trabajo en una de las obras más emblemáticas de la historia del teatro Circular: Doña Ramona se estrenó en 1982, con texto de Víctor Manuel Leites (a partir de la novela Doñarramona, de José Pedro Bellán) y la dirección de Jorge Curi, se mantuvo casi cinco años en cartel, fue vista por más de 60.000 espectadores, y, como para consumar la hazaña, fue la primera vez que la compañía del Circular viajó a Europa con una puesta.

Ahora, el Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE), por medio de la plataforma Cultura en Casa, sorprendió a muchos con un registro de Doña Ramona que realizó la Radiotelevisión Española en 1989, con la idea de difundirla en su ciclo Iberoamérica y su teatro, en el que presentaba una selección de grandes espectáculos iberoamericanos.

La filmación fue proporcionada por el académico e investigador Roger Mirza, que la conservaba en su archivo personal, por pedido del director del INAE, Álvaro Ahunchain, quien reconoció que, cuando vio este registro de la obra, volvió a emocionarse por “la maestría con la que está dirigido el espectáculo”. Y admitió que, en un teatro, nunca vio un sobrecogimiento similar al de su escena final, “en la que el protagonista viola a Doña Ramona delante de las hermanas. Es brutal, porque es una obra que transcurre de una manera naturalista y apela al humor, pero al final, el genio de Curi le da ese vuelco expresionista que te deja muerto. Además de las implicancias de estar en 1982, aún en dictadura”.

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En 2011, Jorge Bolani debutó con su única dirección de la Comedia Nacional y, como no podía ser de otra forma, la obra elegida fue Doña Ramona, 29 años después de su recordado estreno.

Bolani contaba que en aquel momento, cuando Curi lo convocó para la obra, era pleno verano y él tenía 38 años. Y cuando llegó al teatro, vivió una escena memorable: “La obra se elegía entre varios proyectos, y nos plantearon si podíamos hacer un ensayo, simplemente para que la viera el jurado. Terminó ocurriendo algo increíble: en una sala hacíamos Doña Ramona y en otra, de manera simultánea, se presentaba El herrero y la muerte [escrita por Curi y Mercedes Rein; otro emblema de resistencia a la dictadura militar], y el jurado se trasladaba de una sala a la otra para ver las dos”. Finalmente, la seleccionada fue la pieza dirigida por Curi, y así comenzó una larga gira que la mantuvo en distintas carteleras europeas a lo largo de dos meses.

En cuanto a la puesta y al modo de asumir la dramaturgia, Bolani explicaba que cuando Curi elegía una obra se reunía con el autor y entre ambos creaban una dramaturgia escénica, logrando una síntesis tal que cuando el libreto llegaba a sus manos la puesta casi “estaba armada”.

Años después reconocía que cuando montó Doña Ramona con la Comedia, el proceso había sido muy movilizador. “Pocas veces como en esta novela de Bellán, toda una época –especialmente fermental– enmarca una pericia literaria con tal naturalidad, filtrándose puertas adentro hasta manifestarse en las relaciones de los personajes. Hoy el anticlericalismo, la sexualidad reprimida, el amor mismo, ocupan otra jerarquía en las preocupaciones de los contemporáneos. Pero el enfoque y el hilo conductor son los de una psicología que nos puede llevar a reconstruir toda una actuación social y viceversa, como si el microcosmos familiar fuera representativo de otras realidades más amplias, que siguen hoy tan vigentes como ayer”, advertía.

En Doña Ramona trabajaban Isabel Legarra, Jorge Bolani, Cecilia Baranda, Pelusa Vidal, Liliana García, Norma Quijano y Amalia Lons. La escenografía era de Osvaldo Reyno, el vestuario de Amalia Lons, la iluminación estaba a cargo de Hugo Leao, la música, de Miguel Marozzi, y la asistencia de dirección, de Teresa Deubaldo.