Ya no caben dudas de que vivimos en la era del streaming. Si la posibilidad de ver películas y series a demanda (a voluntad) ya venía estableciéndose como una parte importante de nuestro consumo audiovisual, este 2020 le puso los últimos clavos de titanio reforzado. Hace pocos días se supo que en Estados Unidos una película como Wonder Woman 1984, que se presentaba como uno de los grandes estrenos del año, debutará el mismo día en la gran pantalla y en HBO Max, para aquellos que no tengan salas de cine abiertas en su región o no quieran salir al cine.

Esta nueva era llevó a una suerte de proliferación de plataformas que ofrecen contenido a la hora que uno quiera. Cada estudio amagó con ponerle un signo de más al final de su nombre y lanzar un servicio propio, corriendo el riesgo de tener un catálogo limitado. Es que todos quieren morder un pedazo del enorme pastel del que disfruta Netflix.

Entre los competidores de peso se encuentra el mencionado HBO Max, que todavía no se atreve a desembarcar con ese nombre. Prime Video de Amazon viene ampliando su oferta en los últimos años gracias a la billetera infinita de Jeff Bezos. Y la otra plataforma, la que popularizó el signo de más, acaba de llegar a América Latina.

Mickey Mouse+

Aprovechando una oferta por tiempo limitado (ya no está disponible), me suscribí con anterioridad a Disney+ y a las 0.00 horas del martes 17, un año después de su lanzamiento en el norte, estaba atento para comenzar a instalar la aplicación en celulares, tabletas y centros de entretenimiento.

El primer punto positivo es la interfaz de la plataforma. Netflix es amigable de navegar, aunque tiene tanto material que a veces somos rehenes del algoritmo; Prime Video funciona bien, sin grandes quejas, mientras que HBO Go hasta hace poco era una de las aplicaciones menos estables y que más problemas generaban; sigue siendo la peorcita de las conocidas.

Disney+, mientras tanto, tiene la prolijidad y claridad que uno podía esperar de su casa madre. El comienzo está dividido en cinco grandes categorías: Disney, Pixar, Marvel, Star Wars y National Geographic. Dentro de cada una de ellas el material está ordenado por categorías o por “colecciones”, todo de manera muy intuitiva.

No es la única forma de llegar al contenido deseado. En la pantalla principal aparecen categorías en el estilo al que Netflix nos tiene acostumbrados, incluyendo “Recomendaciones para ti” que uno imagina que se irán ajustando conforme vea más y más programas (aunque le embocaron con Moana, que es una de mis animaciones favoritas).

Una vez que encontramos lo que vamos a ver, en este caso Moana, nos ofrecen títulos similares y extras, como las escenas borradas o minidocumentales que estaban presentes en el lanzamiento en blu ray. Se imaginarán por qué lo sé. Y siempre que sea posible, permite elegir entre el idioma original y el español, además de la opción de subtítulos.

Ahora bien, no alcanza con que la forma sea la correcta si hay problemas con el contenido. Y tenía sospechas fundadas de que Disney+ llegaría con suficiente material como para merecer una suscripción anual (aunque la hubiera pagado de todos modos).

En primer lugar hay que hablar de la exclusividad. Es decir, aquel material que estaba desperdigado en distintas plataformas o ni siquiera estaba disponible en formato digital. Y aquí es imposible competir, al menos en cuanto al divertimento familiar, con el estudio que nos trajeron Blancanieves y los siete enanos, La Cenicienta, Fantasía, El libro de la selva, La sirenita, La bella y la bestia, El rey León, Frozen: una aventura congelada y Moana, entre otras. Y están todas, además de tantas secuelas que en su momento salieron solamente en VHS.

También están las irregulares adaptaciones con actores de carne y hueso estrenadas en los últimos años, que incluyen la sorprendente El libro de la selva, Dumbo de Tim Burton y todas las demás.

No es la categoría que veré con más frecuencia, pero también están las películas y series de Disney Channel como Hannah Montana, Los hechiceros de Waverly Place y las cercanas Violetta y Soy Luna. Mi preferida es la que contiene a los clásicos animados de la televisión de los 80, como Las aventuras de los osos Gummi, Patoaventuras o la noventera El pato Darkwing.

Entrando a Pixar tendremos, lógicamente, las películas y los cortos producidos por este estudio, para volver a llorar con el comienzo de Up: una aventura de altura y con los finales de Coco y Toy Story 3. Y para disfrutar de punta a punta joyas como Wall-E o Ratatouille. También con escenas eliminadas y detrás de cámaras.

En la pestaña de Marvel están todas las películas del Universo Cinematográfico, para ver en el orden que uno quiera o en el sugerido. De paso, podremos encontrar la saga de los X-Men y las tres películas de los Cuatro Fantásticos, aunque estas últimas sean mayormente fallidas. Y series animadas comenzando por La Mujer Araña de 1979 y llegando hasta nuestros días.

Dentro de Star Wars, lo mismo: los 11 estrenos cinematográficos están a un botón de distancia, o sea que podremos ver una y otra vez la encantadora Episodio VIII: los últimos jedi. Pero en este caso también tenemos varias series de televisión, desde la nuevecita El mandaloriano hasta las siete temporadas de La guerra de los clones.

Finalmente, en National Geographic tendremos películas y series documentales, entre ellas la versión de 2014 de Cosmos, conducida por Neil deGrasse Tyson. Mención aparte merecen Los Simpson, que llegaron casi como una limosna para los espectadores, con la presencia de solamente dos temporadas... la 29 y la 30.

Original+

Si uno se pone exquisito, el único punto flaco (además de Los Simpson) es la poca cantidad de producciones originales. Esta clase de servicios suele apoyarse en la novedad, en mantenerte enganchado con la promesa de una ampliación constante de su catálogo.

La mencionada serie The mandalorian viene recibiendo excelentes críticas, y Disney+ ha tenido el tino de estrenarla semanalmente para prolongar su “temporada de estrenos”, pero hasta ahora faltan más tanques y apenas tenemos la promesa de algunos de ellos, como las series ambientadas en el Universo Marvel.

Están la filmación del popular musical Hamilton, una nueva versión de La dama y el vagabundo, cortos modernos de Mickey y un programa conducido por Jeff Goldblum llamado El mundo según Jeff Goldblum. Veremos qué sucede dentro de un año, cuando se venzan esos planes y el público decida si hay suficiente material como para repetir la experiencia.