Todavía en emergencia sanitaria por la pandemia de covid-19, protocolos mediante, mañana volverá a presentarse en vivo la banda de rocanrol para niños Ruperto Rocanrol, que desde hace 12 años llevan adelante el reconocido escritor y músico Roy Berocay (voz, guitarra y coros) y sus hijos Bruno (batería y percusión) y Pablo (bajo y coros). Con un repertorio que teje enlaces con la obra literaria del cantante y bucea en un universo temático y un lenguaje de cercanía con su público, la banda ha recorrido el país con las canciones de sus discos Ruperto Rocanrol, Ruperto Rocanrol 2, Alegría mismo, Bastante bardo y Cinco.

Entrevistado por la diaria en mayo, Berocay padre comentaba sobre el entrañable vínculo que se establece en el escenario entre Ruperto Rocanrol y los más chicos: “Creo que la cosa tiene varias líneas de comunicación. Una es la música; la diferencia que tiene el rock con otros estilos es que es muy pasional, muy rítmico, tiene cierta contundencia, y con los niños lo que funciona mejor, increíblemente, son los temas más pesados, más rockeros, hasta con niños de jardinera: todos se ponen a saltar automáticamente. Hay una cosa que apela a una cuestión primitiva, que en los niños capaz que está más fresca. Por otro lado está el humor, la desfachatez, esa cosa de complicidad: nosotros estamos de tu lado. Ese es un punto de contacto con los libros, ver las cosas desde el punto de vista del niño y no del de un adulto que está bajando línea, diciéndole que se tiene que portar bien, o lavarse los dientes, o aprender algo. Y también se produce –yo creo que eso tiene que ver con el hecho de que somos padre e hijos– una cosa afectiva que se transmite hacia los gurises y que ellos te devuelven todo el tiempo. Al finalizar los conciertos bajamos a saludar desde el escenario, y vienen los gurises y nos abrazan, comentan, se sacan fotos, también los padres y las madres. Esa parte afectiva es la tercera pata de Ruperto Rocanrol. En realidad somos una banda de rock, pero hemos hecho folclore, murga, música brasilera, folk, tenemos algún tema con una base de reguetón y rock pesado encima; experimentamos bastante y no nos atamos a un solo género. Los gurises no tienen prejuicios, y las cosas les gustan o no les gustan, sin importarles el estilo ni poner en cajones las cosas; son mucho más libres que nosotros, por suerte”.

Tal como comenta Bruno Berocay, este año la pandemia los pescó mientras preparaban un nuevo espectáculo, con nuevas canciones y nuevos textos, que tenían previsto presentar durante las vacaciones de julio. Ese plan se vio truncado, pero, tomando los cuidados correspondientes, mañana es posible el reencuentro para celebrar junto con el público, en vivo, y compartir las canciones de siempre.

De vuelta al charco va este domingo a las 15.30 en la sala Zitarrosa. Entradas a $ 300 en Tickantel, Abitab y Red Pagos, o en la boletería de la sala. Todos los niños que concurran se llevarán un disco de regalo.


Taller: La palabra hecha barro

Es el sábado 21 de 15.00 a 17.00, pero hay que anotarse con tiempo porque el cupo es limitado (las inscripciones son hasta el viernes 20 al correo [email protected]). La artista visual y maestra Ana Aristimuño y la artista visual y curadora Teresa Puppo proponen este taller para niños, niñas y adolescentes a partir de ocho años: “La propuesta busca acercar a las niñas y los niños a una parte de la historia que nos ha sido vedada; a partir de esta mirada nos encontramos con nuestros ancestros desde el lugar de la creación. Trabajamos con barro, que ha sido uno de los materiales usados por nuestros indígenas. Nos proponemos establecer un vínculo distinto con esta parte de nuestra historia, un vínculo que nos permita entender que la historia puede ser contada desde diferentes miradas”.