Fernanda Muslera toma como inspiración The Misfits (Los inadaptados), película escrita por Arthur Miller y dirigida por John Huston, la última en la que actuaron Marilyn Monroe y Clark Gable, para dar forma a su tercera pieza, Rescate a la dama con tutú.

“Trabajé sobre ciertos arquetipos que maneja el film, como la inocencia, el daño y la sexualidad a flor de piel del personaje de Marilyn y su efecto sobre los tres hombres, por ejemplo, el macho alfa en el ocaso de Gable, el trauma familiar del personaje de Montgomery Clift, y jugué con algunas escenas que funcionan como espejos distorsionados (como el baile de Marilyn en el que se termina abrazando a un árbol)”, dice Muslera. El resultado, sin embargo, es una obra totalmente diferente, sobre una bailarina de ballet al borde del retiro, “muy siglo XXI”, subraya.

“En mis procesos creativos suelo partir del cine, porque desde chica siempre fui muy cinéfila y la cabeza se me formateó en ese sentido, además de que estudié y ejercí la crítica de cine. En El amigo fantasma la inspiración fue el libro y la versión cinematográfica de El velo pintado, de Somerset Maugham; en Luz negra, la trilogía de amor de Richard Linklater y el cine de Woody Allen; en Rescate a la dama con tutú, tuve como influencias fuertes además los thrillers psicológicos de Roman Polanski o la película Viridiana, de Luis Buñuel”, explica.

Tanto esta como sus piezas anteriores fueron reescritas hasta alivianar la impronta que la dramaturga entiende que arrastra de su otra veta, el periodismo narrativo. “A medida que fui tomando más contacto con la escena y participando en la puesta de mis obras, comencé a darme cuenta de qué es lo que puede funcionar y qué no, de cómo dinamizar el diálogo, de qué está bueno para leer pero no para escuchar. Durante los ensayos de Luz negra y hasta meses luego del estreno mantuve parado el trabajo sobre Rescate y luego lo retomé. Eso fue muy bueno porque a veces los textos necesitan respirar, uno necesita despegarse de ellos por un tiempo para verlos con mayor objetividad. Ahí comencé a reescribir bajo el influjo de todo lo que había aprendido, y además Nicolás Ciganda, que trabaja más que nada en el cine y va a hacer una versión cinematográfica de Luz negra, me hizo una tutoría que me ayudó a terminar de redondearla”, dice.

El proceso no terminó allí: “La obra mutó y mutará hasta el estreno”, dice Muslera, “y eso es lo que me encanta. Esa transformación constante, desde el texto escrito a su paso por el cuerpo y la sensibilidad de los actores, quienes han propuesto también muchas cosas que fueron enriqueciendo el material. He reescrito un monólogo que hay en la obra como cuatro veces y todo el tiempo quito y agrego cosas. Siempre estoy tratando de que al público le llegue la mejor versión que podamos dar”.

Salto a la dirección

Aunque desde sus primeros pasos en las tablas la autora siempre estuvo muy involucrada con la producción de sus obras, con esta da el salto a la dirección, lo que considera el decantamiento de su exploración.

“No era una obra nada sencilla para que fuera mi primera dirección, porque creo que toca temas y personajes complejos y porque salió bien de adentro, y eso hizo el proceso más desafiante aún. Pero lo que más valoro de todo esto y lo que me hace estar enamorada del teatro es el trabajo colectivo, la creatividad grupal puesta al servicio de un texto, de una visión, y como directora creo que mi trabajo implica ser dinamizadora de esa creatividad, tanto en el trabajo con los actores como con los diseñadores. Es muy poderoso lo que sucede, porque uno se nutre de esa pasión y de ese talento, todo se retroalimenta, la energía se encauza en una dirección, de ahí al espectador y entonces sucede la magia”.

A propósito de cómo la pandemia afectó los planes y su percepción como espectadora, cuenta que tenían pensado estrenar en junio y que tuvieron que dejar de ensayar presencialmente a la semana de haber empezado. “Como he estado muy absorbida por Rescate he ido unas pocas veces al teatro desde que regresó y la verdad es que no he visto proyecciones online”, dice Muslera. “Claro que se extraña ver las salas llenas y las sonrisas, pero el teatro resiste como resistió siempre y como seguirá resistiendo, porque es parte de nuestro ADN; como diría Mauricio Kartún, es la unión de dos inteligencias ancestrales, la capacidad narrativa y la mimética, que es la inteligencia corporal, y eso nunca va a desaparecer”. •

Rescate a la dama con tutú, escrita y dirigida por Fernanda Muslera. Con Nadia Navarro, Sebastián Silvera Perdomo, Franco Balestrino, Cecilia Patrón y Maxi González. Violinista en escena: Fabiana Lira. Sábados a las 21.00 y domingos a las 20.00 hasta el 29 de noviembre en el teatro Stella (Mercedes y Tristán Narvaja) con localidades a $ 400 (Comunidad la diaria 2x1). Reservas: [email protected] o por Whatsapp al 092 153 456.


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