La cita es al pie del monumento al prócer, en la Plaza Independencia, donde los espectadores atenderán las indicaciones de los guías ataviados con los colores de los blandengues (pero con más labia y mucho menos parsimonia). Con los códigos de una excursión, siguiendo a un actor provisto de banderín, la platea móvil irá de mojón en mojón, instruyéndose sobre vida y obra de José Gervasio Artigas y poniendo en cuestión más de un dato aprendido en la escuela. Como paratexto recomendado, la producción de Entusiastas orientales envía audios de Whatsapp que se solapan a las instrucciones en vivo.

En el tour conviven los gags, las selfies y los desbordes planificados de los intérpretes, como un aguatero de la época colonial que en plan seductor hace guiños fuera de guion o en un gesto ególatra cuenta al oído de los paseantes sus experiencias durante la filmación de La Redota (César Charlone, 2011).

El chiste radica en parte en hacer de turista en terreno conocido y caer en la cuenta de que no lo es tanto, pero a la vez en seguir un juego metaficcional en el que el elenco narra cómo llegó a montar este recorrido como una reelaboración de otro espectáculo, que quedó trunco: “Según esta ficción que aspira a legitimarse como verdadera, luego de verse timados en 2017 por un productor en un gran proyecto de teatro musical comercial llamado La leyenda de Artigas, y debido a la exaltación que les suscitó los aprendizajes durante dicho proceso artistas del medio teatral independiente, proponen con sus nombres propios la divulgación enaltecida del prócer a través de la realización de actividades de diversa índole (desde un free walking tour hasta conversatorios, entre otras)”.

Como dejan entrever, el paseo que arranca en el mausoleo, pasa por la puerta de la Ciudadela, la plaza Matriz y hace paradas en las bóvedas y en supuestas esquinas que transitó el caudillo, es una pesquisa identitaria fogoneada no sólo por aquel proyecto que fracasó sino por los tironeos que la figura de Artigas sufre todavía desde distintos bandos del espectro político.

El Free Procer Tour, con dramaturgia y dirección de Federico Puig, es, por tanto, un dispositivo escénico que les sirve de puntapié para una investigación más abarcativa. Comenzaron a implementarlo a fines de 2020, hicieron una breve temporada en marzo pasado y ahora regresan a las andadas (y a las ficticias batallas urbanas y a los intermedios musicales) al menos durante este mes. Para el año próximo, postergados por la pandemia, quedarán los auténticos conversatorios que, fuera de los códigos ficcionales, estos entusiastas quieren implementar. De todos modos es una puesta que se presta a la horizontalidad, al cruce de opiniones, a la participación voluntaria.

Free Procer Tour, de Federico Puig. Sábados 9, 16 y 30 de octubre a las 10.45 (hay 15 minutos de descanso y parada técnica en la sede de Ensayo Abierto) Con Luche Bolten, Sebastián Calderón, Vanessa Cánepa, Diego Devicenzi, Florencia Guzzo, Fernando Hernández, María Emilia Pé, Federico Puig y Victoria Vera. Aforo de 25 espectadores, entrada a la gorra. Reservas por a [email protected]