En la película de 1993 Un día de furia (Falling Down, dirigida por Joel Schumacher), el personaje que interpretaba Michael Douglas tenía un rápido descenso a los infiernos a partir de un embotellamiento que lo obligaba a cruzar Los Ángeles a pie para llegar al cumpleaños de su hija. Cada una de las infortunadas situaciones lo dejaba más cerca de la locura y de su trágico final.

Este mes llegó a Netflix la miniserie Beef (traducida como Bronca, que es justo lo que genera la traducción). Creada por el coreano Lee Sung Jin, sigue a dos personajes con una vida de furia, en especial a partir de que se conocen en un fuerte encuentro vehicular. Parece que el tránsito no es un buen lugar para relajarse.

Danny (Steve Yeun) tiene una pequeña empresa de reparaciones hogareñas, con un número aún más pequeño de clientes. Cuando comienza la historia, sale derrotado de un local comercial que no le aceptó la devolución de unas estufas por haber olvidado la boleta. Poco después nos enteramos de que las había comprado para quitarse la vida.

En el estacionamiento del local se cruza con Amy (Ali Wong), o al menos con su vehículo. Ella es una emprendedora que está a punto de hacer un negocio multimillonario al venderle su marca de plantas a una excéntrica ricachona. Digamos que ninguno de los dos se encuentra en un momento muy zen de la vida.

Un par de bocinazos son el catalizador de una persecución intensa y de una relación (no íntima, pero sí muy personal) que se mantendrá a lo largo de diez episodios de poco más de media hora cada uno, que cubrirán varios meses de furia. No se presenta como un fenómeno necesariamente progresivo, sino que tendrá idas y vueltas, ramas de olivo y malentendidos. Lo que sí representará ese incidente entre los autos es la caída de una primera ficha de dominó, ya que numerosas incidencias y decisiones se irán ramificando a partir de ahí.

Rápidamente conoceremos los pequeños universos de cada uno de los protagonistas. Danny tiene a su hermano Paul (Young Mazino), quien comienza siendo el típico bueno para nada, una versión coreana de Kelso (Ashton Kutcher) en That 70’s Show, pero que no solamente tendrá un arco de crecimiento sino que se revelará el trágico origen de su flojera. Los padres de ambos son figuras fuertes a la distancia, mientras que el primo Isaac (David Choe) ya está consolidado en el mundo del crimen y les mostrará lo lucrativo que puede ser.

Por el lado de Amy, está acostumbradamente casada con George (Joseph Lee), con quien tiene a la pequeña June, y siempre anda rondando su temible suegra Fumi (Patti Yasutake). La familia política tiene dinero producto del arte y George intenta dedicarse a lo mismo, sin que llegue el dinero esperado. Amy intentará quitarse ese problema de la cabeza con la venta de su negocio, pero para eso deberá saltar a través de cada uno de los aros prendidos fuego que le ponga enfrente la poderosa Jordan (Maria Bello).

Lo que une, entonces, a los dos protagonistas es el deseo de venganza con el otro, que se manifestará de formas muy distintas a lo largo de los episodios. Pero también el dinero como gran (o único) objetivo, capaz de llevarlos a tomar decisiones apresuradas, erróneas o de ambos tipos. Sin grandes vueltas de tuerca, pero sí con la sensación de que es difícil predecir cuáles serán sus siguientes pasos.

Bronca se sostiene por un guion muy ajustado, que no permite que la tensión disminuya en ningún momento, incluso cuando vuelva al pasado de los protagonistas. Habrá torpezas criminales que recuerden a los hermanos Coen, saltos espaciales y temporales para mantener fresca la trama, y un desenlace necesariamente más intenso que todo lo ocurrido con anterioridad.

Esto no funcionaría sin un elenco a la altura, que encabeza la comediante Ali Wong, quien resulta perfecta en los momentos de comedia negra y en todos los otros. Quienes vieron sus especiales de comedia sabrán que, más allá de disfrutar o no de su estilo de humor, es una persona sumamente expresiva, y queda demostrado desde la primera a la última toma de su rostro.

Yeun contagia la desesperación de acumular fracasos, Mazino encuentra a la persona detrás del supuesto estereotipo y Choe (que además pinta las obras con las que se introduce cada episodio) logra generar esa... bueno, bronca de enfrentarte a un personaje tan desagradable.

Recordarán esas proezas avaladas por los Récord Guinness de personas que arman dominós gigantes, que al derribarlos a veces van en línea recta, a veces se bifurcan, se multiplican o revelan figuras ocultas, sin permitirnos pestañear. Algo así es esta serie.

Bronca. Diez capítulos de 30 minutos. En Netflix.