En el último suspiro de la temporada de fiestas navideñas-findeañeras, cae como anillo al dedo Calurosa Navidad, la segunda película de los chilenos de la productora Aplaplac, la responsable de la serie 31 minutos. El largometraje llega poco después del éxito rotundo de su presentación, en octubre de este año, en Tiny Desk, que obtuvo un récord de visualizaciones y movió el avispero al hacer referencia, con sutileza pero clarito, a temas como la migración y las políticas migratorias de Estados Unidos… en Estados Unidos.
El inicio de 31 minutos hay que rastrearlo hasta 2003: el 15 de marzo de ese año se presentó por primera vez en la televisión chilena como parodia del emblemático noticiero 60 minutos y se mantuvo al aire hasta el 27 de diciembre de 2014. En la televisión abierta de Uruguay se pudo ver en Canal 5 en la segunda década de los dosmiles, más allá de que también ha formado parte de la oferta de la televisión por cable por Nickelodeon entre 2004 y 2007 y por Cartoon Network en 2015 y 2016, y luego tuvo un pasaje por Netflix en 2020 con su cuarta temporada. La combinación de títeres, música y unos textos desopilantes y críticos fue la clave del éxito de este programa que siempre es bienvenido, de la mano de una galería de personajes encabezados por Tulio Triviño, su sobrina Patana, Mario Hugo, Bodoque, Calcetín con Rombosman, Policarpo, Juanín, que hacen un noticiero bastante disparatado.
En sus casi 30 años de trayectoria, el equipo liderado por Álvaro Díaz y Pedro Peirano ha transitado por diferentes formatos –televisión, teatro, cine, música, discografía: 31 minutos, 31 canciones de amor y una canción de Guaripolo, Ratoncitos–, en los que la chispa no se ha extinguido, ni siquiera palidecido, y el humor y la calidad de sus canciones se mantienen con la misma frescura del inicio: la magia se produce al instante de exposición. Ese camino creativo ya incluía una incursión en el cine: 31 minutos: la película, de 2008.
Tal como había adelantado en enero de 2024 la productora ejecutiva Alejandra Neumann, en diciembre del año que acaba de terminar se estrenó una segunda película en Prime Video. Calurosa Navidad comparte título con la canción y el espectáculo que la precedieron, y su trama busca adaptar y expandir la historia del especial original de Navidad. Una Navidad de hemisferio sur, en la que la nieve da paso al calor sofocante y los problemas derivados: el peligro de incendio, por ejemplo.
La gran prueba de Bodoque
Con una estructura de cajas chinas, Calurosa Navidad comienza en algún sitio congelado del planeta con Hielito, un anciano muñeco de nieve que en una ronda les cuenta viejas anécdotas a sus nietos en la vigilia navideña. Aburridos, quieren irse a dormir y se quejan por el frío, pero el abuelo los atrapa con una antigua historia de una Navidad en la que hacía demasiado calor. Así arranca la trama propiamente dicha, en la que, por supuesto, Hielito tendrá un rol fundamental.
Ubicada en Titirilquén, ese pueblo en algún rincón de Chile, de nombre con reminiscencias de lenguas originarias, el disparador es el anuncio de que, en medio de una ola de calor insoportable que de por sí está haciendo muy difícil la vida de los habitantes del pueblo, Papá Noel garantiza la entrega de regalos navideños en todo el globo… excepto, claro, en Titirilquén. Ante esta noticia devastadora, los integrantes del noticiero deciden, siguiendo el antiguo precepto de que “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, que un emisario vaya a buscar los regalos al Polo Norte. Es el periodista estrella Juan Carlos Bodoque el encargado de la misión, en quien se deposita la confianza de todos y, con ella, la presión por no reincidir en su ludopatía y poder finalizarla con éxito.
A partir de la salida de Bodoque, la historia transcurre en dos hilos paralelos: la travesía del emisario y un show especial, conducido por Tulio y con Mario Hugo como responsable de la producción, con el que intentan amenizar la espera en el teatro: al ser el lugar con el aire acondicionado más fresquito del pueblo, allí se convocó una multitud cada vez más impaciente. En ambos frentes, todo se sale de control y se suceden los contratiempos, para desembocar en un final en el que las dos peripecias se unen en un desenlace con algo de suspenso y bastante de emoción. Sin espoilear, hay una invitada de honor que, en ese show, interpreta una de las canciones del repertorio de la serie. Y el final logra sortear el escollo de que no termine pésimo pero, al mismo tiempo, Bodoque siga siendo Bodoque.
Aunque no representa una novedad, ya que recrea el planteo de los espectáculos anteriores, Calurosa Navidad es entretenida, los gags son efectivos y nos permite reencontrarnos con los personajes de 31 minutos y sus peculiaridades –se extraña Calcetín con Rombosman–, aunque quizá las canciones tengan algo de gusto a poco. Como sea, allí están, disponibles en las plataformas para escucharlas a gusto, así como las distintas temporadas de la serie.
31 minutos: calurosa Navidad. Una hora y 31 minutos. En Prime Video.