En 2003, el sanguíneo escocés Gerard Butler daba su salto a la fama como Leonidas, el rey de Esparta que enfrentaba la invasión persa en 300, de Zack Snyder. La efectividad innegable de la película (que tendrá sus peros, pero que es entretenida, lo es) y sus escenas imborrables (“This is Sparta!”) permitieron pensar que Butler había llegado para quedarse. Sin embargo, no fue exactamente así.
Su carrera posterior derivó en una serie de películas malísimas que, lenta pero invariablemente, lo fueron sacando de la primera línea, como la saga en la que interpretaba al agente secreto Mike Banning o la inmirable Dioses de Egipto. Pero llegó 2018 y Butler pegó un giro. Tuvo tres estrenos: el thriller de acción y submarinos Hunter Killer, la excelente película de misterio The Vanishing y Den of Thieves, o, como se tradujo en nuestros pagos, El robo perfecto.
Allí veíamos el enfrentamiento entre un experto equipo de asaltantes de bancos liderado por Donnie Wilson (O’Shea Jackson Jr.) y la Unidad de Crímenes Mayores –que eran bastante más fuleros que los propios criminales–, con el complejo Big Nick (Butler) a cargo, en lo que resultaba ser una suerte de complejo juego entre gato y ratón a medida que los policías estrechaban el cerco sobre los ladrones.
Casi diez años más tarde y en la misma senda que otros de sus éxitos recientes –Butler se ha caracterizado por generar franquicias allí donde nada indicaba que podía haberlas, sea el mencionado Banning, sean las películas de cine catástrofe Greenland, la última de las cuales acaba de llegar a cines–, llega El robo perfecto: Pantera, que retoma el duelo entre aquellos personajes antagónicos y traslada su accionar a Europa.
Si la primera entrega de El robo perfecto era una versión desvergonzada y cargada de testosterona de la ya hormonal Heat (Michael Mann, 1995), acá pegamos un salto a lo Popeye Doyle, como hacía el finado Gene Hackman en la continuación de Contacto en Francia (The French Connection II, John Frankenheimer, 1975) y nos vamos a Europa, ahora con Ronin (nuevamente Frankenheimer, 1998) como principal referente. Este catálogo de menciones ya indica el tono al que apunta su director y guionista Christian Gudegast (también en la primera entrega): un tenso polar bien francés, a pesar de su factura estadounidense, con personajes que se ven obligados a colaborar a su pesar (en un giro ya habitual de las secuelas, Big Nick se pasa ahora a los “malos” y es parte de los ladrones) y con set pieces de acción tan medidas como espectaculares.
A medida que se suceden los diferentes robos, presentados con mimo y cuidado al mejor estilo heist movie, la dupla que conforman Butler y Jackson Jr. brilla en sus intercambios. El relato va construyendo su efectividad antes que por adrenalina, por su clima y ritmo. Las vueltas de tuerca están servidas y logra, con personalidad propia, estar a la altura de la primera entrega. Incluso deja con ganas de más, algo que evidentemente es compartido por Gudegast y el elenco, en vista de los cabos sueltos. Ya está confirmado que una tercera entrega se encuentra en producción, algo que no sorprende de Butler, el hombre que protagoniza franquicias improbables.
El robo perfecto: Pantera. 131 minutos. En Prime Video.