En mayo de 1983 la banda inglesa The Police editó el single “Every Breath You Take”, que al instante se convirtió en un éxito masivo –número uno en Estados Unidos y Reino Unido, entre otros países– y en su máximo himno. No fue para menos, ya que es una canción perfecta, de esas que no abundan –ni ayer, ni hoy ni pasado mañana–. Por eso sigue inoxidable y popular: a un clic de distancia se puede comprobar que en Spotify ostenta más de 3.000 millones de reproducciones, y hay que sumarle las más de 1.500 millones de visualizaciones de su videoclip en Youtube.

La canción está registrada oficialmente a nombre de Gordon Summer, mejor conocido como Sting –el cantante, bajista y compositor de The Police, no hace falta aclararlo–, y si bien puede parecer una mera cuestión burocrática, para discutir con abogados en una oficina gris y mal iluminada, ese dato encierra una injusticia artística. Porque la canción no sería absolutamente nada sin la guitarra de Andy Summers, el mismo que este sábado se va a presentar en Montevideo Music Box con el espectáculo Call The Police, con éxitos de su antigua banda, junto con el baterista João Barone (Paralamas) y el cantante y bajista Rodrigo Santos (ex Barão Vermelho).

Hace poco tiempo, en una de esas entrevistas didácticas del popular canal de Youtube de Rick Beato, Summers, con una clásica displicencia británica, contó que cuando fueron a grabar “Every Breath You Take”, no le gustó, le pareció una “corny pop song” (una canción pop cursi). Entonces, como quien no quiere la cosa, se le ocurrió ese arpegio de guitarra, que grabó en una toma y que se volvió icónico.

Más allá del tono y los efectos –especialmente el chorus, que le da ese espacio amplio, atmosférico, uno de los sellos del guitarrista inglés–, la maestría de Summers radica en haber construido un arpegio que va sumando notas y se mueve por la armonía como una escalera espiralada, misteriosa y cautivante. Ese sintagma guitarrero, acoplado al golpe relojero de la batería de Stewart Copeland, terminó de pintar la música de la mente acosadora del narrador de una canción que es de cualquier cosa menos de amor –por más que haya novias que entren a su casamiento de lo más contentas con ella sonando–. “Cada movimiento que hagas, / cada promesa que rompas, / cada sonrisa que finjas, / cada reclamo que hagas, / te estaré observando”.

The Police tuvo una breve carrera, sobre todo teniendo en cuenta que todavía sus tres integrantes siguen por este mundo –Summers cumplió 83, es nueve años mayor que Sting–, con cinco discos en siete años (1977-1984). Pero su eco resonó en buena parte del rock que vino después –para bien y para mal–, con un estilo que se suele simplificar en new wave y que básicamente implicaba mezclar rock con reggae, pospunk y afines. Y en esa mezcla –otra vez– tiene mucho que ver Summers, por su ductilidad a la hora de deslizarse por las seis cuerdas.

Ya en el primer disco del grupo, Outlandos d’Amour (1978), Summers mostró su flexibilidad con el instrumento, con el que hace cambios de ambiente incluso en una misma canción, como en la clásica “So Lonely”, que pasa de unos despreocupados versos de pulso reggae, mezclando con arpegios, para estallar en un estribillo con brillosos acordes abiertos en el estribillo. Así aporta el pulso de apuro punk, mientras Sting repite obsesivamente –y bien agudo– que está tan solo, tan solo, tan solo.

Summers también sabía cuándo debía callar sus cuerdas para que se lucieran el bajo y la batería, como en “The Bed’s Too Big Without You”, por no hablar del manejo de la dinámica –y también del silencio– en “I Burn for You”, una de esas joyas de The Police que nunca fue masiva pero debería llamar más la atención, sobre todo por su largo orgasmo rítmico del final.

La estela estética –en el sentido musical, no de imagen– de The Police llegó también a estos lares, con algunos guiños del rock posdictadura, pero también en la obra de Jaime Roos, por ejemplo, en canciones como “Esta noche” pero sobre todo en “Lo que no te di”. Y la influencia se notó aún más en los discos rockeros de Fernando Cabrera, como en Buzos azules (1986), y en particular en la versión de “El loco”, en la que Cabrera, Jorge Galemire y Carlos Cotelo tocan las guitarras, y tanto por los timbres como por los arpegios se desparrama la influencia policíaca.

Fuera de The Police, Summers editó más de una docena de discos como solista, además de bandas sonoras y de colaboraciones con otros músicos, como el puramente instrumental y poderoso I Advance Masked (1982), junto con el guitarrista Robert Fripp. Su último trabajo es Vertiginous Canyons (2024), también de música instrumental –ambient y atmosférica–, en donde su tono sigue tan reconocible como siempre, apenas hace sonar media nota, y así lo podrán comprobar quienes vayan a verlo –y escucharlo– hoy de noche.

Andy Summers con Call The Police. Sábado a las 20.00 en Montevideo Music Box (Larrañaga y Joanicó). Entradas desde $ 3.480 hasta $ 4.680 en Redtickets.