“Por algún lado tiene que estar”, dice Maximiliano Contenti con la cabeza metida en el placard de su cuarto. Le había preguntado si conservaba algún objeto de su último rodaje y no demoró en recordar la gorra de sol de su personaje en The Channeling (2025), su nueva creación cinematográfica en la que también asume los roles de director y coguionista junto al estadounidense Brian C Baer.
“Después de que una joven youtuber desaparece mientras investiga a un controvertido líder espiritual que afirma canalizar a un colectivo extraterrestre, el material recuperado comienza a sugerir que el contacto podría haber sido real y que la señal aún sigue activa”, anuncia la sinopsis del film.
Como el teaser subido a Youtube, el texto promocional puede adelantar mucho o casi nada de esta inusual apuesta del cine uruguayo que combina el thriller, el mockumentary y la ciencia ficción con recursos del periodismo y el lenguaje narrativo de las plataformas digitales, en un manjar para conspiranoicos.
Pensaba que la entretenida y lograda Al morir la matinée (2020) era la película que mejor resumía sus intereses como cineasta, hasta que descubrí Hélices (2013), el documental con el que Contenti busca respuestas a la tragedia uruguaya de noviembre de 1971, o reparé en el retrato lúcido de Hot Club de Montevideo (2023), claramente distanciado de los monstruos artesanales de humor absurdo de sus comienzos.
Una tarde de otoño de 2026, Contenti se define con naturalidad como un lector atento y un poco controlador. “Estaría bueno corregir un detalle que quedó mal en el boletín de Cinemateca”, dice. Un ejemplar en papel, el de las butacas de diferentes épocas en su portada, con el programa completo de la 44ª edición del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, descansa sobre la mesa de su living. Hace un rato comprobó que en sus páginas, The Channeling figura solo como una producción local, cuando debería decir “España, Uruguay y Estados Unidos”, aclara y confiesa. “El festival de Cinemateca fue una escuela para mí. Y lo valoro tanto por todas las veces que fui como por aquellas en las que presenté mis trabajos”, cuenta.
The Channeling será estrenada en el festival.“Que la primera proyección de la película se dé en el festival para mí era importante”, señala, y suma su sorpresa por la inclusión de su obra: “No me lo esperaba. Es una película de género y el género a veces no es tan contemplado por Cinemateca. Aunque estamos cambiando, todavía existe ese tabú sobre las películas que, a priori, no son vistas como comerciales”, advierte.
Hace unos meses se generó una especie de polémica en relación a la película Sánguche caliente (Manuel Facal, 2024). Primero, el actor Alan Futterweit Paz salió a la prensa a remarcar que la película había sido grabada con un teléfono celular y contrapuso el estilo de las películas de Facal a otro cine uruguayo, tal vez de mayor masividad, al que definió como “un bodrio”. Luego, en el sitio Estado de Vigilia, Nicolás Pedrucci acusó a la película de practicar un “cine cobarde” que disfraza de irreverencia la falta de exigencia. Después, el periodista Juan Andrés Belo, de la revista Film, publicó respuesta titulada: “Una crítica provincial y poco seria sobre Sánguche caliente”. En tus comienzos, fuiste precursor de ese tipo de cine hecho con pocos recursos y compartiste proyectos con Facal. ¿En qué lugar de la discusión te ubicás?
Primero que nada, la crítica, como cualquier crítica, ya sea positiva o negativa, es válida. Me pareció que no era necesaria una respuesta a esa crítica negativa. Creo que la película tiene cosas muy buenas y me pareció muy divertida. Y al mismo tiempo, leí esa crítica negativa y creo que muchas de las observaciones que hace el cronista resultan interesantes. Hay que poder integrar y aceptar todo, lo bueno y lo malo. Creo que Sánguche caliente marca un mojón como comedia irreverente que busca el shock y que está muy conectada con esta época vertiginosa y de redes.
Ahora hacés otro tipo de películas. De todas formas, ¿te identificás con esa barra que se ubica del otro lado del cine uruguayo triste o aburrido?
Muñeco Viviente V [2008] la hicimos con mi hermano y cinco amigos en casa. Creo que en la época de Relocos y Repasados [Manuel Facal, 2013] me ubiqué en ese otro lado que decís [–Contenti fue montajista del film–], pero siento que nunca marqué tanto esa diferencia. Me considero muy ecléctico. Si bien yo también venía muy inspirado del cine de género que hacían los argentinos de Farsa Producciones, nunca quise tomar eso de hacer cine desde la precariedad como bandera.
The channeling.
Desde 2006 empecé a aplicar a fondos con películas de género y me costó mucho tiempo conseguir financiación para una largometraje de terror como Al morir la matinée.
Pero yo no tomé ese trabajo como si estuviera en un bandita punk, al contrario. Yo estaba buscando profesionalizar ese cine de género uruguayo. O sea, capaz que yo seguía apoyando a la bandita punk pero no me sentía un miembro honorario, porque con esa película, te estaba diciendo: “Mirá que a mi también me gusta la música clásica”.
Yo soy de los que piensa que las dos vertientes son extremadamente válidas. Está buenísimo que convivan Control Z, toda esa generación tan valiosa, y lo que hicimos nosotros. Es más, te diría que no pertenezco a ningún bando del cine local. Vendría a ser un solitario. Además, me pasa que me aburro de hacer una cosa y me meto en otro proyecto que no tiene nada que ver con el anterior. Hice documentales como Hélices, cosas más punkis y otras más clásicas. The Channeling es muy diferente a todo lo que hice antes.
¿Qué te pareció El Tema del verano (2024), de Pablo Stoll?
Más o menos. Hay un detalle que le comenté a Pablo. Yo había visto una versión previa de la película que incluía otra música que no fue la que terminó llevando. Y eso le cambió el tono a la película. A mi me gustaba más esa primera versión; se sentía más genuina y en sintonía con su cine.
¿A qué género pertenece The Channeling? ¿Es una mezcla de géneros? ¿Tiene terror?
Los géneros son mockumentary [falso documental] y found footage [filmaciones supuestamente encontradas]. La referencia más conocida de eso es The Blair Witch Project [1999, Eduardo Sánchez y Daniel Myrick]. También podés hablar de thriller y misterio. Terror, yo no incluiría, pero lo podés poner.
Todo arranca con la desaparición de una youtuber.
Sí, ella tiene un canal de casos paranormales y está investigando a una secta. El gurú de esa secta puede conectarse con inteligencia extraterrestre y el espectador empieza a ver el archivo de esa secta. Cuando la youtuber desaparece, entra en escena su familia, que quiere saber qué fue lo que pasó. Aparecen los expertos, la policía, los investigadores; unos dicen que todo es una farsa y otros creen que hay algo real en la historia de la desaparición.
Hay algo detectivesco.
Sí, totalmente detectivesco. También es bastante avasallante la cantidad de archivos e información que se exponen para contar la historia. Te diría que se llega al punto de la sobreinformación.
Haciendo un repaso por tu filmografía, se nota que ese encare de las historias te interesa desde hace mucho.
Sí. Me di cuenta, por ejemplo, de que la película tiene muchos puntos en común con Hélices. Este también es un caso raro con un montón de gente involucrada y con archivos de cosas horribles. Acá mezclé un poco la ciencia ficción. El channeling, que significa “canalización”, es algo que existe.
¿Cómo se te ocurrió la idea de la película?
La semilla viene del año 2000. El proyecto nació en 2016 y tiene que ver con que soy muy curioso e investigué el mundo de los channelers, que son gente que se contacta con extraterrestres a través de la meditación. En ese momento quería filmar en Villa Serrana, y era más una película de terror donde los channelers hacían contacto y algo salía mal. La influencia directa venía de la película Alien Abduction: Incident in Lake County [Dean Alioto, 1998], que también es un falso documental. Otra referencia fue Lake Mungo [Joel Anderson. 2008]. Entonces, combiné un poco esas dos películas con lo mío, el channeling y todo lo que siempre me atrajo del misticismo, pero el proyecto quedó en un cajón.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
¿Y cómo resurgió?
Viviendo en España, conocí a unos yanquis en el Festival de Cine de Sitges, Aaron Moorhead y Justin Benson, de Rustic Films, y terminaron como coproductores de The Channeling. Ellos son dos figuras del cine independiente y tienen películas muy conocidas como Spring [2014] o The Endless [2017]. Ahora trabajan para Disney haciendo cosas para Marvel, pero no dejan de hacer sus películas chicas.
Un día, Brian C Baer, coguionista de la película con el que seguimos trabajando en otras ideas, me avisa que esta gente que yo había conocido estaba financiando algunas películas, que era poca plata a la que podías acceder pero que te dejaban hacer lo que tengas ganas. Les mandé mi proyecto y al poco tiempo me mandaron la plata sin que firmara nada.
¿Qué personaje hacés en la película?
Yo hago de Marcos, el camarógrafo que grabó la canalización y que quedó afectado por lo que pasó. Y además, soy el que tiene ese material fundamental.
¿Dónde filmaste?
Filmamos en las Islas Canarias y en Barcelona. Y después acá en Uruguay terminamos toda la parte más documental. Una de las caras conocidas es Guillermo Lockhart.
En uno de tus primeros cortos, Hobby Metal (2006), alguien puede interpretar que incluiste una referencia a la dictadura militar en Uruguay. En Hélices la conexión es directa. ¿Sos consciente de esa recurrencia en tu obra y de su influencia?
Yo soy del 84. Cuando era chico había una sensación de tensión, como una atmósfera extraña, y esa atmósfera extraña te queda impregnada. En la generación de Control Z, que es anterior a la mía, eso también se puede ver en sus películas pero de otra manera. Cuando yo nací, la dictadura estaba terminando, pero quedaba como una estela, un misterio de cosas no resueltas.
¿Cuántos años tenías cuando tu padre, el músico Gastón Contenti, te contó la historia de los helicópteros?
Era muy chico y me la contaba como un cuento de terror. Yo tendría 9, 10, 12 años, cuando me la contó por primera vez.
¿Hay alguna película uruguaya que tenga puntos de contacto con The Channeling?
Sí, una de Ricardo Islas, Rumbo a la oscuridad [1992]. Como Alien Abduction, o Encuentros cercanos del tercer tipo [Steven Spielberg, 1977] entra en la categoría de películas que de alguna manera me influyeron. Hay una más, que sobre todo me inspiró mucho en su estructura narrativa. No recuerdo ahora su nombre, era un documental sobre el alunizaje, Moon landing, true or false, algo así. En ese documental todo el tiempo hay alguien que te dice que era todo falso y alguien que te dice que fue todo real, uno que te dice “Fue cualquier cosa”, y otro que te dice “Acá tengo las pruebas”. Y yo hice eso.
The Channeling, de Maximiliano Contenti. Miércoles 8 de abril, a las 21.00, en Sala B del Auditorio Nelly Goitiño (Av. 18 de Julio casi Río Branco). Entradas $ 400 en Tickantel.