La Intendencia de Montevideo (IM) trabaja con la idea de generar “comunidades inteligentes”, adaptando las aplicaciones y los servicios digitales a la vida cotidiana de las personas según los barrios donde residen, con un enfoque que combina innovación tecnológica, participación comunitaria y soberanía sobre los datos públicos.

Así lo planteó en diálogo con la diaria la directora de Desarrollo Sostenible e Inteligente de la IM, Silvia Nane, quien adelantó que se comenzará a trabajar a modo de “usina y laboratorio” en la zona oeste de Montevideo, probablemente en el Parque Tecnológico Industrial (PTI) del Cerro, para que las aplicaciones que inciden en la vida diaria de las personas se diseñen, prueben y ajusten con anclaje territorial y comunitario.

El objetivo de la IM es que Montevideo sea la capital digital del país, porque “tiene una responsabilidad diferente del resto y tiene que ser una referencia en gestión digital” en lo que tiene que ver con sus servicios, pero también en la forma en que gestiona, protege y pone en valor la información que se genera a partir de la interacción cotidiana entre el Estado y la ciudadanía, añadió.

La comuna busca avanzar hacia el uso de inteligencia artificial (IA) y modelos predictivos como parte de políticas públicas, con infraestructura propia y bajo criterios de transparencia algorítmica, para anticipar escenarios en áreas como movilidad, ambiente y servicios urbanos.

En esa estrategia se inscriben proyectos concretos que ya están en marcha. Uno de ellos es la evolución de la aplicación Cómo Ir, que dejará de ser una herramienta de consulta para transformarse en un sistema de acompañamiento de la trayectoria de movilidad, capaz de avisar a las personas cuando se aproxima el ómnibus a su parada y mejorar la confiabilidad del tiempo estimado de arribo. Para ello, la intendencia avanza en el recambio tecnológico del Sistema de Transporte Metropolitano (STM) y en la modernización de su infraestructura de datos.

Otro de los ejes que mencionó Nane es la recolección de residuos, donde la comuna trabaja en modelos de planificación más inteligentes, con el objetivo de anticipar feriados, eventos masivos o situaciones climáticas adversas y optimizar los recorridos. En ese contexto, se estudia la implementación de sistemas de alerta a la ciudadanía, similares a los de movilidad, que permitan informar con mayor precisión cuándo pasa el camión recolector por cada zona.

¿Cuáles son las propuestas que se impulsan desde la IM en materia de desarrollo sostenible e inteligente?

Para este quinquenio establecimos cuatro grandes objetivos. El primero es poder garantizar la sostenibilidad y la resiliencia de la gestión del gobierno departamental de Montevideo en el uso de sus datos, sus aplicaciones y sus servicios.

¿Qué quiere decir esto? La IM es una institución que se vincula hacia adentro con sus funcionarios y hacia afuera con quienes habitan, transitan y visitan la capital del país con una serie de servicios digitales y también con información que pone a disposición de la ciudadanía, a través de las aplicaciones de transporte y de la nueva aplicación de IA dedicada al turismo. La idea es que toda esa infraestructura sea resiliente y que pueda sostenerse en una gestión con infraestructura moderna, con aplicaciones actualizadas y sostenibles.

El otro objetivo es adecuar el concepto de ciudades inteligentes a una idea más abarcativa: comunidades inteligentes. Cuando uno analiza las ciudades inteligentes, piensa en general en una infraestructura de tipo urbano llena de sensores, que miden diferentes cosas, como pueden ser los decibeles del ruido, la velocidad de transporte público, cómo cambian los semáforos o la calidad del agua y del aire. Nosotros le estamos agregando a eso el concepto de participación para poder trabajar el territorio. Estamos desarrollando un concepto de usina, de laboratorio, que muy probablemente lo estemos desplegando territorialmente en alguna zona del oeste de Montevideo, posiblemente en el PTI del Cerro, para que las aplicaciones sobre la vida de las personas tengan su correlato territorial, de manera tal que trabajemos en comunidad. Puedo pensar acciones desde la Intendencia, pero tengo que contemplar qué es lo que va a cambiar en la comunidad, qué es lo que va a mejorar, por ejemplo, un proyecto de luminarias inteligentes o una iniciativa de monitoreo de los ruidos en una determinada avenida. La idea es que la innovación y la sensorización vayan hacia lugares de la comunidad.

¿Cuál es el tercer objetivo?

El tercer objetivo es Montevideo capital digital. Entendemos que Montevideo tiene una responsabilidad diferente del resto de las ciudades, ya que es la capital del país. Tiene que ser una referencia en gestión digital.

El cuarto punto es la seguridad y gobernanza de la información. Nosotros hablamos del valor público de la información. Hay muchos datos en Montevideo, mucha información que se genera a partir de servicios públicos, de transporte, de servicios ambientales. Una de las formas es publicando la información, otra forma es cocreando el uso de esa información junto con empresas, organizaciones de la sociedad civil, de manera que esta información que hoy está en la intendencia y que se genera a partir de las interacciones de lo que sucede en el territorio pueda ser valorizada como un bien hacia la comunidad.

¿Piensan impulsar algunas iniciativas para cada uno de estos objetivos?

En esos cuatro objetivos se inscriben varios proyectos. Por ejemplo, versiones nuevas del Cómo Ir: la idea es que pase de ser una aplicación de consulta a que realice un acompañamiento de la trayectoria de movilidad. Es decir, que pueda decirles a los ciudadanos no sólo el origen y destino del viaje, sino que tengan la posibilidad de avisarles cuando viene llegando el ómnibus a la parada. La idea es que se puedan guardar los lugares favoritos y que se mejore la confiabilidad del tiempo estimado de arribo.

El tiempo estimado de arribo es un cálculo que se hace en línea todo el tiempo en función del GPS de la unidad de transporte y el lugar donde tiene que llegar. Se calcula la distancia y, en función de la velocidad y lo que le falta, se calcula un tiempo estimado, eso es lo que hace el algoritmo. Con el recambio de las máquinas en el STM, vamos a tener una mejor transmisión de la información hacia los servidores que calculan el tiempo de arribo. Lo que se tiene que empezar a notar es que, con la renovación de los equipos, la aplicación Cómo Ir empieza a ser mucho más precisa en el cálculo del tiempo estimado de arribo para que las personas también puedan tener esa confiabilidad del tiempo y un mejor uso del esquema de movilidad.

Hay una parte importante que es el recambio de máquinas, porque va a permitir hacer varias modificaciones en las aplicaciones. Estuvimos trabajando también en la STM, y parte de lo que hicimos fue cambiar las bases de datos para que soporten no solamente una mayor cantidad de información, sino que los algoritmos de tiempo estimado de arribo y otros tarifarios puedan acompañar las trayectorias de vida que se enmarcan en hacer comunidades más inteligentes, en usar la información de todos para que podamos hacer algo de una forma más satisfactoria.

Entonces, ¿lo que busca la IM es utilizar la IA para facilitar la vida de las comunidades?

Hay un tema con la IA. Utilizar esta tecnología con información pública en una institución estatal no es lo mismo que hacerlo en una empresa privada. El uso de la IA tiene que ser analizado desde varios lugares, entre ellos dónde se realiza el entrenamiento de los modelos. Como parte de una gestión eficiente, sostenible y resiliente, vamos a armar una infraestructura para entrenar modelos de datos para que el entrenamiento sea algo que hace Montevideo con sus datos y no que quede en un servidor de un modelo de IA foráneo. Con eso se preserva la soberanía de ese bien público que son los datos. Para nosotros es un bien importante porque, por ejemplo, es información sobre la movilidad de la gente.

Además, estamos desarrollando con proveedores formas de cocreación de aplicaciones bajo un marco de transparencia algorítmica para saber cómo se entrenan los modelos de datos. No es usar la IA como novedad, sino utilizarla para un bien común, que lo hacemos entre todos y con una corresponsabilidad. Es bastante común que las instituciones hagan un contrato de desarrollo o una aplicación, y ahí se terminó la relación. Nosotros estamos apuntando a otro modelo, donde tenemos corresponsabilidad porque lo que estamos haciendo justamente es algo que va a ser usado en la esfera pública.

Esos modelos de datos, ¿sólo se van a aplicar para los viajes en ómnibus o va a haber otro tipo de aplicaciones?

Hay un montón de datos, estos modelos pueden servir como predictivos. Por ejemplo, cuando se haga el cambio del transporte en el área metropolitana, necesitaremos recalcular las rutas, porque vamos a tener dos grandes corredores y líneas de alimentación. Habrá que recalcular y para eso vamos a necesitar entrenar modelos de datos. Queremos prepararnos, porque si hay que dar un salto, lo que tenemos que garantizar es que esos modelos se puedan utilizar para predecir el futuro del transporte en el área metropolitana.

También los vamos a usar para modelos predictivos de limpieza, en el caso de que entendamos que modelando a través de IA es posible prever determinadas situaciones, como inundaciones, la actividad de recolección de residuos en feriados, en fin de año. En resumen, lo que te permite es poder tener modelos predictivos de diferentes escenarios y aplicarlos sobre el territorio.

Por eso entendemos que, como la aplicación termina siendo una política pública, las responsabilidades que hay que acordar con todos quienes sean los autores de eso tienen que ser en un marco de gobernanza. Estamos trabajando en ese marco de gobernanza.

¿Y cuáles son los otros proyectos que tienen pensado impulsar?

La parte de recolección de residuos ya la estamos trabajando, que implica una serie de proyectos que tienen que ver con el área ambiental. Estamos trabajando en la planificación de la recolección de residuos, probando formas nuevas de gobernanza y de cocreación con los proveedores, haciendo pilotos de desarrollo conjunto y, muy probablemente, con la incorporación del plan de los contenedores intradomiciliarios, estemos trabajando en un sistema de alerta parecido al que comentaba del Cómo Ir, en el que podamos avisar cuándo viene el camión a recolectar los contenedores. 

Estamos trabajando en un centro de monitoreo ambiental. En Montevideo es bastante conocido lo que se llama el Centro de Gestión de la Movilidad. Muchas veces sale en los informativos una pared grande llena de monitores donde se ve el tránsito, se pueden validar infracciones, se controlan los semáforos. Queremos impulsar una idea similar para un centro de monitoreo ambiental donde podamos estar viendo las zonas inundables, la calidad del agua y del aire, y que se pueda controlar la sonorización. También donde podamos ver después de una inundación cuáles son las zonas afectadas y dónde hay que actuar, o sea, buscamos tener todos los indicadores de ambiente que se puedan conseguir a través de la información y de la sensorización, y eso entra dentro de comunidades inteligentes y del centro de monitoreo ambiental. Ese es otro de los grandes proyectos.

Después hay iniciativas que hacen a la gestión interna de la IM y a la eficiencia de cara a las personas. Por ejemplo, sistemas que tienen que ver con la optimización de los trámites, la accesibilidad de los portales de información, ese es un proyecto en el que estamos trabajando para que los portales sean accesibles para todas las personas. También trabajamos en la adecuación de algunos de los parámetros de los permisos de construcción para que salgan en menos tiempo y se puedan gestionar de una forma más eficiente.

Estos proyectos, ¿cree que van a ayudar a un Montevideo más limpio y con más inversiones en el futuro?

Una ciudad más limpia no depende solamente de que tenga más o menos tecnología. Lo que sí te podría decir es que buscamos que sea más transparente en el uso de la información. No estamos diciendo que antes no fuera transparente, sino que lo que siempre buscamos es ir cada vez más en ese sentido. Creemos que así como es importante una ciudad limpia, también lo es la convivencia democrática, que se consigue por medio de una relación de confianza entre las instituciones y la ciudadanía.

Desde el punto de vista tecnológico, tenemos la obligación de contribuir en materia de transparencia, en poner a disposición datos para que podamos realmente hacer cosas que tengan valor para las personas.

Hace unos meses, usted mencionó que están trabajando en la idea de crear una usina que funcione como un laboratorio de innovación, ¿en qué consiste y cómo se articulará con el sector público y el privado?

Es un proyecto en desarrollo. A Montevideo le vendría muy bien una usina, un lugar donde pueda probar cosas antes de ir al territorio. Por ejemplo, la instalación de las luminarias inteligentes. Vemos la posibilidad de trabajar con personas de UTU para montar una red de luminarias y ver si en ese lugar chico funciona para luego llevarlo a un barrio entero. Es clave tener un lugar donde la tecnología se pueda probar y se pueda ir creando una relación con la comunidad para evitar que los proyectos sólo se piensen desde 18 de Julio y Ejido. La idea es pensar en una usina que territorialice las ideas. A veces sucede que cuando se hacen proyectos de innovación, se prueban diez acciones y sólo funciona una, pero es necesario tener ese espacio para probar, porque genera conocimiento y el músculo de trabajar en el territorio, algo que les hace bien a todas las instituciones, porque las obliga a poner el pie en la realidad.

Hace unos días, El País publicó una nota señalando que la IM quiere cobrar a privados por el uso de sus datos públicos. ¿En qué consiste esta idea?

La intendencia no va a cobrar por los datos públicos. Todo esto parte de la idea del valor público de los datos. Hay muchos datos que tienen origen en lo público, por lo que son un valor de la comunidad que los generó. Esa información claramente tiene valor, un ejemplo claro de ello es lo que hacen las redes sociales con todos nuestros datos.

Por tanto, tienen un valor público y tienen que formar parte de los análisis que hagamos cuando decimos: “¿Estos datos son accesibles gratuitamente o no?”. Eso no implica necesariamente una política de monetización de la información pública. Lo que implica es reconocer el valor que entre todos generamos sobre algo que es un dato.

La idea es no confundir valor con precio. A veces se considera que los datos tienen que ser gratuitos porque son de la comuna, pero la IM, para tenerlos, invierte un montón para recogerlos, conseguir que sean de calidad, fiables, y destina recursos en los servidores que permiten almacenar esa información. Por eso estamos trabajando en un proyecto en curso que busca definir el valor público de ese dato que generamos todos los montevideanos. ¿Por qué la intendencia se los tiene que regalar a los privados?