Luego del feriado de Carnaval, el Congreso brasileño recibirá algunos de los proyectos de ley que el gobierno que preside Luiz Inácio Lula da Silva pretende sacar adelante con rapidez, en el inicio legislativo del último año de mandato del líder del Partido de los Trabajadores (PT), que será el candidato del oficialismo en las elecciones de octubre.

Una de estas iniciativas promovidas desde el Palacio de Planalto es la reducción de la jornada laboral semanal, que el Ejecutivo quiere que pase de 44 a 40 horas sin disminuir los salarios, eliminando la semana de seis días de trabajo y pasando a un régimen de cinco días laborales y dos de descanso.

El proyecto de ley será enviado al Congreso en calidad de urgente, por lo que el tema deberá ser tratado de manera obligatoria dentro de los 45 días siguientes a su presentación. La Constitución brasileña establece que los proyectos presentados con ese estatus bloquean la agenda legislativa si no se consideran dentro del plazo establecido.

El líder del PT en la Cámara de Diputados, el diputado por el estado de Río de Janeiro Lindbergh Farias, afirmó que el objetivo del gobierno es poner el tema de la reducción de la semana laboral en el foco, para así evitar que la propuesta se estanque en las comisiones.

“Este es un debate que la sociedad exige que se trate con prioridad”, afirmó el legislador oficialista, según informó la revista Carta Capital.

Según Farias, el final de la semana laboral de seis días representa la próxima gran bandera del gobierno, después de medidas aprobadas anteriormente en el Congreso, como la ampliación de la exención del impuesto a la renta, el aumento del salario mínimo y los programas de apoyo económico a las familias.

En el proyecto de ley que será considerado por los integrantes del Congreso, se estipula que exista un período de transición para la aplicación de la ley una vez que se apruebe y también están contempladas compensaciones para las pequeñas y microempresas.

A fines de enero, pocos días antes de que comience el período legislativo que se abrió el 2 de febrero, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Guilherme Boulos, se había manifestado sobre la intención del gobierno de reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin rebaja salarial.

Según Boulos, un estudio de la Fundación Getulio Vargas de 2024, que analizó los casos de 19 empresas brasileñas que habían reducido su jornada laboral, reveló que 72% de ellas aumentaron sus ingresos.

“¿Por qué aumenta la productividad? Con seis días de trabajo y uno solo de descanso, muchas veces ese único día, especialmente para las mujeres, se dedica a tareas del hogar, por lo que retornan al trabajo ya cansadas. Cuando el trabajador está más descansado, trabaja mejor. Por eso, respaldamos nuestra posición con datos”, afirmó el secretario de Estado, e integrante del Partido Socialismo y Libertad, de acuerdo a lo que informó Agencia Brasil.

La ley que modificaría la realidad laboral brasileña es fuertemente rechazada por la Confederación Nacional de la Industria (CNI), la organización industrial más importante del país.

Convocado la semana pasada en el Congreso para hablar sobre el tema, el director de Relaciones Institucionales de la CNI, Roberto Muniz, les pidió a los legisladores presentes en el evento que no aprueben lo que denominó como una “trampa populista”.

Desde la CNI se informó además que según un estudio que realizaron, si la modificación promovida por el Ejecutivo entrara en vigor, se generarían costos para el sector público, que tendría que desembolsar una cifra cercana a los 28.000 millones de dólares para reemplazar las horas.

Además, el documento argumenta que la reducción de la jornada laboral dependería, en primer lugar, de que Brasil se convirtiera en un país con altos niveles de educación, incorporación tecnológica y productividad.