La detención por 11 horas de Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey de Inglaterra, Carlos III, fue una de las más recientes repercusiones del caso Jeffrey Epstein.

Desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó en enero tres millones de documentos que forman parte de la investigación de la red de abusos sexuales que encabezó el financista, se revelaron vínculos de posibles delitos sexuales o de corrupción que se extienden por diversos países. Reino Unido es uno de los más afectados.

Quien antes era el príncipe Andrew, duque de York, fue arrestado por la Policía en su residencia en Norfolk. En octubre, el rey Carlos III le retiró a su hermano todos los títulos nobiliarios y honores, y tras su detención manifestó su “profunda preocupación” por él, pero dijo que “la ley debe seguir su curso” y que mientras el proceso esté en desarrollo “no sería correcto que hiciera más comentarios sobre este asunto”.

Quien sí comentó el caso fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Consultado sobre el arresto del expríncipe, manifestó: “Creo que es muy malo para la familia real. Es muy, muy triste. Para mí, es algo muy triste”.

Trump consideró “interesante” que cuando Epstein estaba vivo nadie hablaba del financista y ahora todos lo hacen. “Soy yo quien puede hablar de ello porque he sido totalmente exonerado. No hice nada, de hecho, todo lo contrario. Él estaba en mi contra. Me combatió en las elecciones, algo que acabo de descubrir a través de los últimos tres millones de páginas de documentos”, dijo el presidente estadounidense, cuyo nombre aparece reiteradas veces en los archivos desclasificados.

Antes de los documentos

La primera denuncia contra Epstein fue presentada en 2005, en Florida, Estados Unidos, por los padres de una niña de 14 años. Denunciaron que el financista Jeffrey Epstein había abusado sexualmente de ella en su casa de Palm Beach. Allí se encontraron numerosísimas fotografías de niñas.

Pero Epstein logró en 2008 un acuerdo con la Fiscalía y fue condenado a una pena de las más leves que podía recibir: 18 meses de prisión, que se redujeron finalmente a 13, durante los cuales pudo salir a trabajar 12 horas al día, seis días a la semana. Ese acuerdo, además, impedía que se siguiera investigando el caso para determinar si había más víctimas o incluso más responsables de abusos.

Más tarde hubo nuevas denuncias, entre ellas la de Virginia Giuffre, quien hizo público que fue explotada sexualmente cuando era menor de edad, y Epstein y su socia, Ghislaine Maxwell, la obligaron a tener relaciones sexuales con el príncipe Andrew a los 17 años.

En 2022, Andrew le pagó millones de dólares a Giuffre para llegar a un acuerdo extrajudicial en una denuncia que ella presentó ante la Justicia. Tres años después, en 2025, Giuffre se suicidó.

Gracias a denuncias como la suya, Epstein fue arrestado por segunda vez en julio de 2019 por explotación sexual de menores, pero antes de ser juzgado murió ahorcado en prisión. También fue detenida Maxwell, que se encargaba de reclutar niñas para la red de explotación sexual, y que actualmente está en prisión y enfrenta un juicio.

En el caso de Andrew Mountbatten-Windsor, que gradualmente había sido apartado de la familia real y perdido cargos y beneficios hasta completar este proceso en octubre, los papeles revelados en enero agregaron más pruebas de posibles delitos vinculados con Epstein. No solo quedó probada su cercanía, sino que hay documentos que muestran cómo su amigo le arregló un encuentro con una joven rusa de 25 años, al que él accedió, y también se conocieron fotos, como la que lo muestra sobre una mujer de edad indefinida tendida en el suelo.

Información privilegiada

Sin embargo, el motivo por el que el expríncipe fue detenido e interrogado el jueves no tuvo que ver con delitos sexuales. Los documentos también expusieron que cuando todavía actuaba como un enviado comercial británico, en 2010, después de un viaje a Asia financiado por el Estado, le reenvió a Epstein una serie de informes oficiales sobre países vinculados con esa gira, informó el jueves la BBC.

Se sospecha que también le envió a su amigo un informe sobre oportunidades de inversión en una zona de Afganistán que controlaban las fuerzas armadas británicas, la provincia de Helmand, y que le sugirió que invirtiera en una empresa que había visitado en su calidad de integrante de la corona británica.

El periodista Dominic Casciani, que se especializa en asuntos legales en la BBC, señaló que el delito por el que se investiga a Andrew, el de mala conducta en un cargo público, lo comete alguien que trabajando para el pueblo británico comete un delito grave y lo hace a sabiendas. Por lo tanto, se debería comprobar que el sospechoso era un funcionario público, que actuó de manera intencionada y que abusó de manera grave de la confianza pública de forma injustificada.

En esta investigación, que involucra a varias policías regionales y a la Agencia Nacional contra el Crimen, se pidió colaboración al gobierno y a la corona británica, que sería la encargada de formalizar una eventual acusación contra el expríncipe.

Los documentos del caso Epstein también exponen una gran cercanía de la exesposa de Andrew, Sarah Ferguson, y aparecen nombradas las hijas de ambos. Documentos anteriores ya habían demostrado la fuerte amistad de Ferguson con Epstein, incluso después de que fuera condenado por primera vez, y eso determinó que fuera apartada de su papel de embajadora de organizaciones de beneficencia británicas. En las nuevas comunicaciones difundidas por el Departamento de Estado, el vínculo quedó más expuesto y se conoció que ella le pidió ayuda económica. Actualmente, seis empresas vinculadas a quien fue la duquesa de York están siendo liquidadas por las consecuencias del escándalo.

Otro británico que aparece en los documentos es el exembajador en Estados Unidos Peter Mandelson. El político y diplomático tuvo que renunciar al Partido Laborista y se prevé que la semana que viene también renuncie a su banca en la Cámara de los Lores. Al dejar su organización política, Mandelson dijo que no quería exponerla a “más vergüenza” y pidió perdón “a las mujeres y niñas cuyas voces debieron haber sido escuchadas mucho antes”.

El viernes, la consultora Global Counsel, que Mandelson había fundado y que empleaba a 80 trabajadores, se declaró en bancarrota y quedó bajo administración judicial. Muchos clientes la abandonaron debido a los nexos con Epstein.

Los nuevos documentos parecen mostrar que Mandelson pudo haber recibido decenas de miles de dólares del financista en 2003 y 2004. También aparecen indicios de que pudo haberle filtrado a Epstein información oficial, en particular un documento que no debía hacerse público, acerca de la situación económica que atravesaba Reino Unido tras la crisis de 2008 y los planes fiscales del gobierno del ex primer ministro Gordon Brown, del que fue secretario de Comercio.

Todo esto fue un golpe para el laborismo y para el gobierno del primer ministro Keir Starmer. Su secretario de Gabinete, Chris Wormald, anunció la semana pasada su renuncia. Aunque no está claro que esté vinculado con el caso Mandelson, optó por una dimisión preventiva que libere a Starmer de problemas. Antes que él ya habían renunciado el asesor principal del primer ministro, Morgan McSweeney, y su director de comunicación, Tim Allan.

Realeza y diplomacia

Algo similar sucedió en Noruega, donde impactaron las comunicaciones con Epstein de la princesa heredera Mette-Marit, esposa del príncipe heredero Haakon. La integrante de la monarquía, que en una comunicación calificó a Epstein como “un encanto”, ya había aclarado en 2019, cuando fue preso por segunda vez, que “nunca habría tenido nada que ver” con el financista “si hubiera sido consciente de la gravedad de sus actos delictivos” y lamentó no haber averiguado más sobre él. Pero los nuevos archivos reavivaron el escándalo.

Además, impactaron en la política noruega. La Fiscalía imputó este mes al ex primer ministro Thørbjorn Jagland por sospechas de corrupción, en un delito vinculado con sus contactos con Epstein. Entre 2016 y 2018, los dos consideraron la posibilidad de hacer una inversión inmobiliaria juntos y hablaron de una visita a la isla del delincuente sexual. Se presume que no concretaron los planes.

De todos modos, la Fiscalía se propone investigar si Jagland se valió de los cargos que ocupaba para recibir regalos de Epstein. Además de haber sido primer ministro dos años, en 1996 y 1997, Jagland fue canciller, presidente del Parlamento noruego y encabezó el Comité del Nobel de la Paz de 2009 a 2015.

Otros investigados en Noruega por supuesta corrupción por sus vínculos con Epstein son la exembajadora en Irak y Jordania Mona Juul, su marido, Terje Rød-Larsen, quien también fue diplomático, y el excanciller Børge Brende.

Los vínculos de Epstein en Noruega también serán investigados por una comisión independiente que será nombrada por el Parlamento, y en la que algunos partidos reclaman que declaren todos los exministros de Relaciones Exteriores, entre ellos el actual primer ministro, el laborista Jonas Gahr Støre, que fue canciller entre 2005 y 2012.

A su vez, otra integrante de la realeza, la princesa Sofía de Suecia también apareció en los archivos desclasificados. En uno de ellos, en un intercambio con Epstein, alguien la llama “nuestra Sofía”. Ella aclaró que coincidió con Epstein en dos ocasiones sociales, en un restorán y en la proyección de una película “junto con muchas otras personas”. Agregó que después de leer “sobre los terribles crímenes que cometió con chicas jóvenes estoy muy agradecida por no haber tenido nada que ver con él desde esas dos ocasiones hace dos décadas”.

Distintos territorios

Nueve relatores de la Organización de las Naciones Unidas, entre ellos la relatora sobre violencia contra mujeres y niñas, advirtieron que los documentos publicados por el Departamento de Justicia “sugieren la existencia de una empresa criminal global”, muestran impunidad, y los hechos que exponen podrían ser considerados legalmente “crímenes de lesa humanidad”. Señalaron que los archivos indican posibles casos de esclavitud sexual, torturas, desaparición forzada y otros delitos cometidos “en un contexto de creencias supremacistas, racismo, corrupción, misoginia extrema y mercantilización y deshumanización de mujeres y niñas de distintas partes del mundo”.

En los archivos conocidos en enero aparecen contactos de Epstein con diversos países, lo que motivó que se abrieran investigaciones oficiales o se solicitara su apertura.

En Brasil, la Fiscalía indaga sobre posibles vínculos locales de la red de explotación sexual de Epstein. Actuó a partir de una denuncia relacionada con el caso, que quedó a cargo de la Unidad Nacional de Enfrentamiento del Tráfico Internacional de Personas y del Contrabando de Migrantes, informó la agencia Efe. Las autoridades no revelaron más detalles.

A su vez, la prensa de Brasil informó que Epstein había manifestado interés en una agencia de modelos de ese país. Según el diario O Globo, tuvo intención de comprar una empresa de ese tipo para “tener acceso a chicas” y alguien cercano a él le presentó un informe con opciones de agencias y recomendaciones.

En Francia, la Fiscalía de París, a cargo de Laure Beccuau, abrió dos investigaciones, una sobre abusos sexuales y otra sobre eventuales delitos financieros, para recibir posibles denuncias y “apoyar a las víctimas”.

La decisión se funda en varias razones. París aparece con frecuencia en los documentos porque Epstein solía visitar la ciudad varias semanas al año y se instalaba siempre en el mismo apartamento de lujo.

Además, un político que llegó a ser ministro, Jack Lang, de 86 años, y su hija Caroline son investigados por posibles delitos financieros vinculados con Epstein mediante una sociedad en las Islas Vírgenes: fraude fiscal agravado y blanqueo de capitales. Aparecen nombrados más de 600 veces en los documentos desclasificados, y se sospecha que no son los únicos diplomáticos franceses involucrados con Epstein.

Lang ocupó diversos cargos en Francia, y al divulgarse los archivos estadounidenses estaba al frente del Instituto del Mundo Árabe, un organismo cultural y diplomático relevante en el país, a tal punto que el propio presidente francés, Emmanuel Macron, propuso el martes a su reemplazante: eligió a una diplomática de su confianza, Anne-Claire Legendre.

Los vínculos del financista con gente poderosa no se limitan a Europa y América. Según el diario de Hong Kong South China Morning Post, Epstein aportó unos 113.000 dólares o más a Ben Goertzel, uno de los pioneros en inteligencia artificial, a quien ese apoyo financiero le sirvió como respaldo para obtener fondos públicos.

La organización feminista Partido de las Mujeres de Filipinas pidió que se investigue si se contrató en ese país un equipo para limpiar la imagen de Epstein, algo que también sugieren los documentos que se hicieron públicos. Además, pide que se determine “el alcance de la red de Epstein dentro de Filipinas e identificar a cualquier individuo o entidad local que pueda haber ayudado o haberse beneficiado de sus operaciones”. Tres congresistas apoyaron este reclamo.

Mientras tanto, en Estados Unidos

En Estados Unidos, donde se preveía que tuvieran más impacto político los archivos que fueron publicados, su efecto fue menor que en Reino Unido o Noruega. Sin embargo, se van sumando repercusiones.

En Nuevo México se creó un comité especial en el Congreso local para investigar una propiedad de Epstein, el Rancho Zorro, donde supuestamente se cometieron abusos. Así lo denunciaron, entre otras víctimas, Giuffre y Annie Farmer, que fue testigo en el juicio contra Maxwell. Dijo que fue llevada hasta allí engañada, a los 16 años, con la promesa de asistir a un programa para estudiantes de secundaria.

La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, pidió la renuncia del presidente del comité que organiza los Juegos Olímpicos de 2028, Casey Wasserman, debido a que se conocieron intercambios de mensajes íntimos con Ghislaine Maxwell. Sin embargo, por el momento, Wasserman fue ratificado en su puesto.

A diferencia de él, el magnate Thomas J Pritzker dejó el cargo de presidente ejecutivo de la cadena de hoteles Hyatt para “proteger” a la empresa después de que se revelaran sus vínculos con Epstein y Maxwell. Manifestó que cometió un error al no haberse distanciado de ellos antes y que condena “las acciones y el daño” que causaron a sus víctimas.

La consejera general del banco de inversión Goldman Sachs, Kathryn Ruemmler, presentó el jueves su renuncia, también bajo el argumento de proteger a la empresa, después de que los documentos difundidos en enero revelaran que pidió y aceptó regalos del “tío Jeffrey”, como lo llamaba, y le dio consejos sobre cómo manejar su imagen pública. En Goldman Sachs, Ruemmler era socia y vicepresidenta del comité de riesgo reputacional. Antes, fue consejera de la Casa Blanca durante la presidencia de Barack Obama.

En la política estadounidense también hubo repercusiones, pero hasta ahora sin grandes impactos. El presidente, que aparece mencionado más de 3.000 veces en los archivos difundidos, elogió la semana pasada la “fantástica” actuación de la fiscal general, Pam Bondi, al defenderlo en el Congreso de las críticas sobre el manejo que hizo el gobierno de la información en el caso Epstein, que en el pasado fue amigo del presidente. “Bajo intensa presión de los lunáticos radicales de izquierda que sufren delirio contra Trump, estuvo fantástica en la audiencia de ayer sobre la interminable saga de Jeffrey Epstein”, publicó Trump en su red Truth Social días atrás.

Bondi defendió la publicación de los documentos, que no son todos los que existen, y sentenció: “No hay pruebas de que Donald Trump haya cometido ningún delito”. El presidente admite que en el pasado conoció al financista, pero afirma que su relación se cortó hace varios años y que no estuvo al tanto de delitos sexuales cometidos por Epstein.

También se defendió el actual secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, quien admitió este mes haber visitado la isla de Epstein. Dijo que fue en unas vacaciones con su familia, hace una década, pero negó haber tenido una relación con él.

Hillary Clinton, que conoció a Maxwell y que este mes acudirá a declarar ante un comité parlamentario sobre el caso (al igual que su esposo, el expresidente Bill Clinton, que conoció a Epstein), acusó al gobierno de Trump de dar a conocer muy poca información sobre los archivos. Los Clinton insisten en que no sabían que el financista era un delincuente sexual y pidieron que la audiencia en la que declaren al respecto sea pública, no a puertas cerradas.

“No tenemos nada que ocultar. Hemos pedido repetidamente la publicación completa de estos archivos. Creemos que la luz solar es el mejor desinfectante”, dijo Hillary Clinton.

A su vez, la Casa Blanca también se defendió, atacando a la oposición. Manifestó que “con la publicación de miles de páginas de documentos, la cooperación con la solicitud de citación del Comité de Supervisión de la cámara y la reciente petición del presidente Trump de realizar más investigaciones sobre los amigos demócratas de Epstein, el gobierno de Trump ha hecho más por las víctimas de lo que los demócratas han hecho jamás”.