De manera categórica, Antonio José Seguro, candidato independiente, pero apoyado en la primera vuelta por los socialistas y en esta segunda instancia por la mayor parte del arco democrático portugués, fue electo este domingo como presidente de la República.

Con casi el 99% de los votos escrutados, los datos indicaban que Seguro, de 63 años, quien fue secretario general del Partido Socialista entre 2011 y 2014, pero posteriormente dejó de integrar la entidad, tenía el 66,82% de los votos contra 33,18% de su adversario, André Ventura, líder del partido ultraderechista Chega! (Basta).

La enorme diferencia entre los candidatos era previsible de acuerdo a lo que indicaban todas las encuestas, ya que la mayor parte de los sectores de centroderecha y también de la derecha se negaron a apoyar a Ventura, cuya formación racista y xenofóbica es un espejo de las que existen por toda Europa, con un discurso básicamente idéntico, matizado por alguna especificidad propia del país del que provenga.

Esta segunda vuelta electoral, la primera en la historia democrática moderna de Portugal, tuvo la particularidad de que se desarrolló en un contexto sumamente desfavorable, por la situación climática que viene castigando a vastas zonas del país, afectadas por temporales, intensas lluvias y ráfagas de viento intenso, fenómeno climático que causó la muerte de 14 personas.

A pesar de esta situación, la ciudadanía fue a votar casi en la misma proporción que en la primera vuelta, donde la abstención, al igual que sucedió este domingo, rondó el 50%.

Fue por esta razón que el jefe de campaña del futuro presidente Seguro, Paulo Lopes Silva, mostró su satisfacción y destacó el civismo popular. “Los votantes han demostrado su resiliencia y su compromiso con Portugal y la República”, expresó, de acuerdo a lo que consignó la versión portuguesa del portal Público.

Sobre la medianoche, el vencedor de las elecciones habló ante sus seguidores en Lisboa.

En primer lugar, Seguro homenajeó a las 14 víctimas del temporal. “Visitaré las zonas afectadas para asegurarme de que la ayuda llegue. No los olvidaré ni los abandonaré. La respuesta al dolor no son gritos, es trabajo, y hay mucho por hacer”, expresó.

Posteriormente el exlíder socialista saludó a los votantes.

“Cada uno contribuyó al fortalecimiento de nuestra democracia. Los ganadores esta noche son el pueblo portugués y la democracia”, agregó Seguro, quien también se refirió a su adversario Ventura.

“Como demócrata, todos los que se presentaron merecen mi respeto. Como futuro presidente, dejamos de ser adversarios y compartimos el deber de trabajar por un Portugal más desarrollado y justo. La mayoría que me eligió termina esta noche”, dijo el futuro mandatario.

Seguro reemplazará, después de diez años en el cargo de presidente de Portugal, a Marcelo Rebelo de Sousa, que pertenece al Partido Social Demócrata, el mismo sector político del primer ministro, Luis Montenegro.

La Constitución portuguesa establece que el presidente no tiene poderes ejecutivos, los que recaen sobre el primer ministro. Es por ello que el rol del presidente es en buena medida “ceremonial”, pero funciona como un “árbitro” de la vida política y, entre otras funciones, puede promulgar o vetar leyes, disolver el Parlamento, declarar el estado de sitio o nombrar embajadores.