La transición de gobierno en Chile había sido, al menos hasta el pasado martes, casi pacífica. Los equipos ministeriales del presidente Gabriel Boric sostuvieron diversas reuniones bilaterales con quienes los sucederán en sus cargos cuando comience el gobierno de José Antonio Kast, este miércoles.
Una de las más insignes fue la que reunió a la actual vocera de gobierno, Camila Vallejo, con Mara Sedini, la periodista y actriz que asumirá el Ministerio Secretaría General de Gobierno. Juntas, en una conferencia de prensa, hablaron de la importancia de los gestos republicanos que permiten la continuidad de funciones del Estado.
Eso hasta el martes pasado, cuando los que se reunieron fueron el propio presidente Boric con Kast. El encuentro duró exactamente 22 minutos y terminó de forma abrupta, con consecuencias permanentes: al finalizar, el mandatario actual anunció que su sucesor dio por terminado el proceso de traspaso. La razón tuvo relación con una polémica que afecta al actual gobierno: un cable submarino de fibra óptica que conectará Chile con China, un proyecto que se encuentra en fase de evaluación y que le valió a diferentes miembros del gobierno –entre ellos, el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz– una represalia por parte del gobierno de Estados Unidos a través de la suspensión de visas.
Tras la reunión del martes, el presidente Boric aseguró que trató de comunicarse “insistentemente” por este tema con el presidente electo antes de que estallara la polémica.
“Desgraciadamente eso, no por motivos de comunicación sino por falta de voluntad de la contraparte, no fue posible”, denunció en una improvisada rueda de prensa en La Moneda, el palacio de gobierno. “Desgraciadamente, el presidente electo ha llegado a esta reunión exigiéndome que me retracte de los dichos de que yo le había informado con respecto a esta situación antes y, como eso es falso y no lo voy a hacer, decidió que las siguientes bilaterales no sucedieran”, anunció.
“Va a haber acusaciones de mentiras, de falta de información. Yo les digo: todo eso es falso. Acá están nuestros ministros, acá estoy yo, y a los chilenos y chilenas les doy mi palabra de que, en todo momento, por parte de nuestra administración, ha existido plena disposición –y seguirá existiendo hasta el 11 de marzo– de que el traspaso sea absolutamente transparente e impecable”, añadió el actual mandatario.
Un par de horas más tarde, Kast dio su propia versión de los hechos, defendiendo que el tema del cable chino solo fue “enunciado” por Boric durante una conversación telefónica y que la autoridad actual le propuso reunirse personalmente para conversar. Por la complejidad de todos los temas mencionados en la llamada, Kast sugirió que se tratara “de una reunión con las personas a cargo de cada una de las carteras”. Luego, cuando se produjo la bilateral entre el ministro de Transportes y Telecomunicaciones saliente y el entrante, el tema no fue tratado.
“La suspensión de la reunión de hoy no es solamente por los dichos del presidente, que yo le he pedido aclarar el día de hoy”, explicó Kast, detallando que su equipo se ha encontrado con “falta de información” y que “lo que ha ocurrido en temas de la administración fiscal es aún más grave que la falta de información”.
“En nuestro juicio hay falta de transparencia”, dijo. Como no existe confianza en la información entregada, expuso, recopilarán su propia data para contrastarla. “Nos vamos a abocar a ocupar la instalación lo más correcta, rápida y eficiente posible, y a generar esta fuerza de tarea administrativa para ir revisando y poniendo al día todas las informaciones que existen”, afirmó.
En otra entrevista, la futura vocera de Kast declaró que el presidente electo no contestó el teléfono porque lo llamaron desde un número “desconocido”. Como sea, el desencuentro truncó toda la agenda prevista para ese día: una reunión con los ministros de Relaciones Exteriores y de Transportes y Telecomunicaciones precisamente para abordar el tema del cable y la crítica situación geopolítica actual, otra con los ministros del Interior, otra con los ministros de Justicia y los subsecretarios de la Niñez y, por último, una con los ministros de Hacienda para abordar el estado de las arcas fiscales.
Luego del fracaso de la reunión, el presidente electo anunció otra determinación: la creación de un equipo de trabajo para realizar una “auditoría total” a la administración de Gabriel Boric, equipo que bautizó como “Fuerza de Tarea Administrativa”.
Por todo esto, los ánimos en la previa al acto de traspaso de mando están tensos.
Un clima excepcional
“Ha predominado un clima de transición inusualmente tenso, pero además marcado por dimes y diretes”, opinó Fernanda Rubilar, académica del Departamento de Administración Pública y Ciencia Política de la Universidad de Concepción y miembro de la Red de Politólogas.
A su juicio, el sentimiento predominante es de “desconfianza política”, lo que ha mermado “el tenor cívico y de colaboración que habíamos tenido hasta ahora”. El quiebre mencionado terminó por instalar “un tono de confrontación y versiones encontradas”, las que además han sido rebatidas por una y otra parte.
Se trata, para Rubilar, de un clima poco habitual para este tipo de instancias. “En Chile, el cambio de mando es un proceso altamente institucionalizado en el que se realiza una coordinación administrativa, entrega de información y logística conjunta del acto republicano en el Congreso, con un énfasis en la continuidad del Estado”, cuenta. Explica, además, que la excepcionalidad se sustenta en tres razones, siendo la primera la ruptura explícita del traspaso y el hecho de que el presidente Kast ha priorizado sostener reuniones fuera del país para hablar de política exterior. En enero visitó El Salvador, antes viajó a Argentina, Italia y Hungría.
“En segundo lugar, por la internacionalización del conflicto. En Chile no tenemos costumbre reciente de que la conflictividad de las grandes potencias afecte o ʻbaje la líneaʼ a la política interna. Sobre todo, pensando que en Chile la política exterior ha sido de tradición una política de Estado, mediada por las cancillerías más que por la figura presidencial, y ha mantenido autonomía de conflictos internacionales, como ocurrió en el gobierno del presidente Ricardo Lagos”, dice la académica.
Por último, destaca la relevancia de que, “ante la ausencia de las últimas bilaterales, el gobierno saliente haya optado por transparentar el proceso de traspaso con la plataforma https://traspaso.digital.gob.cl/, ampliando las posibilidades de la ciudadanía y ampliando las miradas positivamente a la rendición de cuentas de la gestión saliente”.
También coincide con el diagnóstico el profesor asociado de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, Alejandro Olivares, quien considera que “el clima ha estado marcado por una tensión política bastante más alta que lo habitual en este tipo de procesos”, sobre todo influido por la controversia del cable chino. “Todo esto ha generado que el cambio de mando deje de ser un tema administrativo y pase a ser un tema político muy potente. En el caso chileno, habitualmente no es así, porque suelen operar un montón de instituciones informales que cooperan y hacen que los traspasos sean expeditos y bien rápidos”, dice.
Se trata de una constante que “ha sido característica desde que Patricio Aylwin le traspasó a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y en adelante, y que había generado una cierta costumbre de que, cuando hay un cambio de gobierno, hay una coordinación para asegurar la transferencia ordenada del poder y, por lo tanto, hay una serie de reuniones, entrega de documentos, señales públicas y demás”. “Lo que distingue este cambio de los anteriores es que, básicamente, ha estado muy centrado en las figuras de Boric y de Kast, más que en el traspaso propiamente tal”, agrega.
Los días venideros
La expectación crece con respecto a lo que ocurrirá después del 11 de marzo, cuando el presidente Kast se instale en La Moneda para conducir el país.
“En términos internos, las primeras semanas suelen concentrarse en ‘marcar frontera’ con el período anterior y fijar prioridades. En este caso, es razonable anticipar que se darán nuevas señales de orden y control con el gran desafío que tiene Kast de mediar o capitalizar las expectativas de la ciudadanía y de dejar el estilo de campaña y transitar a un estilo de mandatario. En esto, la comunicación política será fundamental, tema que se encuentra en el debe hasta el momento”, dice Rubilar.
La docente espera, además, que aparezcan “mayores definiciones de política exterior” y que dicha definición sea “estratégica y no solo contingente, dada la política de Estado que ha tenido Chile y las relaciones comerciales que son fundamentales para la estabilidad política y económica del país”. Por último, señala que es esperable que “se comience a instalar una narrativa de revisión, reviviendo el conflicto por el fin anticipado de las bilaterales y simbolismos propios del cambio de mando a una coalición distinta en torno a ‘ordenar la casa’, lo que puede seguir profundizando el clima de polarización”.
En tanto, Olivares menciona el anuncio de la auditoría; pese a no ser poco habitual para estas instancias, el instrumento “podría cumplir una función política muy importante, porque permite instalar en la agenda de los primeros meses el estado del gobierno, cómo está la administración pública y, por lo tanto, traspasar responsabilidades hacia el gobierno anterior”, comenta.
“Es probable que en las primeras semanas o meses haya un constante ataque hacia la figura de Boric y a la administración anterior. Esto es un problema porque, en términos simbólicos, las primeras semanas de gobierno suelen ser el momento en el que los gobiernos buscan marcar el tono de su gestión y su administración. Si se dedica a atacar o a marcar al expresidente, es probable que se genere una suerte de convicción de que Kast pueda estar más preocupado de Boric que de gobernar”, dice.
Con respecto al presidente Boric, en tanto, la profesora Rubilar considera que “tiene una definición importante que tomar luego del 11 de marzo y es si buscará ser la principal figura de la oposición o el líder de la coalición”.
“En este sentido, tendrá el desafío de buscar un perfil más bien institucional o uno más bien político. Probablemente esta definición no será inmediata y será sopesada con las oportunidades que pueda tener fuera del gobierno”, observa.
Su escenario, coincide el docente de la Universidad de Chile, “cambia significativamente”. “Ahora que va a estar fuera del gobierno, él puede trasladar todo su esfuerzo hacia defender su administración, a hacer un balance y lograr un posicionamiento de liderazgo dentro de la oposición. En suma, yo creo que aquí va a haber algo parecido a un tango que se baila de a dos: la reacción de Boric como expresidente va a depender mucho de si la administración de Kast se dedica o no a atacarlo de manera constante. En la medida en que no lo busquen, yo tengo la impresión de que va a estar, por lo menos los primeros meses, un tanto más tranquilo”, vaticina.
Mientras tanto, el Congreso Nacional se prepara para la ceremonia de traspaso que se celebrará el miércoles al mediodía. En total, 12 jefes de Estado y otras cinco autoridades internacionales llegarán para la investidura de José Antonio Kast, entre ellos el presidente uruguayo Yamandú Orsi, el rey Felipe VI de España y el mandatario argentino Javier Milei.