El tiempo está pasando a ser un factor clave en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ya lleva más de tres semanas. Los pronósticos de que los ataques contra Teherán y otras ciudades iraníes provocarían el caos total en la nación islámica, o que el armamento con el que contaba el país no sería suficiente para soportar los ataques de sus enemigos, fallaron de manera estrepitosa.
Por el contrario, de manera desafiante integrantes del gobierno iraní expresaron que su país está preparado para una guerra extensa. Además, el canciller de la nación islámica, Abbas Araghchi, negó en una entrevista con la cadena CBS que Irán haya pedido a Washington comenzar negociaciones, en respuesta a declaraciones del presidente Donald Trump sobre que Teherán quería hacer algún tipo de acuerdo. “No vemos ninguna razón para dialogar con los estadounidenses, ya que estábamos hablando con ellos cuando decidieron atacarnos, y esta fue la segunda vez”, declaró Araghchi. “Esta es una guerra deliberada del presidente Trump y de Estados Unidos, y continuaremos nuestra defensa”, agregó el funcionario.
En la entrevista con la cadena estadounidense, Araghchi también afirmó que Irán estaba dispuesto a dialogar con los países que quisieran garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz, uno de los canales marítimos más importantes del mundo, que se encuentra prácticamente cerrado debido a la guerra.
De acuerdo con lo que informó el diario británico The Guardian, Irán atacó varios buques que pasaron por la zona y, según informes, está colocando minas marítimas en el estrecho, cerrándolo de facto al tráfico, lo que está generando un aumento en los precios de la energía y temores inflacionarios en todo el mundo.
Mientras Irán sigue lanzando ataques sobre Israel y objetivos estadounidenses en países árabes, tales como Baréin, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita, los bombardeos sobre Teherán y otras ciudades persisten de manera continua.
En los últimos días las fuerzas estadounidenses centraron sus ataques sobre la isla de Kharg, un punto estratégico de Irán. Este pequeño territorio de apenas 20 km², que se ubica a 25 kilómetros de la costa de Irán, es clave porque por ahí pasa el 90% de las exportaciones de crudo del país, antes de salir desde el puerto situado en la isla, ubicada en el norte del golfo Pérsico hacia el sur.
El sábado, en declaraciones a la cadena NBC, Trump dijo que Estados Unidos seguirá bombardeando la isla “por diversión”, después de que aviones de guerra estadounidenses atacaran instalaciones militares en la zona el viernes. Pero más allá del tono habitual de sus dichos, Trump se encuentra en una situación que no esperaba, porque esta guerra, que más del 70% de los estadounidenses reprueba, sigue adelante y no presenta una salida clara.
Washington está intentando empujar a sus socios europeos a presionar a Irán para que libere el tránsito por el estrecho de Ormuz, pero los europeos, severamente destratados por Trump muchísimas veces desde que comenzó su gobierno, dudan seriamente en dar ese paso.
Por otra parte, el aliado estadounidense en esta guerra, Israel, está fijando sus propios objetivos militares. Este domingo, oficiales militares israelíes citados por medios locales dijeron que la guerra va según lo previsto, e incluso a un ritmo más rápido de lo esperado. Se prevé que los ataques contra la industria de defensa iraní se intensifiquen, en paralelo a los esfuerzos continuos para reducir el lanzamiento de misiles contra Israel.
A pesar de ir aparentemente adelantados al cronograma, el ejército declaró que se está preparando para al menos tres semanas más de operaciones en Irán, ya que aún tiene miles de objetivos por alcanzar, tanto en Teherán como en otras partes del país.
Por otra parte, Israel negó que se esté quedando sin misiles para interceptar los lanzamientos de cohetes provenientes de Irán, aunque, con el paso de los días y el uso permanente de este armamento, trascendió que están ingresando vuelos que están llevando municiones y misiles a Israel desde Estados Unidos.
Además, Israel sigue atacando posiciones de la milicia chiita proiraní Hezbolá en Líbano, generando el desplazamiento de más de 800.000 personas en el país árabe. Pero, para su sorpresa, Hezbolá, con el apoyo de Irán, está bombardeando todos los días la zona norte de Israel, dejando claro que la milicia libanesa no había sido tan golpeada en el conflicto que culminó con la tregua de noviembre de 2024.
Es en este contexto que las autoridades libanesas, opuestas a Hezbolá, están queriendo negociar con Israel, y este domingo el diario israelí Haaretz informó que funcionarios del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu dijeron que las conversaciones entre las partes comenzarán en el correr de esta semana.