El 16 de abril de 2002, el PIT-CNT y la Concertación para el Crecimiento –confluencia de organizaciones gremiales, empresariales y sociales– realizaron un acto multitudinario en el Obelisco de Montevideo, al que llegaron representantes de entidades y personas de diferentes puntos del país. Ante la crisis económica que se vivía, reclamaron la instalación de una mesa permanente de diálogo, llamaron a evitar el caos y la confrontación, pidieron “un gesto de humildad” del gobierno de turno y defendieron la necesidad de potenciar el Estado.

A 19 años de aquel acto, el presidente de la Cámara de Representantes, el diputado frenteamplista Alfredo Fratti, organizó una mesa redonda para hablar sobre ese acontecimiento, en la que participaron varios de los protagonistas de la movilización de 2002. Las analogías con la crisis actual generada por la pandemia de la covid-19 fueron inevitables.

Los oradores coincidieron unánimemente en un punto: la importancia del diálogo. “En aquel momento, apostar a un diálogo nacional sirvió. Yo creo que estamos en un momento bastante parecido”, consideró el secretario general del Partido Comunista y dirigente sindical en aquella época, Juan Castillo. “Hoy las circunstancias son distintas, pero siempre teniendo a mano el diálogo y la discusión”, expresó por su parte el dirigente ruralista Gonzalo Gaggero, quien presidía la Federación Rural en 2002. Hugo Manini Ríos, dirigente arrocero y actual director del semanario La Mañana, sostuvo que en aquella confluencia “no había ideologías, no había sectarismos, no había partidocracia”, y concluyó que “sin diálogo, el pueblo oriental no tiene futuro”.

El politólogo Óscar Bottinelli envió un mensaje escrito que ofició como cierre de la actividad. Destacó que existen “similitudes históricas” entre 2002 y el contexto actual. Por ejemplo, destacó que los mismos puntos de aquella proclama del acto del 16 de abril “hoy están sobre la mesa”. La diferencia, estimó, es que en este momento histórico es necesaria “la participación de los partidos políticos”. En este sentido, una eventual confluencia se asemejaría más a la Concertación Nacional Programática de 1984-1985, consideró. Y concluyó que otra de las diferencias es que hoy existen “visiones distintas y hasta opuestas en el país” sobre las soluciones necesarias para salir de la crisis.