En la esquina de Uruguay y Magallanes, el comité de base frenteamplista El Galpón recibió este domingo al exintendente de Montevideo Mauricio Zunino, a la vicepresidenta adjunta del PIT-CNT, Carolina Spilman, y a María Irma Rodríguez, referente del Movimiento Nacional en Defensa de la Seguridad Social (Mondess), para tener una mesa redonda sobre “justicia tributaria y diálogo social”. Durante el encuentro se hizo hincapié en la necesidad de debatir acerca de la estructura impositiva, con la propuesta de la central sindical de gravar al 1% más rico de la población como un insumo central.
“Parecería que cualquier cuestión que tenga que ver con impuestos no la podemos tocar, no la podemos discutir, no la podemos debatir, no la podemos nombrar”, dijo Zunino, y cuestionó que el hecho de hablar sobre impuestos sea una “mala palabra”. Esto, sostuvo, es “la gran ganancia que ha hecho la derecha sobre el pensamiento nuestro”.
“El impuesto es un instrumento y tenemos que discutir los instrumentos de por qué quiero cobrar, porque, en definitiva, quiero cobrar para hacer una sociedad más justa y equitativa”, sostuvo el exintendente, quien durante el conversatorio analizó las ineficiencias e inequidades de la estructura tributaria de Uruguay. Zunino afirmó que negarse “a la discusión del financiamiento” es “una lógica absurda en la cual nos viene ganando la concepción de derecha”.
Zunino, que forma parte del Partido Socialista, recordó que las bases programáticas del Frente Amplio (FA) refieren a “un avance en términos tributarios”. Si bien reconoció que “la frase puede ser genérica”, señaló que se trata de una “propuesta de acuerdo” que “nos permite avanzar en discusiones como la propuesta hoy presentada por el PIT-CNT y sobre otras cosas que también necesitamos seguir discutiendo”. En ese sentido, manifestó: “Lo primero que tenemos que hacer es no negarnos a las discusiones de los instrumentos, que no nos gane el discurso de la derecha de evitar esas discusiones, porque ahí es donde ya arrancamos perdiendo”.
“Después podremos discutir las propuestas, pero si entro a discutir instrumentos es porque, por lo menos, ya gané la primera batalla”, resaltó Zunino. “Es necesario avanzar en términos de discusión tributaria para mejorar nuestro sistema tributario, para mejorar la equidad y para poder tener esos fondos necesarios que necesitamos”, subrayó.
Consultado por uno de los militantes presentes sobre el argumento que sostiene que el impuesto al 1% podría desalentar las inversiones privadas, Zunino calificó ese discurso como “espantavieja”, ya que “no son los tributos los que terminan diciendo si una empresa se instala o no se instala”, sino que hay “otras cuestiones que determinan la rentabilidad empresarial”.
El impuesto al patrimonio llega “a un mínimo de una cúspide ubicada en el extremo superior de la riqueza”
La propuesta del PIT-CNT, presentada la semana pasada en el Paraninfo de la Universidad de la República, consiste en la creación de una sobretasa del impuesto al patrimonio de las personas físicas. A partir de un mínimo no imponible de un millón de dólares, se plantean distintos criterios de progresividad, con tasas que varían desde 0,1% al 1,5%.
Zunino recordó que el impuesto al patrimonio fue discutido durante la reforma tributaria de 2007, durante el primer gobierno del FA, y sostuvo que en aquel entonces “las mayorías entendieron que debía bajarse progresivamente la tasa al impuesto al patrimonio, que de un 0,7% terminó en un 0,1%”. Para el dirigente socialista, “eso fue un error”, y por lo tanto resulta necesario “acompañar aquellas iniciativas que intenten reformular el impuesto al patrimonio”.
El exintendente señaló que el impuesto al patrimonio tiene la particularidad de que sus exoneraciones “duplican o más que duplican lo que percibimos por tal”, lo que constituye una “lógica muy ineficiente”. “Hoy la recaudación del impuesto al patrimonio anda en unos 550 millones de dólares anuales, y las exoneraciones al mismo superan los 1.100 millones de dólares”, indicó. A su vez, puntualizó que el gravamen alcanza “únicamente a un mínimo de una cúspide ubicada en el extremo superior de la riqueza”, por lo cual “estamos abordando a una proporción muy pero muy pequeña de la población a la que le estaríamos cobrando esto”.
Zunino señaló que el 1% de la población, que comprende a unas 25.000 personas, “tiene más del 35% de la riqueza acumulada del país”, y afirmó que es necesario “discutir esa riqueza acumulada”.
Por su parte, Spilman sostuvo que la propuesta de la central sindical no está cerrada a la discusión ni tampoco pretende ser “la solución para todos los problemas del país”, pero sí es “la punta de lanza” para “empezar a discutir sobre justicia tributaria, sobre la cantidad de exoneraciones fiscales que brinda Uruguay a un montón de capitales”.
La dirigente sindical señaló que, durante los primeros tres meses desde que el PIT-CNT planteó la iniciativa por primera vez en el acto del 1° de Mayo, la propuesta estuvo presente 196 veces en la prensa. En esa línea, sostuvo que el “pueblo está afín de discutir esto”. “Me parece que los trabajadores y trabajadoras estamos un poco cansados de algunas cosas”, comentó Spilman, en referencia al crecimiento económico proyectado por el gobierno para el quinquenio.
“Si el crecimiento económico de un país yo no lo veo reflejado en mi salario y en la mesa de todos los días, al trabajador, a la trabajadora, al pueblo no le significa nada”, advirtió, despertando el aplauso del público presente.
“Lo peor que nos puede pasar es que este gobierno sea un gobierno de transición”
Hablando como frenteamplista, Spilman dijo que la propuesta del impuesto al 1% “es una oportunidad para que el Frente Amplio realmente empiece a hacer política de izquierda”. “Creo que es una gran oportunidad que tenemos como Frente Amplio de empezar a discutir políticas que nos den ese giro a la izquierda”, sostuvo la dirigente sindical, quien manifestó su preocupación por algunas declaraciones de integrantes del Poder Ejecutivo.
“Nosotros ganamos las elecciones con discursos de izquierda porque le hablábamos a la izquierda; que después no hagamos políticas de izquierda es grave”, afirmó Spilman, y agregó: “Nosotros sabemos que hay un porcentaje de votos que son prestados y tenemos que estar siempre muy pendientes de eso, pero lo peor que nos puede pasar es que este gobierno sea un gobierno de transición”.
En respuesta a una pregunta del público, la vicepresidenta adjunta del PIT-CNT profundizó: “A mí no me cierra que no se escuche lo que necesita nuestro pueblo”. Dijo que el gobierno “no está apuntando a gravar más al capital”, ni a “hablar sobre cosas que se dijeron en el programa del Frente Amplio que se iban a empezar a discutir”, como, por ejemplo, la justicia tributaria.
“Lo que debería hacer este gobierno, porque es lo que esperamos, muchos y muchas, es apuntar muchísimo más a las cuestiones sociales, a las emergencias sociales que tiene Uruguay hoy”, afirmó Spilman.
Las AFAP han generado “efectos absolutamente nefastos” en Uruguay
A su turno, Rodríguez sostuvo que la seguridad social no es ajena al debate sobre la justicia tributaria, ni tampoco a la pobreza infantil, si bien señaló que se trata de un “horrible concepto”, dado que, en realidad, refiere a niños que viven en hogares pobres. Semanas atrás, el Mondess presentó una propuesta en el marco del Diálogo Social que coordina el Poder Ejecutivo, en la que considera que el proceso de intercambio está “sesgado” y cuestiona el mantenimiento del sistema mixto.
La representante del Mondess sostuvo que el régimen de ahorro individual de las AFAP “no tiene nada que ver con la solidaridad de los principios de la seguridad social”, sino “con una concepción que considera al ser humano como un producto, como un generador de riqueza”.
Rodríguez dijo que las AFAP han generado “efectos absolutamente nefastos” en Uruguay. En ese sentido, apuntó que entre aquellos que se opusieron al plebiscito de la reforma de la seguridad social del año pasado “ninguno dijo ‘las AFAP son buenas’, porque no lo pueden decir”.
Rodríguez señaló que el promedio de jubilación por las AFAP es de 9.000 pesos, mientras que “con el mismo aporte el BPS [Banco de Previsión Social ] en promedio paga 36.000 pesos”. A su vez, cuestionó que “durante mucho tiempo” se haya dicho que el BPS “estaba desfinanciado”, cuando “fue el organismo del Estado que sostuvo la pandemia”.
Desde Mondess consideran que las AFAP son el principal motivo de la desfinanciación del BPS. Rodríguez apuntó que, en diciembre de 2024, el BPS transfirió al sistema de las AFAP 1.870 millones de dólares. “¿Qué haría el BPS con esa plata? En primer lugar, mejorar las prestaciones de jubilaciones y pensiones, que son paupérrimas y vergonzosas”, señaló.