El 11 de abril el gobierno de Yamandú Orsi y el consorcio Aguas de Montevideo anunciaron oficialmente el “congelamiento” de los plazos del contrato para la construcción del proyecto Neptuno. Con miras a concretar la renegociación del compromiso asumido por la administración encabezada por Luis Lacalle Pou en enero, se comenzó el proceso de diálogo del que se conocieron los primeros detalles en julio.

Una nueva potabilizadora en la zona de Aguas Corrientes, reparaciones en las líneas de bombeo y una “pequeña potabilizadora” junto a una reserva de agua bruta en el arroyo Solís Chico eran la nueva forma que parecía tener el contrato. Fuera de este, pero también para el abastecimiento de la zona metropolitana, se anunció la construcción de la represa de Casupá.

En líneas generales, este fue el plan de obras que defendieron el 19 de agosto el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, y el presidente de OSE, Pablo Ferreri, durante una interpelación llevada adelante por el diputado colorado Walter Cervini. De todas formas, las negociaciones con Aguas de Montevideo cerraron el 18 de diciembre, y se consolidaron algunos cambios.

En definitiva, en el contrato quedó la construcción de una nueva toma de agua bruta, una planta potabilizadora que podrá producir 200.000 m³ de agua, una subestación eléctrica y de tratamiento de los lodos en Aguas Corrientes, así como una nueva línea de bombeo –la séptima–, la rehabilitación del recalque de la cuarta línea de bombeo, y la instalación de troncales y tuberías de distribución del recalque de unión.

Por fuera del contrato quedaron las intervenciones en el arroyo Solís Chico y, como ya estaba previsto, la represa de Casupá. Con este escenario, Ortuño y Ferreri volvieron a comparecer esta semana en el Parlamento para brindar explicaciones, entre otras cosas, sobre las obras. Convocados por la Comisión Permanente, aseguraron que habrá un ahorro de 150 millones de dólares con respecto al proyecto Neptuno.

El presidente de OSE se detuvo en la compleja situación estructural del ente y dejó claro que el aumento de la factura por encima de la inflación proyectada tiene que ver con “un problema estructural” que atraviesa el ente y se busca subsanar. En diálogo con la diaria, Ferreri dio por cerrada la discusión con la oposición y se refirió a los desafíos que en los próximos años enfrentará OSE.

Cerraron las negociaciones de contrato con Aguas de Montevideo y quedaron delimitadas las otras obras, ¿qué análisis hace como presidente de OSE de lo logrado?

La renegociación permitió alcanzar muy buenos resultados para OSE y para el país. Recibimos una empresa con problemas estructurales en cuanto a su desfinanciamiento, debido a la inacción en el período pasado para resolverlos y a acciones negativas, como los contratos que le ponían una losa financiera adicional. Esa situación se vio agravada porque no hubo avances relevantes en materia de infraestructura, por eso se vuelve urgente dar un salto importante.

Ferreri aseguró que se mantiene la “expectativa” de que en abril comiencen las obras en Aguas Corrientes. Asimismo, remarcó que, más allá de la cercanía con la planta que funciona en la zona, no se prevén afectaciones en el suministro. “La nueva planta no está exactamente en el mismo terreno donde está la actual, por lo tanto, se puede trabajar de manera absolutamente independiente; la nueva línea [de bombeo] tampoco, entonces, en principio no vemos ningún problema”, explicó el presidente de OSE.

El caso de Casupá

Más allá de las obras comprendidas en el contrato con Aguas de Montevideo, Ferreri define como “imprescindibles” y “urgentes” las intervenciones que se llevarán adelante en Casupá y el arroyo Solís Chico. Sin embargo, entre la idea y su concreción, aparecen una serie de pasos que deberán ser dados, principalmente, durante lo que resta de 2026.

Ahora que está pronto el contrato, quedan las autorizaciones ambientales, adjudicaciones y demás aspectos formales. En el caso de Casupá, ¿cuáles son los pasos a corto plazo?

En las próximas semanas vamos a comenzar los procesos expropiatorios en Casupá. Estamos teniendo reuniones uno a uno con todos los propietarios; son unos 35. Estamos conversando con ellos, entendiendo su realidad, su situación. Hay realidades muy heterogéneas, hay algunos propietarios muy grandes, pero también hay algunos muy pequeños, que no sólo se trata de indemnizar, sino que hay que buscar una solución que también coincide con otros aspectos sociales. Hay que tener una mirada muy humana en estos casos y estamos trabajando muy bien de manera coordinada con Presidencia de la República y todos los ministerios que puedan tener algo que ver al respecto.

Según explicó el presidente de OSE, se buscará cerrar el proceso expropiatorio durante 2026. Sin embargo, el ente “no precisa tener posesión” de la totalidad de los 102 padrones –3.457 hectáreas– hasta 2028. Ferreri detalló que lo único que será requerido antes es el lugar donde irá el obrador de la represa, y señaló que “se ha alcanzado un acuerdo” con quien posee esa tierra.

En referencia al resto de los productores, cuyos padrones forman parte de la zona que será inundada, el jerarca valoró el hecho de que tengan la “previsibilidad y margen de maniobra para sus actividades productivas” de poder permanecer hasta 2028.

Decía que respecto de la expropiación se viene dialogando caso a caso, ¿esto puede cambiar los costos previstos? ¿Cuál es la expectativa?

Nosotros, tanto por los precios que nos suministró el Ministerio de Ganadería como la Facultad de Agronomía y el promedio de las últimas transacciones que se han dado en la zona, manejamos un valor promedio de 5.000 dólares la hectárea. Veremos cómo se van desarrollando las negociaciones, porque va a haber distintos casos, distintas realidades, distintas mejoras que hay en los distintos terrenos y demás. Todo eso será sometido a un proceso de negociación.

Según ese promedio por hectárea y teniendo en cuenta que se proyecta la expropiación de 3.457, el gasto se podría estimar en más de 17 millones de dólares.

Paralelamente, OSE se encuentra elaborando el pliego licitatorio y espera su lanzamiento en marzo. La expectativa está en que la adjudicación se dé sobre fin de año, para comenzar las obras a inicios de 2027. Por lo pronto, la represa cuenta con el préstamo que el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe aprobó en octubre por 130 millones de dólares para su construcción.

Pablo Ferreri, durante su comparecencia en la Comisión Permanente del Parlamento.

Pablo Ferreri, durante su comparecencia en la Comisión Permanente del Parlamento.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Las obras en Solís Chico

En relación con las obras en el arroyo Solís Chico, ¿cuáles son los próximos pasos?

A lo largo de este año estaremos avanzando en el proyecto ejecutivo, elaborando el pliego y acordando el préstamo con el BID [Banco Interamericano de Desarrollo]. Esperamos poder tener el pliego licitatorio sobre fin de año o primeros meses de 2027.

Ferreri dejó claro que con “un respaldo muy importante desde Presidencia de la República”, y “en particular” también del Ministerio de Economía y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, se está “gestionando” el préstamo con el BID para lograr el “financiamiento de estas obras que se trabajarán mediante una licitación pública internacional”, con un costo estimado de unos 45 millones de dólares.

Consultado por la decisión de sacar las obras del Solís Chico del acuerdo con Aguas de Montevideo, el presidente de OSE reconoció que tiene que ver con que el contrato quede “jurídicamente más blindado”. “En nuestra primera ida al Parlamento, en agosto, hubo un intercambio sobre estos temas; escuchamos, reflexionamos en conjunto en la negociación con el consorcio, y entendimos que era mejor no incluirlas”, aseguró Ferreri. Agregó además que el hecho de someter la construcción de las obras a un “proceso competitivo” permitirá “mejorar el resultado”.

Inversión y problemas financieros: ¿una contradicción?

“Todas estas obras, más otras que se están llevando adelante, junto con el plan de modernización de OSE, hacen que tengamos el plan de inversiones más importante de su historia”, aseguró Ferreri. Según el presidente del ente, el promedio anual de inversiones en OSE solía rondar los 90 millones de dólares, pero en este quinquenio se espera estar en los 180 millones de dólares. “Es un desafío gigantesco de gestión; se va a duplicar el promedio anual, no es sencillo gestionarlo, pero tenemos un muy buen equipo y estamos muy confiados de poder hacerlo”, comentó el jerarca.

Se buscará llevar a cabo el plan de inversiones “más importante” de la historia de OSE en un momento financiero que se reconoce que es delicado, ¿con el ajuste tarifario es suficiente para que den los números?

No. Tiene que ver con una readecuación tarifaria que le permita a la empresa poder sostenerse por sí misma, tiene que ver con una gestión diferente y tiene que ver con ser mucho más eficiente. La incorporación masiva de tecnología de punta es fundamental, por eso este proyecto de modernización.

Según Ferreri, en la mira de esta “transformación tecnológica” está lograr “la reducción de las pérdidas y de agua no contabilizada”. Explicó que “no se factura la mitad del agua que se produce”. Asimismo, detalló que de ese 50% que no se factura “15% son pérdidas comerciales y 35% son pérdidas físicas”. En el primer caso, el jerarca reconoció la existencia de fraude, pero también la posibilidad de que el propio ente subregistre los consumos. Sobre las pérdidas físicas, se refirió a la necesidad de “ser mucho más eficientes en la reparación y sustitución de tuberías”.

¿Qué implica la transformación tecnológica, por ejemplo?

OSE no tiene un avance fuerte en telemedición inteligente, la transmisión de los datos en línea, como tiene UTE hace más de una década. OSE va a comenzar a recorrer en este período de manera importante ese camino y ahí cambia mucho la gestión, porque los datos ya se transmiten solos; eso te permite hacer otro tipo de análisis y contar con otra información que hoy OSE no tiene.

Según explicó Ferreri, se llevará adelante “telemedición en los hogares, pero también de macromedición inteligente” en las redes de distribución. En línea con la generación de información y en una búsqueda de favorecer la “transparencia y el control social”, se espera poder lanzar en marzo un observatorio de datos de OSE. En cuanto a la telemedición, se espera poder acceder en el quinquenio a entre 70.000 y 80.000 medidores inteligentes para los hogares.

¿Cómo va a ser la implementación de los medidores inteligentes?

Vamos a hacer un plan piloto en Salto, donde vamos a estar rediseñando toda la gestión de OSE y cambiando todos los medidores. Salto, después de Ciudad de la Costa, es la ciudad más grande del interior y entonces es un muy buen lugar para hacer una importante apuesta para aprender, para ver cómo es la OSE del futuro para después replicarla en todo el país. Pero no sólo estaremos instalando medidores nuevos en Salto, sino también en varios lugares de Montevideo y de Canelones.

En la actualidad se estima que OSE tiene en uso entre 3.000 y 4.000 medidores inteligentes. En ese marco, se espera que la instalación de los nuevos dispositivos tanto en Salto como en Montevideo y en Canelones comience este año. Más allá de la telemedición, Ferreri detalló que se van a estar cambiando “todos los sistemas de gestión de OSE” para buscar avanzar en “eficiencia”. Mencionó los casos de los sistemas de gestión financiero-contable, atención al cliente y gestión comercial.

La herencia y el futuro financiero

“Un informe de la gerencia financiera del gobierno anterior, allá por 2024, ya hablaba de que OSE iba a llegar a tener en 2028 en el entorno del 147% de sus ingresos; eso obviamente implica una erogación anual de amortización de deuda más intereses muy importante”, alertó Ferreri como otro de los desafíos que deberá enfrentar su gestión más allá de la mejora de la eficiencia.

Hablaba de inversión, pero en la Comisión General hizo énfasis en el condicionamiento financiero, ¿cuántos recursos se deberán destinar a compromisos ya asumidos?

OSE va a necesitar entre 2026 y 2030 en el entorno de 80 millones de dólares anuales para deudas e intereses. Después, en algunos años, cuando ya tenga el pago por disponibilidad del proyecto Neptuno y comience a pagar amortización de Casupá, llegará a un pico de egresos. Es en 2032 y 2033, y a partir de ahí estos egresos anuales empiezan a bajar.

Con estos desafíos sobre la mesa, Ferreri remarcó la necesidad de “ir corrigiendo la situación financiera de la empresa”. “Por eso también fue importante la renegociación del proyecto Neptuno; el esquema actual implicó una reducción aproximada de diez millones de dólares del pago por disponibilidad anual; ese alivio permitió incorporar otras obras para que el flujo fuera sostenible a lo largo del tiempo”, analizó el presidente de OSE.

El proyecto de saneamiento: ¿otro Neptuno?

En julio de 2024 el gobierno de Lacalle Pou anunció la firma de un contrato para el inicio de la primera etapa de un “proyecto de universalización del saneamiento”, con el que se llegaría a 61 localidades. Se anunció que la inversión superaría los 422 millones de dólares e incidiría en la vida de 160.000 uruguayos. Sin embargo, al igual que como pasó con Neptuno, el actual gobierno planteó objeciones.

¿En qué etapa se encuentra el proyecto para llevar saneamiento a 61 localidades?

Lo que recibimos de saneamiento es una muestra clara de los problemas de gestión del período pasado que agravaron la situación estructural. Porque se generó un plan de saneamiento de 400 millones de dólares que tenía solamente financiado 300, por el préstamo de Fonplata.

Más allá de la situación general de financiamiento, Ferreri marcó otros problemas, como gastos previstos por hogar de 60.000 dólares en algunas localidades, y la proyección de redes de saneamiento en lugares donde ya había.

Pero, en definitiva, ¿qué se va a hacer con ese proyecto?

Vamos a estar ejecutando unos 50 millones de dólares por año, que es una cifra muy superior a los 32 o 33 millones que fue el promedio del período pasado. Así que también en eso vamos a estar dando un salto importante en la velocidad y en el volumen de recursos que se estarán destinando a saneamiento. Lo que nosotros recibimos fueron 61 localidades, queremos dejar en claro que todas están en el objetivo de trabajo de OSE, sólo que se irán difiriendo en el tiempo. Algunas se realizarán con este contrato, otras se realizarán luego con otras vías de financiamiento. Estamos trabajando en el plan de ejecución y esperamos cerrarlo en las próximas semanas.