El presidente de la República, Yamandú Orsi, dará un mensaje ante la Asamblea General el lunes, a las 18.30, en el que será su segundo discurso en ese recinto parlamentario desde que asumió el cargo, el 1º de marzo de 2025. El mensaje se enmarca en el inicio del segundo año de gestión, por lo que se espera que rinda cuentas sobre lo hecho en el primero y plantee algunos lineamientos hacia lo que resta del período, con la primera Rendición de Cuentas como hito en el corto plazo, dado que deberá presentarse antes del 30 de junio.

¿Qué cabe esperar en este 2026 de las iniciativas del gobierno? ¿Es la próxima Rendición de Cuentas la más importante para esta administración? Para el sociólogo y director de Factum, Eduardo Bottinelli, el que comienza “seguramente sea un año clave” para las políticas “de mediano y largo plazo más relevantes”, así como 2027 y 2028 lo serán para otras iniciativas de ejecución más rápida. “Entonces, aparece esta como la primera gran Rendición de Cuentas, en el sentido de que las siguientes seguramente tengan menos peso y la de 2029 ya es simplemente un repaso de lo que se hizo sin grandes expectativas para adelante”, señaló a la diaria.

Un elemento que destacó el consultor es que tanto la Rendición de Cuentas como el discurso de Orsi del lunes son instancias para mostrar lo que se hizo en lo que va de gobierno, pero acotó que, tras “un primer año, no es el foco central”. En cambio, consideró que puntualmente en el discurso del lunes se les abre una oportunidad al presidente y al gobierno de “retomar cierto grado de optimismo y expectativas positivas de lo que se puede hacer, de lo que se va a hacer”. “Eso es lo que hace trascendente a esta instancia, desde el punto de vista mediático y político: que logre transmitir cuáles son los ejes estratégicos, cuál es el rumbo que quiere trazar, alinear expectativas y tratar de dar satisfacción a algunas, por lo menos”, complementó.

En una línea similar, la socióloga y directora de Cifra, Mariana Pomiés, evaluó en diálogo con la diaria que el segundo año del gobierno “va a ser clave porque se han puesto muchas expectativas en lo que se puede hacer”. “El año pasado fue un año en que el gobierno dijo que se estaba preparando, que estaba ajustando cuentas, que estaba arreglando presupuestos y siempre habló de muchas cosas que se encaminan a partir de este año, y es muy importante para el gobierno poder mostrar avances”, señaló. A propósito, mencionó que, si bien puede ser pronto para mostrar resultados, los avances que haya “tienen que ir acorde o en la línea de las preocupaciones de la gente”. La primera, apuntó Pomiés, es la inseguridad.

Inseguridad, economía y empleo

La consultora Equipos divulgó el jueves un informe sobre la percepción de la gente sobre los principales problemas del país, el cual mostró que para la ciudadanía, es la inseguridad, mencionada por el 49% de los consultados. En segundo lugar se ubica el desempleo, con 30%, y en tercer lugar la situación económica, con 19%. Estos resultados están alineados con lo que vienen registrando las consultoras al menos en la última década, con la excepción de la época de la pandemia de coronavirus, cuando la primera preocupación pasó a ser la salud.

Al respecto, Pomiés apuntó que será importante el contenido del nuevo Plan Nacional de Seguridad, que se presentará en marzo. “Tiene que haber señales este año de que se está trabajando. La gente no pretende que cambie de un día para otro, sabe que es un problema complejo, que no depende solo de un gobierno, pero sí espera ver señales de que se está trabajando en esa línea”, reflexionó.

Por su parte, Bottinelli coincidió en que la inseguridad “es el tema de mayor preocupación para la población”, pero sostuvo que “no es el foco central donde aparecen hoy las expectativas puestas o incluso antes de asumir el gobierno, ni en el discurso de la propia campaña electoral ni en el discurso de Orsi en la asunción”. Eso, según señaló, se desprende de “cierta visión de desilusión sobre la posibilidad de que los temas de seguridad se solucionen de fondo, por lo menos, rápidamente”. “Es una acumulación negativa, si se quiere, sobre las posibilidades de éxito de las políticas implementadas, que no quiere decir que no sea importante, y además es la principal preocupación”, reflexionó.

Por otra parte, Pomiés marcó como puntos prioritarios para este año, según los análisis de opinión pública, “el tema económico” en general y el empleo en particular, dado que “las últimas señales de las empresas que han hablado de baja de puestos de trabajo generan más intranquilidad, con lo cual es importante mostrar al gobierno trabajando en esa línea, generando o preocupándose para que otros generen empleo, por la seguridad del empleo y la estabilidad”.

También marcó “el tema de los precios” como una preocupación constante de la población: “Estamos con una inflación baja y eso es bueno, pero el dólar genera algunos ruidos y preocupaciones de algunas partes que pueden ser complejas. Entonces, el tema cambiario es un problema que, si bien la gente no tiene tan claro cuánto le afecta, entra dentro del paquete de la economía y también es algo de lo que el gobierno se va a tener que ocupar este año”, analizó.

Relacionado con la situación económica, Pomiés se refirió a la problemática de la gente en situación de calle, un tema en el que el gobierno deberá “poner énfasis” este año, consideró. “Es un problema que no solo afecta a Montevideo, ya empieza a afectar otras ciudades del interior, pero en Montevideo preocupa a buena parte de la población por lo que eso genera en los barrios, en la vida cotidiana de la gente que se ve enfrentada a estas situaciones, porque genera inseguridad, desechos, suciedad… Todo eso es un tema que desde el Mides [Ministerio de Desarrollo Social] o desde los distintos actores [involucrados] –porque no es desde un solo lugar que se tiene que atacar– van a tener que trabajar”, desarrolló.

Consultada sobre si entiende que va a ser un desafío construir mayorías para aprobar la Rendición de Cuentas, dado que el oficialismo no cuenta con mayoría en la cámara baja, Pomiés dijo que “sin dudas”, pero matizó con que “también el año pasado a esta altura hablábamos de todo lo que le iba a costar al Frente Amplio [FA] conseguir esos votos [para el presupuesto] y los consiguió”. Con relación a lo que puede esperarse del vínculo oficialismo-oposición en términos de conflictividad, aventuró que no debería haber un incremento notable: “2025 ya fue fuerte, va a seguir en esa línea y seguramente se intensifique más cerca del año electoral, porque si no, es insostenible”.

La pobreza y el presupuesto para la educación

Bottinelli planteó que “el foco central de referencia de lo que el gobierno es o será está puesto en indicadores crudos y duros, como los temas de pobreza”, lo que abarca la indigencia, la pobreza en hogares, la situación de calle y la pobreza infantil, por lo que consideró que estos asuntos van a ser “centrales” este año. “Es una de las expectativas, primero, puesta en el discurso durante la campaña electoral, puesta en los compromisos asumidos por el gobierno y puesta también como expectativas de los propios votantes. Y además está atado a cinco años del FA como oposición”, por las reivindicaciones planteadas desde ese rol.

Por otra parte, el sociólogo indicó que las expectativas del electorado frenteamplista –e incluso de la ciudadanía que no votó al FA en las últimas elecciones– se basan en “dos cuestiones básicas: qué se hizo como oposición durante los cinco años [del gobierno anterior]” y “qué referencias tienen las personas sobre los gobiernos del FA”, que están “mucho más asociadas al primer gobierno y al segundo que al tercero”, explicó. Los recuerdos de esos mandatos tienen que ver con “un aumento muy importante del ingreso de los hogares, un aumento de la economía, un aumento de los salarios, un fuerte descenso de la pobreza”, indicó.

Consultado sobre si entiende que este año podría haber un cambio significativo respecto del presupuesto educativo –y, concretamente, en línea con el histórico reclamo del 6 + 1% del producto interno bruto para la educación–, Bottinelli evaluó que “parece difícil” debido a “la coyuntura desde el punto de vista económico y a las definiciones tomadas por el gobierno” en el sentido de que “hay que cuidar el déficit fiscal”. “A partir de eso hay un abanico de espacio fiscal o de posibilidades de gasto o de inversión en educación, y en función de esa definición las posibilidades de ampliación son acotadas”, expresó.