“Tenemos la convicción de que estamos votando por el mejor de nosotros”, dijo el diputado blanco Pablo Abdala, este domingo de tarde, cuando se dio inicio al segundo período ordinario de esta legislatura, con la votación del nacionalista Rodrigo Goñi, del sector Espacio 40, para que presida la Cámara de Diputados. Abdala insistió con que Goñi es “uno de los mejores cuadros que tiene el Partido Nacional, dentro y fuera del Parlamento”.

Agregó que Goñi, a lo largo de su vida pública, “que es muy extensa, ha desarrollado capacidades evidentes, desde el punto de vista profesional, técnico y humano”, y además “tiene la percepción del tiempo que estamos viviendo”. “Más allá de ese empecinado esfuerzo por hacernos entender que tenemos que incorporar la inteligencia artificial a nuestra cotidianidad”, señaló. Por último, Abdala destacó los “valores humanos” de Goñi, que le vienen “de su cristianismo, no dogmático, pero sí sólido”, que todos comparten, “creyentes o no creyentes”.

Mientras hablaban los diputados, en el sector para invitados de la cámara empezaron a marcar presencia algunas figuras políticas, como los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Lacalle Pou, así como también el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y la vicepresidenta Carolina Cosse. Allí también estuvo el senador Javier García, líder de Espacio 40.

Como suele ser en estas instancias, ya se sabía que Goñi sería votado como próximo presidente de la cámara baja, porque a eso se llegó en un acuerdo interpartidario. La mayoría de los diputados argumentó su voto, pero otros no, como el frenteamplista Fernando Amado, que se limitó a mover el micrófono hacia su boca, decir “voto por el diputado Goñi”, y listo. En cambio, la diputada del Frente Amplio Cecilia Cairo pidió para argumentar. Primero, despidió a su correligionario Sebastián Valdomir de la presidencia de la cámara, destacando su trabajo en ese cargo durante 2025. En cuanto a Goñi, subrayó que tiene diferencias “claras a nivel político”. “Eso lo sabemos él y yo, y lo hemos hablado muchísimas veces. Es más, me hizo venir a la cámara un domingo. Yo pensé que me iba a invitar a misa y estoy acá... Pero sé también la responsabilidad institucionalidad con la que se maneja”, subrayó Cairo.

Salle, Schipani e Israel

A los diputados les tocaba el turno de votar y hablar por orden alfabético. Llegando al final, habló el representante Gustavo Salle, líder de Identidad Soberana, que dio la nota discordante de la tarde porque anunció que junto con la diputada de su partido Nicolle Salle –su hija– no iban a votar a Goñi. El diputado subrayó que entró al Parlamento para decir lo que su conciencia le dicte, “aun enfrentando a los poderes que hoy muestran su cara más cruel y criminal”.

“Me refiero al sionismo criminal, que arrasó a la población semita de Palestina y que comienza ahora, con una agresión ilegítima, la tercera guerra mundial”, sostuvo. Agregó que “el sionismo, tal como la teocracia musulmana, son terroristas”. Acto seguido, dijo que, como “por razones formales” debía proponer a alguien para presidir la cámara, puso sobre la mesa el nombre de su hija. A su vez, Nicolle Salle propuso a su padre y aclaró que “no es nada personal con respecto al diputado Goñi”. Luego, ambos diputados abandonaron la sesión.

Siguiendo con la letra “s”, el diputado colorado Felipe Schipani votó a Goñi, argumentó y le contestó a Salle. “Ante el disparate que se ha pronunciado, yo reivindico el derecho del Estado de Israel a defenderse ante las agresiones ilegítimas”, dijo, y se ganó varios aplausos que bajaron desde las barras.

Goñi: la inteligencia artificial y la “inteligencia política”

Ya en el lugar del presidente de la cámara, parado ante la pomposa silla de madera, Goñi sonrió e hizo un paneo con su vista hacia las barras, en donde estaba el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, a quien referenció unos segundos después, cuando empezó su discurso. “Es cierto que soy un hombre de fe, pero no creo que las cosas caigan del cielo; por lo menos esa no es mi fe, cardenal. Las cosas las hacemos los hombres y las mujeres, con la ayuda [extendió su mano derecha hacia arriba], cierto, los que creemos. Pero hoy no estaríamos aquí, celebrando 41 años de democracia ininterrumpida, si no hubiésemos tenido a los grandes presidentes que tuvimos”, subrayó, y saludó a los que estaban presentes (Sanguinetti y Lacalle Pou), y pasó a recordar a todos los demás exmandatarios desde 1985.

Luego, Goñi hizo referencia a Salle, pero sin nombrarlo: “Capaz que hay que recordarle a algún legislador que ahora no está que acá hay partidos fundacionales; el mío, 190 años de historia defendiendo la libertad. La libertad de expresión la van a tener todos ustedes. Pero también hace 190 años teníamos una vincha que decía ʻdefensores de las leyesʼ, así que aquí vamos a hacer aplicar el reglamento. Porque no se puede ejercer la libertad sin la vigencia de la ley”, subrayó.

Ya en pleno discurso, Goñi tocó el tema que ha sido su leitmotiv en cada entrevista previa a la asunción del cargo: el avance de la tecnología y la inteligencia artificial. Dijo que “hay una revolución silenciosa, con una fuerza impresionante”, y que se deben “asumir las responsabilidades antes de que los daños sean irreversibles”. “Hace muy poco tiempo no sabíamos los daños que se generaban con algunos malos usos de los dispositivos en los niños. Ahora sí, hay evidencia en el mundo de que tenemos que garantizar usos adecuados, sobre todo para nuestros niños, para que puedan aprovechar sus enormes posibilidades, pero también poder prevenir sus riesgos”, destacó.

El novel presidente de la cámara baja subrayó que “no estábamos preparados para este mundo”, porque “ni las películas de ciencia ficción nos decían cosas que están pasando hoy y que siguen pasando día a día”. Además, dijo que se debe reconocer “que nos agarró un poquito con las defensas bajas”, porque “nuestra cultura fue enfatizando más el reclamo de los derechos que las obligaciones, esa cultura individualista que se nos coló en todos lados”. “Ya no hay ideología que no esté contaminada de ese individualismo exacerbado por las nuevas tecnologías, lo que nos deja una sociedad con dificultad para los esfuerzos colectivos”, acotó.

Por último, Goñi lo miró a Sánchez y le aclaró que lo que estaba por decir no era “un reproche”, que el organismo al que “el Estado uruguayo le encomendó liderar la transformación digital y tecnológica”, en referencia a la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), “hoy hace tres meses que está sin director”. “Y acá tendríamos que haber armado un escándalo, porque si el principal reto que tenemos hoy es el tecnológico y el organismo encargado de enfrentar esos retos está acéfalo, vamos mal”, sostuvo. Por último, dijo que después informará la agenda que tiene para este año legislativo, que será intensa, “porque no hay tiempo que perder”. Adelantó que deben desarrollar y cultivar “una nueva inteligencia política, que va a ser mejor que la inteligencia artificial”.