El sábado por la mañana fue vandalizara la tumba de Víctor Jara, asesinado días después del inicio de la dictadura chilena (1973-1990). “No hay mano”, dice la frase grafiteada en color rojo, haciendo referencia a la tortura que sufrió el músico. Según testimonios sobre lo ocurrido en el antiguo estadio Chile, que hoy lleva su nombre, a Jara le quebraron las manos a pisadas y culatazos y, posteriormente, lo obligaron a tocar una guitarra, burlándose de él.

Imagen difundida en Twitter.
Imagen difundida en Twitter.

Este no ha sido el único ataque a sitios que recuerdan las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura chilena: semanas atrás se denunció que había sido vandalizado el Memorial por los Detenidos Desaparecidos en Concepción, donde se dibujaron símbolos alusivos a la extrema derecha, y en el Cementerio General fue rayada la tumba del ex presidente Salvador Allende.

El ataque a la tumba de Jara fue condenada por varias figuras vinculadas a la política y la cultura, de Chile y de otros países. En ellas fue constante la referencia a la importancia que sigue teniendo su música en Chile y a cómo su contenido social continúa vigente.

El director ejecutivo de la fundación Víctor Jara, Cristián Galaz, dijo que se trata de un “ejercicio inútil” para intentar “bajar símbolos y figuras que representan algo que está muy arraigado en el pueblo”. “Les molesta mucho que las canciones de Víctor Jara hayan sonado tan profusamente en las calles y plazas del país”, agregó en declaraciones a Radio Cooperativa.

Uno de los políticos que condenaron la agresión fue el diputado de izquierda Gabriel Boric, quien dijo en sus redes sociales que “a Víctor Jara podrán tratar de matarlo mil veces, pero no morirá nunca, porque pasa el tiempo y su canto sigue teniendo sentido y razón”. Además, responsabilizó por esta vandalización a la “derecha fascista”, que “no sólo no quiere que nada cambie, sino que incluso está dispuesta a estos ataques”.

Por su parte, el Ministerio de Cultura de Argentina, a través de su cuenta oficial en Twitter, rechazó lo sucedido: “Jara es una de las voces fundamentales del cancionero latinoamericano, asesinado por la dictadura militar de su país”. “La memoria es un derecho ineludible”, concluye.

Desde el Ministerio de Cultura de Chile no hubo pronunciamiento.