El Instituto de Economía de la Universidad de la República publicó este sábado un trabajo, elaborado por los economistas Matías Brum y Mauricio De Rosa, que estima el efecto de la emergencia sanitaria sobre la pobreza en el corto plazo en Uruguay.

Los autores cuantificaron el efecto de la contracción en los niveles de empleo e ingresos sobre la pobreza en abril de 2020, incluyendo las primeras medidas del gobierno de Luis Lacalle Pou. El trabajo intenta responder tres preguntas: ¿cuántas personas han caído por debajo de la línea de pobreza desde que comenzó la pandemia? ¿hasta qué punto las medidas implementadas han logrado neutralizar estos efectos negativos? y ¿cuántos recursos adicionales se necesitan para mantener la pobreza en los niveles previos a la crisis?

En base a datos de la Encuesta Continua de Hogares, Brum y De Rosa analizaron los efectos provocados por el envío a seguro de paro de unos 140 mil trabajadores formales; la pérdida de empleo e ingresos para los trabajadores informales y cuentapropistas y las principales medidas paliativas desplegadas por el gobierno.

Las conclusiones a la que arriban en la simulación son preocupantes, y reflejan que el número de hogares y personas por debajo de la línea de pobreza se incrementó rápidamente. Según los economistas, en abril la incidencia de la pobreza aumenta al 11,6% (un incremento de 3,1 puntos porcentuales), lo cual significa que entre 94 mil y 127 mil personas cayeron por debajo de la línea de pobreza en este período (esto significa un incremento del entorno del 35,6%).

“Además, cada 0,1% adicional de contracción del PBI, incrementa aproximadamente 0,21 puntos porcentuales nuestra estimación de la incidencia de la pobreza”, agregan en el análisis. Por otra parte, el Iecon concluye que las medidas implementadas por el gobierno “moderan levemente” el aumento de la pobreza, pero son “insuficientes” para contenerlo.

Definición de pobreza

En el informe los economistas explican que miden la pobreza con el “enfoque monetario”, el que utiliza el Instituto Nacional de Estadística (INE). “[Un] hogar es considerado pobre si el ingreso corriente con valor locativo del hogar es menor al de la línea de pobreza determinada para ese hogar (la línea tiene en cuenta la canasta básica de alimentos, la no alimentaria y el número de integrantes del hogar). Las personas pobres son aquellas que pertenecen a un hogar pobre”, consta en el documento Estimación de la pobreza por el método de ingreso 2019, del INE.

“La línea de pobreza depende, por tanto, de la ubicación geográfica del hogar y de su número de integrantes. A modo de ejemplo, la línea de pobreza para un hogar de tres integrantes en Montevideo, actualizado a marzo de 2020, es de 38.933 pesos”, explica el estudio. Para el cálculo, se toman en cuenta todos los ingresos percibidos, incluidos los ingresos laborales formales e informales y las transferencias del Estado.

Según datos del INE, 8,8% de las personas vivían en hogares por debajo de la línea de pobreza en 2019. Desde 2014, el número se mantuvo por debajo de 10%, “tras una marcada caída desde 32,5% en 2006”.

¿Cómo llegan a esa conclusión? Los autores del trabajo simularon el efecto de la duplicación de la Tarjeta Uruguay Social (por única vez, en dos pagos), la duplicación de las Asignaciones Familiares del Plan de Equidad (por única vez en dos pagos, para quienes no reciben Tarjeta Uruguay Social) y la entrega de una canasta de alimentos de 1.200 pesos, y concluyeron que, en promedio, dicho refuerzo de transferencias mensuales implementadas por el gobierno representan 1.622 pesos por hogar (400 pesos por persona), lo cual representa el 4% de los ingresos de los hogares destinatarios de las nuevas políticas.

“Como resultado, estimamos que las nuevas políticas de transferencias implementadas amortiguan el incremento de la pobreza en torno a un 20%. Vale señalar que muchos de los nuevos hogares que caen en la pobreza no reciben transferencias por fuera del seguro de paro, por lo que el crecimiento en el número de personas pobres implica potencialmente un cambio en la composición de la pobreza”, agregan. Según los economistas, sin dichas políticas de transferencias otras 26 mil personas habrían caído por debajo de la línea de pobreza y en esa caso la incidencia hubiera sido de 12,3%.

Desde el punto de vista del Iecon, el aumento en la pobreza sería “mitigable” y podría “neutralizarse” por medio de transferencias monetarias. “Estimamos que mantener la pobreza en los niveles de 2019, implica poco menos de mil millones de pesos mensuales adicionales, es decir aproximadamente 22 millones de dólares mensuales. Desarrollar esta política por un año representa un costo anual de 0.44% del PIB de 2019”, concluyen los economistas.

Compartimos el documento completo del Iecon para quienes quieran profundizar el análisis y acceder a la metodología utilizada para la simulación.