Causó conmoción entre la izquierda, aunque las olas llegaron a varios lugares, la visita del presidente Yamandú Orsi al portaaviones nuclear estadounidense USS Nimitz, que pasaba cerca de nuestras costas. Desde lo formal, el PIT-CNT y el Partido Nacional observaron que el avión militar que vino a buscar al presidente para llevarlo hasta el buque no había pedido autorización parlamentaria para ingresar al territorio nacional, y la central sindical le agregó cuestionamientos políticos a la protesta.
Fue el ministro de Trabajo, Juan Castillo, del Partido Comunista, el que inició la crítica dentro del Frente Amplio, cuando expresó que él no se habría subido al barco norteamericano. Entre la incomodidad y las razones de Estado, distintos sectores de la fuerza política dieron su punto vista sobre el episodio, que se inscribe en un complejo equilibro de posiciones ante el enfrentamiento global entre China y Estados Unidos. Al Nimitz se subieron, días antes que Orsi y posiblemente con más entusiasmo que él, los mandatarios de Chile y Argentina, pero cabe recordar que el barco siguió viaje hacia el norte y, durante la escala en Río de Janeiro, no solo ofreció paseos presidenciales guiados, sino que fue parte de maniobras militares conjuntas con las fuerzas armadas locales. El presidente Lula no pisó la nave, pero fue directamente a Washington a reunirse con su contraparte local, Donald Trump. Hablaron, según dijo el brasileño, de temas que preocupan a la izquierda, como las intenciones de Estados Unidos respecto de Cuba, y de asuntos que interesan especialmente en Uruguay, como el devenir continental de la lucha contra el crimen organizado.
Por aquí, el tema del Nimitz se siguió debatiendo, y desde la comisión encargada de la política internacional del Frente Amplio se anotó el carácter imperial de la visita armada; pronto Orsi se desmarcó de la fuerza política al invocar su carácter de gobernante. El secretario general del Partido Socialista, un sector que en el último lustro se mantenía cerca del Partido Comunista, le dio la razón a Orsi.
Socialistas y cossistas, que en la última elección interna del Frente Amplio habían presentado su propio candidato, se sumaron al bloque que apoya la reelección del actual presidente de la fuerza política, Fernando Pereira. Durante el episodio del Nimitz, Pereira había buscado interpretar el histórico mandato antiimperialista de los frenteamplistas y a la vez encolumnarlos detrás del gobierno. Hay algo de síntesis en ese apoyo del Partido Socialista, así como en la columna de Marcelo Pereira al respecto.
Además del portaaviones estadounidense, que está por ser dado de baja (pero por suerte queda fuera de nuestro presupuesto, como se aclara en nuestra página de Humor), también cobró notoriedad en estos días el crucero MV Hondius debido a un brote de hantavirus desatado a bordo, que ya ha provocado varias muertes. Dos de los fallecidos habían estado en Uruguay antes de embarcarse en Ushuaia, aunque las autoridades del Ministerio de Salud Pública aseguraron que entonces no estaban en fase de contagio.
Nuestro editorial recuerda en qué contexto llegó la nave de guerra estadounidense y revisa qué perspectivas hay de que ese contexto cambie a mediano plazo.
También pasó en estos días
- Se repite el esquema de investigación y contrainvestigación parlamentaria, ahora en torno a la gestión de ASSE.
- Adeom y la Intendencia de Montevideo llegaron a un acuerdo salarial.
- Senadores frenteamplistas presentaron un proyecto para impedir la construcción de monoambientes minúsculos.
- El independiente Daniel Radío parece ser el candidato consensuado para el puesto de comisionado parlamentario penitenciario.
- Se reactiva la Bancada Bicameral Femenina a instancias de la vicepresidenta Carolina Cosse. Su proyecto para el Palacio Legistlavo todavía no reúne el mismo apoyo.
- Hubo nuevas revelaciones sobre irregularidades en el caso Cardama.
- Regresaron al país los uruguayos que integraban la flotilla humanitaria atacada por Israel. Otros continúan detenidos y denunciaron abusos.
- Mayo, mes de la memoria: Familiares se reunió con Orsi y denunció que el consulado de Miami le entregó documentación a un militar prófugo por violaciones a los derechos humanos, y el presidente volvió a manejar la idea de ordenar a las Fuerzas Armadas que brinden información sobre las desapariciones forzadas, durante un homenaje a Zelmar Michelini, de cuyo asesinato se cumplirán 50 años el día 20.
Para leer con tiempo
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