En el mundo del cine no es común ver historias en las que las mujeres sean delincuentes porque el imaginario cultural y narrativo fue históricamente construido desde una mirada masculina, que asignó a las mujeres roles específicos: víctimas, musas, madres, esposas o, en el otro extremo, objetos sexuales; casi nunca sujetos activos del delito. Durante décadas, el cine y la literatura asociaron el crimen con atributos considerados masculinos: violencia física, ambición, poder y transgresión. La gran exponente de películas de mujeres fuera de la ley es Thelma y Louise (1991) y en el Río de la Plata algo empezó a cambiar con la comedia negra Viudas negras: p*tas y chorras, de Malena Pichot, miniserie que relata con sarcasmo el mundo de dos amigas que de jóvenes se dedicaban a seducir, drogar y robar a hombres.
Una delincuente femenina rompe el mandato de “buena mujer” y es por eso que son historias que hacen ruido: cuestionan la idea de que la violencia, la inmoralidad o la marginalidad son patrimonio exclusivamente masculino. En El tiempo de las moscas, dirigida por Ana Katz (Mi amiga del parque) y Benjamín Naishtat (Puan), nuevamente algo de esta lógica del varón como centro del delito se quiebra. La serie, mezcla de thriller y humor negro, está basada en dos novelas, una homónima (2022) y Tuya (de 2005 y llevada al cine en 2015), ambas de Claudia Piñeiro, brillante escritora argentina de larga data en ser inspiración para Netflix: El Reino, Elena sabe, Las maldiciones, Las viudas de los jueves.
En esas novelas se describen personajes femeninos disruptivos: mujeres que delinquen sin épica ni justificación moral, que no roban o matan por venganza o como consecuencia inevitable de la violencia de un hombre (como en Mujeres asesinas), sino porque necesitan sobrevivir o porque el sistema las dejó afuera. Piñeiro no las absuelve ni las condena: retrata mujeres cansadas, envejecidas e invisibles en un mundo que las excluyó y donde el delito es una forma de estar y subsistir.
Esquivando cualquier tono aleccionador, la serie traslada este espíritu de las novelas y narra la historia de Inés (Carla Peterson) y Mariana (Nancy Dupláa) desde un lugar más sincero y humano. Ellas son dos mujeres que, tras haber cumplido su condena en la cárcel (una por asesinato y la otra por tenencia ilegal de marihuana), intentan reinsertarse en la sociedad y chocan con un mundo que las mira con desconfianza. Lejos de cualquier redención posible, descubren cómo esa ilusión de empezar de cero resulta frágil e irreal.
Mientras que Inés, atravesada por la culpa, busca una vida ordenada y calma, Mariana se muestra cruda y más consciente de que el sistema rara vez da segundas oportunidades. Ambas son amigas y cómplices, provenientes de estratos sociales diferentes, con pasados complejos, y se ayudan al salir de la cárcel: Mariana aloja a Inés en su casa y la suma a su pequeño emprendimiento de control de plagas. Entre sus clientas aparece Susana Bonar (Valeria Lois), una mujer rica que les ofrece mucho dinero a cambio de conseguir un veneno letal, ofrecimiento que las interpela frente a la posibilidad de volver a delinquir y destapa los límites de la moralidad, el derrumbe emocional y los duelos, los efectos de las casualidades, el descenso mental a zonas oscuras, la opresión femenina y qué es capaz de hacer el humano por necesidad.
El relato está bien construido, bien actuado (la tríada Peterson-Dupláa-Lois es lo mejor) y oscila entre el thriller y la sororidad y complicidad de sus protagonistas: Mariana enfrenta un cáncer de mama que requiere tratamiento urgente y costoso, el cual Inés sostiene económicamente y es lo que las impulsa a aceptar la oferta de Susana. Esa ayuda mutua es el motor de su vínculo, el sostén emocional que las mantiene a flote y el verdadero corazón de la historia. El tiempo de las moscas es una serie incómoda porque pone en duda la noción de justicia, el castigo como respuesta y los roles tradicionales asignados a las mujeres; muestra cómo la desigualdad, la invisibilidad y la ausencia de opciones reales las empujan, una vez más, a vivir en los márgenes de la ley.
El tiempo de las moscas. Seis episodios en Netflix.