Luego de Pasatiempo, con el que el año pasado, junto con la ilustradora María José Pita, incursionó en el libro álbum, la escritora Virginia Mórtola vuelve a la poesía con Paso a paso, esta vez en dupla con Angelina Montero. Prolífica e inquieta, y sobre todo eterna buscadora de complicidades creativas para desarrollar e impulsar proyectos, Mórtola tiene una sólida trayectoria como narradora, con títulos como Sim sala bim, Jardín ambulante, Estrafalarius, y con Ni Dios sabía obtuvo el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura en 2024 en la categoría narrativa.

Ya en sus novelas y cuentos se podía vislumbrar un tratamiento de la palabra que por momentos abrevaba en la poesía, una búsqueda en la sonoridad. En Paso a paso vuelve a aparecer el tiempo como tópico: su transcurso, su ritmo. El tiempo como elemento mensurable y en eterno movimiento en esas unidades que propone la autora: los pasos (y la pausa). El tiempo transcurre caminando, es linealidad y ciclo: el trayecto del libro abre y cierra una jornada (o, en sentido amplio, un período que el lector interpretará como le parezca).

Ese tópico tan viejo como la poesía y que ha inquietado al ser humano desde siempre aparece en las páginas de Paso a paso en un trayecto en un entorno natural –¿un parque?, ¿un bosque?, ¿el campo?– que se ofrece infinito, potente, generoso en detalles y abierto a la mirada y la curiosidad de la protagonista. Cada elemento acompaña, en un camino que invita a continuar viaje, no a detenerse; el detenimiento, la pausa, la actitud de contemplación aparecen en el ritmo, en la lentitud que permite dar tiempo a cada cosa, a dar duración al instante.

El motor de ese camino y, en él, del conocimiento son las preguntas. “¿Cómo descubrimos lo que no sabemos que existe?”, se plantea al inicio, en una página libre de ilustraciones; una interrogante de profundidad filosófica que adelanta el tono de lo que sigue: un camino de descubrimiento. “Para aprender a mirar deberíamos dejarnos llevar por el niño. Es el niño el que enseña a mirar al adulto, y no al revés; pero no lo hace con palabras, con argumentos, con explicaciones. No es extraño que el término ‘infante’ provenga, etimológicamente, del término latino infans, es decir, el que no habla. Desde ese sitio mudo desde el que nace el lenguaje, desde esa etapa previa a la palabra, el niño simplemente mira y, al mirar, crea”, sostiene la poeta Mercedes Calvo en Tomar la palabra. La poesía en la escuela. Esa es la operación que lleva adelante este libro, en el que tanto la palabra como la ilustración se dejan llevar por los ojos de una niña. Por eso, cada cosa que ve trasciende lo evidente y, al mismo tiempo, provoca una pregunta.

El tratamiento de la materia lingüística se caracteriza en Paso a paso por la concisión y la precisión. El texto es despojado, austero, llevado a su esencia: no sobra nada, tampoco falta, en una resta que –paradójicamente– multiplica los efectos de significación, porque en la selección léxica minuciosa se produce una apertura de sentidos, de la mano de la polisemia, la homonimia, la metáfora; figuras retóricas al servicio de la observación asombrada de la protagonista, porque son el resorte mismo de la lengua.

Palabra e ilustración van juntas, dibujan el mismo camino, cada una desde su perspectiva, en íntima colaboración. Donde hay concisión, hay una proliferación de elementos gráficos en los que perderse y dejarse llevar con la mirada. Lo infinito y lo ínfimo concitan idéntica atención, parecen funcionar como dos caras de una misma cosa, guardar los mismos secretos. Las preguntas no tienen respuestas y hay un trayecto que conduce a un refugio confortable al terminar la jornada, el trayecto. El juego con las palabras, con su sonoridad pero también con su significado, es también una invitación al asombro, a formular, a su vez preguntas propias. En definitiva, Paso a paso es un bienvenido nuevo libro de Mórtola, en una dupla creativa –para seguir en tema– de impecable sincronía con Montero.

Paso a paso, de Virginia Mórtola y Angelina Montero. Bao Bab/Planeta, 2025. 44 páginas. $ 990.