Omar (contador): “¿El presupuesto es la ley esa sobre Temu? Estoy muy en desacuerdo”.

Paula (manicura): “No me parece bien que se destine tanto dinero a la primera infancia. Estamos malcriando a los niños”.

Pedro (colchonero): “El presupuesto para Defensa es muy bajo. Se necesita dinero para reponer los aviones que se van a caer en los próximos cinco años”.

Arturo (anestesista): “Espero que la discusión parlamentaria se haga dentro de un marco de respeto y tolerancia. Es fundamental que no se permita el ingreso a sala de homosexuales que puedan provocar a otros legisladores”.

Homero (arquitecto): “No destinen dinero a la construcción de potabilizadoras; compren bidones de agua. Recuerden que estamos en Uruguay”.

Beto (arrocero): “Es una lástima que en plena era de la inteligencia artificial tengamos que dejar en manos de seres humanos definiciones tan importantes. Pero bueno, la realidad es que no hay dinero para pagar la versión pro de Chat GPT”.

Laura (tesorera): “Con un antivacunas de ministro de Salud Pública nos ahorraríamos mucha plata en el presupuesto para salud”.

Agustín (albañil): “No entiendo por qué siguen gastando plata en educación. ¿Para qué les compramos las ceibalitas a los niños?”.

Sandra (camillera): “Espero que el gasto en seguridad contemple el combate a los robos de perfumes en las farmacias, porque yo ya no me aguanto el olor”.

Héctor (docente): “No tenemos que caer en la falsa dicotomía de la frazada corta. Si tapa los pies no tapa la cabeza, pero si tapa la cabeza quiere decir que el presupuesto está muerto y ya no hay nada para hacer. La opción de los pies claramente es la mejor”.