Los excomunistas festejan
Con Estados Unidos concentrado en otra guerra y el precio del petróleo por las nubes, el escenario se ha tornado perfecto para el ex KGB Vladimir Putin. En Uruguay, todos los dirigentes que migraron desde el Partido Comunista a sectores socialdemócratas tras la caída del muro de Berlín se regocijan viendo cómo los últimos rastros de progresismo desaparecen del Partido Colorado y ellos pueden seguir considerándose de izquierda en términos comparativos.
Se enfrentan dos formas de teocracia
Al fundamentalismo islamista de los ayatolás se enfrenta el fundamentalismo cristiano que constituye el apoyo más importante de Donald Trump. Pedro Bordaberry, se sabe, proviene de una familia de fundamentalistas católicos y, por más que trate de distanciarse de su padre, nadie le cree mucho, al igual que ocurre con la ideología política. ¿Y Andrés Ojeda? En su caso, adhiere a uno de los cultos más extendidos en Uruguay y en el mundo: la astrología. Absolutamente todas las decisiones que toma se basan en su capricornismo radical.
Uruguay se ve afectado, pero no tanto
Salvo por un aumento en el precio del petróleo que hasta ahora no desequilibró las cuentas públicas, la economía uruguaya no parece que vaya a recibir un shock demasiado grande. De igual modo, la pelea entre colorados podría haber sido un episodio de gran trascendencia e importantes consecuencias para la política uruguaya durante el siglo XX, pero en el XXI este enfrentamiento solo define quién va a liderar el partido que oficia como el Sancho Panza del Partido Nacional.
Ya se sabe quién va a ser el ganador
A nadie en su sano juicio se le ocurriría que Irán pueda ganarle a Estados Unidos. Igualmente impensable es que Ojeda vaya a doblegar a Bordaberry y a quedarse con el control del Partido Colorado. Alguien podrá decir que quizás la ofensiva de Trump termine con un régimen iraní debilitado, pero aún en el poder. Lo mismo podría pasar en el Partido Colorado con Ojeda como secretario general y Bordaberry bloqueando cualquier intento del primero de tomar la iniciativa para hacerse respetar.