Este domingo, casi de manera simultánea, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dio una extensa conferencia de prensa en la que defendió los planes aprobados por su gobierno para invadir la ciudad de Gaza, mientras en la sede de la ONU en Nueva York se celebró una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la entidad tratando el tema.

Durante el contacto que tuvo con los medios en su oficina de Jerusalén, el mandatario israelí defendió la decisión de invadir la ciudad de Gaza, donde viven aproximadamente un millón de personas, como la forma más rápida y efectiva de terminar el conflicto con Hamas.

Netanyahu dijo que su intención es terminar con el conflicto lo antes posible y argumentó que dio instrucciones al Ejército para que acorten todo lo que puedan el plazo para tomar la totalidad de la ciudad de Gaza, conquista que tiene como objetivo destruir por completo las capacidades de la organización islamista Hamas.

El mandatario afirmó que el plan para tomar el control de la Franja de Gaza resultará en la liberación de los 20 rehenes que aún se encuentran vivos en el territorio palestino, de acuerdo a lo que consignó The Times of Israel.

En respuesta a una pregunta sobre si aceptaría un acuerdo parcial de liberación de rehenes, si Hamas lo acepta una vez iniciada la operación, Netanyahu no respondió directamente, sino que dijo que está “comprometido con la liberación” de los 20 rehenes, y “la derrota de Hamás es la operación decisiva” que, en su opinión, “lo logrará”.

Además, Netanyahu dijo estar comprometido con la liberación de los rehenes, y agregó que el conflicto se extendió tanto porque se realizaron las treguas en las que la mayor parte de quienes estaban cautivos fueron liberados.

El compromiso del primer ministro con el final del conflicto y el retorno de los rehenes es severamente cuestionado por una parte de la sociedad israelí, empezando por los familiares de quienes siguen cautivos en Gaza, que en numerosas ocasiones se manifestaron en contra las políticas del mandatario.

Desde el gobierno, varios de los ministros de Netanyahu aseguraron en las últimas semanas que la liberación de los rehenes no es la prioridad en este momento, sino que el objetivo principal es la toma y anexión de Gaza.

El primer ministro declaró que su intención no es anexar el territorio palestino, sino sacar a Hamas del poder y dejar el gobierno de Gaza en manos de algún país o una coalición de países árabes que puedan convivir en paz con Israel.

En la noche del sábado, decenas de miles de personas se manifestaron en Tel Aviv pidiendo el fin del conflicto en Gaza y advirtieron que la operación de invasión de la capital gazatí promovida por Netanyahu pondrá en mayor riesgo la vida de los rehenes, además de exponer a la muerte a los soldados israelíes que tomen parte en la arriesgada operación terrestre.

En la conferencia de prensa de este domingo, a Netanyahu también se le preguntó por la hambruna en Gaza, sobre el bloqueo israelí de 11 semanas a la ayuda humanitaria entre marzo y mayo y sobre cómo puede garantizar que “no se produzca un desastre cuando haya un millón más de personas desplazadas”, en el marco de la operación de invasión de la ciudad de Gaza. En respuesta, el jerarca dijo que los militares israelíes intentaron detener el saqueo de la ayuda que hicieron los milicianos de Hamas y buscaron “traer los camiones a través de los puntos de distribución de la Fundación Humanitaria de Gaza [FHG]”, pero no tuvieron “éxito”.

La FHG, una empresa privada estadounidense comenzó a actuar en el territorio palestino una vez que Israel determinó el bloqueo de ingreso de toda la ayuda que estaba brindando a través de varias entidades las ONU.

La gestión de la FHG fue ampliamente criticada por su ineficacia y peligrosidad y, de hecho, más de 1.200 palestinos fueron asesinados por fuego israelí mientras intentaban acceder a la ayuda humanitaria prestada por esta empresa, que carece de la experiencia en misiones de este tipo que sí tienen las agencias de la ONU desplazadas por el gobierno de Netanyahu.

En la conferencia de prensa, y siguiendo el relato que pretenden instalar su administración y sus voceros, Netanyahu dijo que Hamas “creó este problema” que llevó a que la ayuda que llega a la población sea insuficiente, y luego el primer ministro negó que su gobierno tenga una política de hambruna, algo que calificó como “falso”, a la vez que descartó estar perpetrando un genocidio en el territorio palestino.

Más sufrimiento

Al tiempo que Netanyahu hablaba en Jerusalén, en la sede de la ONU en Nueva York altos funcionarios de la entidad alertaron al Consejo de Seguridad sobre el riesgo de que la situación en Gaza entre en “otro capítulo horrible” tras la decisión del gobierno de Israel de ampliar sus operaciones militares en el enclave, lo que podría desencadenar más desplazamientos forzados, muertes y destrucción.

El subsecretario general para Europa, Asia Central y Latinoamérica del Departamento de Asuntos Políticos, el diplomático eslovaco Miroslav Jenča, señaló que la medida aprobada por el gabinete de seguridad israelí incluye la toma de control de la ciudad de Gaza, la desmilitarización del territorio, el establecimiento de un control de seguridad israelí y la creación de una administración civil alternativa a Hamas y también a la Autoridad Palestina.

De acuerdo a lo que informaron medios israelíes, el plan contempla desplazar a unas 800.000 personas antes de los primeros días de octubre y posteriormente cercar la ciudad durante tres meses.

“Estamos ante una catástrofe humanitaria de escala inimaginable. Si estos planes se implementan, el sufrimiento de la población será aún más insoportable”, advirtió Jenča, quien reiteró que la única vía para detenerlo es un alto el fuego total, inmediato y permanente, junto con la liberación incondicional de todos los rehenes y el acceso sin trabas de ayuda humanitaria.

Por su parte, el director de la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de la ONU, Ramesh Rajasingham, describió las condiciones en Gaza como “más allá de lo horroroso”, de acuerdo a lo que consignó el portal oficial de la ONU.

Desde el 7 de octubre de 2023, día en el que se produjo el ataque terrorista de Hamas sobre el territorio israelí, más de 61.000 palestinos fueron asesinados, entre ellos 18.000 niños, y 151.000 resultaron heridos, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Gaza. La ONU, por su parte, documentó la muerte de más de 500 trabajadores humanitarios.

La frágil infraestructura sanitaria de la Franja de Gaza está al borde del colapso, la hambruna se agudiza cada vez más, con 98 muertes infantiles por desnutrición aguda grave, 37 en el último mes, y la población desplazada se concentra en áreas equivalentes a menos de 14% del territorio, en la mayor parte de los casos, sin refugio en lugares seguros.

“Esto ya no es una crisis de hambre inminente, es el hambre”, recalcó el funcionario, quien denunció las campañas de desinformación que se vienen orquestando contra las operaciones de ayuda llevadas adelante por las agencias de la ONU.

Tanto Jenča como Rajasingham insistieron en que no existe una solución militar al conflicto y recordaron que el derecho internacional humanitario exige proteger a la población civil y facilitar la entrada de asistencia vital.

También advirtieron sobre el deterioro de la situación en Cisjordania, marcada por la continuación de las operaciones militares, la violencia de colonos y las demoliciones de viviendas a un ritmo alarmante.

Esto agrava la crisis humanitaria en Cisjordania, que, aunque menos visible por la atención internacional centrada en Gaza, no es menos grave.

El año pasado, la Corte Internacional de Justicia determinó que Israel debe poner fin “lo antes posible” a su presencia y políticas consideradas ilegales en el territorio, recordó Rajasingham, quien subrayó que estas dinámicas están erosionando aún más la estabilidad y la vida cotidiana de la población palestina en la zona.

“El sufrimiento debe terminar”, concluyó Rajasingham, e instó a todos los estados con influencia a actuar para poner fin a la inhumanidad y garantizar que Gaza siga siendo parte integral de un futuro Estado palestino viable, independiente y soberano.

Ambos funcionarios subrayaron que la salida al conflicto pasa por un alto el fuego total, inmediato y permanente, la liberación incondicional de todos los rehenes y el acceso sin trabas de ayuda humanitaria.

Jenča instó a avanzar hacia una solución de dos estados basada en las líneas de 1967, con Jerusalén como capital compartida, y a conformar un gobierno palestino legítimo que reunifique Gaza y Cisjordania política, económica y administrativamente, capaz de emprender la reconstrucción y garantizar la seguridad de palestinos e israelíes.