En declaraciones que brindó a varios medios estadounidenses el domingo, el presidente Donald Trump manifestó que diplomáticos de la Casa Blanca estaban “en negociaciones profundas” con Irán y que se puede llegar a un acuerdo antes de que expire el ultimátum que el mandatario puso a Teherán para que reabra el estrecho de Ormuz. “Hay buenas posibilidades, pero, si no llegan a un acuerdo, lo destruiré todo allí”, declaró el líder republicano al portal Axios.

El mismo medio de prensa estadounidense informó que los mediadores son menos optimistas sobre la proximidad de poder llegar a un pacto, pero aseguran que trabajarán hasta el último minuto para alcanzar al menos un acuerdo parcial que permita retrasar el ultimátum de Trump.

El presidente estadounidense amenazó con destruir infraestructura vital para la población civil iraní si no logra un acuerdo con sus líderes. Tales ataques podrían constituir crímenes de guerra, e Irán amenazó con tomar represalias atacando infraestructura en Israel y los estados del golfo Pérsico aliados de Estados Unidos.

Durante los últimos diez días, funcionarios diplomáticos de Estados Unidos e Irán vienen manteniendo negociaciones indirectas a través de Pakistán, Egipto y Turquía para intentar alcanzar un acuerdo de alto el fuego a cambio de la apertura del estrecho de Ormuz, aunque por el momento en las conversaciones no se consiguieron avances de ningún tipo. Dos fuentes cercanas a las gestiones de mediación indicaron que los ministros de Asuntos Exteriores de los tres países están intentando alcanzar un acuerdo sobre un conjunto de medidas para fomentar la confianza que podrían propiciar una prórroga del ultimátum de Trump y acercar a las partes a una reunión.

Los tres ministros mantuvieron conversaciones telefónicas el sábado con Steve Witkoff, enviado presidencial especial estadounidense para Medio Oriente, y Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores iraní, sobre este asunto, pero no se logró ningún avance.

La Armada iraní sigue controlando el paso estratégico, que se mantiene cerrado para los buques estadounidenses y de sus países aliados, pero no para aquellos que las autoridades de Irán deciden dejar pasar.

Sobre el tema, la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó en un comunicado que Ormuz “jamás volverá a su estado anterior”, agregando que está ultimando los preparativos para lo que describió como un nuevo orden regional.

El comunicado no especificó las medidas operativas que se estaban preparando, pero sugirió un cambio a largo plazo en la forma en que Teherán pretende gestionar esta vital vía marítima, especialmente en lo que respecta a Estados Unidos e Israel.

Por el lugar pasa aproximadamente 20% del total de petróleo que se produce en el mundo, pero por ese paso, situado entre las costas de Irán y Omán, también se transportan productos derivados del petróleo así como fertilizantes y otros valiosos bienes en las cadenas mundiales de suministros.

Amenazas desde Washington y respuestas de Teherán

En la mañana del domingo, en un mensaje en su red social, Truth, Trump amenazó con bombardear las centrales eléctricas y los puentes de Irán a partir del martes si el gobierno no abre el estrecho de Ormuz.

“El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá”, escribió Trump con tono exaltado.

Como respuestas a las palabras del mandatario estadounidense, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, expresó en su cuenta de X: “Sus acciones imprudentes están arrastrando a Estados Unidos a un infierno para todas las familias”, acusándolo de “seguir las órdenes de Netanyahu”. Ghalibaf pidió además “respetar los derechos del pueblo iraní y poner fin a este peligroso juego”.

Trump declaró que sus enviados, Witkoff y Jared Kushner, están manteniendo intensas negociaciones con los iraníes. “Las negociaciones van bien, pero nunca se llega a un acuerdo con los iraníes”, afirmó Trump.

El líder republicano relató que hace pocos días Estados Unidos e Irán estuvieron cerca de un acuerdo para celebrar negociaciones directas. “Pero luego dijeron que se reunirían con nosotros en cinco días. Entonces pregunté: ‘¿Por qué cinco días?’ Sentí que no hablaban en serio. Así que ataqué el puente”, dijo Trump, haciendo referencia al bombardeo del miércoles contra el puente B1 ubicado cerca de la ciudad de Karaj, en la provincia de Elburz, en el norte de Irán.

En el bombardeo sobre el puente, el más grande de Irán y de todo Medio Oriente, ocho civiles murieron y decenas resultaron heridos de acuerdo con lo que informaron autoridades sanitarias iraníes.

Ante las amenazas de Trump, la misión de Irán ante la ONU pidió al organismo internacional que actúe de manera inmediata. “Una vez más, el presidente de Estados Unidos amenaza abiertamente con destruir infraestructuras esenciales para la supervivencia de la población civil en Irán”, publicó la misión en su cuenta de X.

“Si la conciencia de las Naciones Unidas estuviera viva, no permanecería en silencio ante la amenaza abierta y descarada del belicista presidente de Estados Unidos de atacar infraestructuras civiles. Trump pretende arrastrar a la región a una guerra sin fin”, se expresa además en el comunicado iraní.

Según los representantes de Teherán, el mensaje de Trump supone una “incitación directa y pública a aterrorizar a la población civil” a la vez que “una prueba clara de la intención de cometer crímenes de guerra”.

La guerra avanza en Líbano

El Ministerio de Salud de Líbano informó que los ataques israelíes durante el domingo provocaron la muerte de 11 personas. Según informó la agencia de noticias Reuters, un ataque aéreo en Kfar Hatta, una aldea en el sur de Líbano, causó siete víctimas mortales, entre ellas un niño de cuatro años; además, en otro ataque en el barrio de Jnah en Beirut, la capital libanesa, los israelíes asesinaron a otras cuatro personas e hirieron a 39. El ataque en Kfar Hatta llegó después de que el ejército israelí emitiera en la noche del sábado una orden de desplazamiento a los habitantes de la aldea.

En total, desde el 2 de marzo, que fue cuando Israel comenzó a atacar Líbano en el contexto de su guerra con la milicia chií proiraní de Hezbolá, 1.461 personas murieron como consecuencia de los bombardeos, mientras que más de 4.000 personas resultaron con heridas de diversa entidad.

Además, en el contexto de la guerra, más de 1,2 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares, según el presidente libanés, Josep Aoun. La situación tiene completamente desbordadas a las autoridades libanesas, porque además se estima que cerca de 400.000 personas que habitan en el sur del país no podrán retornar a sus casas porque el ejército israelí está demoliendo de manera sistemática las edificaciones situadas en esa zona, como manera de establecer de manera permanente un área inhabitada entre el sur de Líbano y el norte de Israel.

Este domingo, entrada la noche israelí, fuerzas de búsqueda del ejército continúan operando en un edificio de la ciudad de Haifa, buscando a cuatro personas que se presume están atrapadas bajo los escombros horas después del impacto de un misil balístico iraní. En un comunicado el ejército informó que las fuerzas de rescate están utilizando “equipos de rescate avanzados y diversos medios tecnológicos para localizar a las personas atrapadas lo más rápido posible”.

Mientras tanto, de acuerdo con lo que informaron medios locales, la Fuerza Aérea israelí investiga por qué no se logró derribar el misil que impactó contra el edificio residencial. Según el ejército, se realizaron intentos para interceptar el misil, pero las defensas aéreas no consiguieron derribar el proyectil lanzado desde Irán.

Haifa, situada en el norte de Israel, sobre las costas del mar Mediterráneo, viene siendo objetivo constante de ataques de las fuerzas de Teherán, dos de los cuales lograron impactar en una refinería situada en las afueras de la ciudad, informó El País de Madrid.

En las últimas horas, los ataques iraníes también hicieron sonar las sirenas de alarma en la zona de Beersheba, una ciudad ubicada en el desierto del Néguev, en el sur de Israel, que también es un objetivo constante de los ataques iraníes por su proximidad con objetivos militares y estratégicos, como el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, ubicado muy cerca de la ciudad de Dimona.