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Agustín Acevedo Kanopa

El proceso

Marco Bellocchio, apodado por muchos el enfant terrible del cine italiano, retorna a Cinemateca Uruguaya con un film que vuelve su vista sobre la política y el catolicismo italiano, pero en un registro más sereno, por lo menos en comparación con la vehemencia de sus primeras películas, Las manos en los bolsillos (1965) y China está cerca (1967).

Espejos o pinturas

El martes tuvimos la oportunidad de conversar con Federico Veiroj, director, y Jorge Jellinek, protagonista, de La vida útil, película uruguaya recientemente puesta en cartelera y próxima a competir en el Festival de Cine de San Sebastián. Como el film toca temas referentes a las cinematecas y está actuado por personas vinculadas a la Cinemateca Uruguaya y a la crítica local, ahondamos en las particularidades de una obra que vuelve difusos los límites entre verdad y construcción, documental y ficción.
El martes tuvimos la oportunidad de conversar con Federico Veiroj, director, y Jorge Jellinek, protagonista, de La vida útil, película uruguaya recientemente puesta en cartelera y próxima a competir en el Festival de Cine de San Sebastián. Como el film toca temas referentes a las cinematecas y está actuado por personas vinculadas a la Cinemateca Uruguaya y a la crítica local, ahondamos en las particularidades de una obra que vuelve difusos los límites entre verdad y construcción, documental y ficción.

Los caballos perdidos

Los últimos retoños del cine nacional parecen haber tomado la senda de la endogamia. En Hiroshima, Pablo Stoll realizaba una obra experimental (un film prácticamente mudo, en el que la verdadera voz era la banda sonora) utilizando como casting a su hermano (Juan Stoll), su padre y un grupo variado de amigos. En todo caso, la autorreferencialidad siempre puede ser un mero recurso complaciente, pero Hiroshima valía por sí sola y daba sentido a todo este giro especular. La vida útil, de Federico Veiroj, parece continuar esta senda, sólo que descentra la trama de la vida familiar y la reconduce a otro símil de familia, un espacio lleno de códigos y lazos comunes, por momentos con tintes de secta, que es la Cinemateca Uruguaya.

La venganza de los nerd

AKA Magazine es, valga la redundancia, una revista virtual, principalmente concentrada en diseñadores, fotógrafos, músicos y artistas varios del medio local. Hasta pocas semanas atrás, AKA se había circunscrito al formato de entregas bimensuales, pero después de una reforma del sitio se incorporó un blog y una videoteca virtual, en la que varios artistas audiovisuales uruguayos pueden colgar sus trabajos para que sean vistos por un amplio público y con una interfase digital que resulta más atractiva que las clásicas ventanas pequeñas del YouTube. Con la excusa de hablar de todas estas innovaciones nos citamos con Santiago Alonso y Kako, dos de los nombres detrás de este proyecto.
AKA Magazine es, valga la redundancia, una revista virtual, principalmente concentrada en diseñadores, fotógrafos, músicos y artistas varios del medio local. Hasta pocas semanas atrás, AKA se había circunscrito al formato de entregas bimensuales, pero después de una reforma del sitio se incorporó un blog y una videoteca virtual, en la que varios artistas audiovisuales uruguayos pueden colgar sus trabajos para que sean vistos por un amplio público y con una interfase digital que resulta más atractiva que las clásicas ventanas pequeñas del YouTube. Tal innovación no queda en lo meramente técnico, sino que desencadena nuevas formas de producir, financiar y distribuir videos, a la vez que traza lazos entre artistas y delinea dentro de internet un terreno propiamente uruguayo. Con la excusa de hablar de todas estas innovaciones nos citamos con Santiago Alonso y Kako, dos de los nombres detrás de este proyecto.

La sinfonía y la promesa

La última edición del Festival Internacional de Cinemateca posiblemente será recordada por la sorpresa que generó el hecho de que su principal vedette, La cinta blanca, haya permanecido virtualmente fuera de los principales premios y menciones en la sección oficial (aunque tanto la votación del público como la Federación Internacional de Críticos -Fipresci- la eligieron como mejor película del evento). Sin embargo, las sorpresas no fueron patrimonio exclusivo de los largometrajes de ficción, ocurriendo algo similar en la sección de documentales, en donde los favoritos eran los brasileños El hombre que embotellaba nubes y Utopía y barbarie, films que se terminaron yendo con las manos vacías (a excepción del primero, que tuvo el reconocimiento de Fipresci). Vale la pena revisar lo que se vio en este género en ascenso permanente.

Demasiado humano

En los últimos veinte años, el nombre de Mike Leigh se ha mantenido brillando como uno de los pocos faros creativos, una de las escasas estrellas del norte que han guiado a nuevos directores en un terreno tan oscuro y perimido como la actual escena cultural inglesa. Para quienes no lo conozcan o intenten revivir estas sensaciones, el 8 de febrero se inaugura en Sala Cinemateca un ciclo algo acotado pero que sirve de modesta puerta de entrada al mundo de uno de los últimos grandes directores británicos.

Arquitectos de pesadillas

Durante el invierno de 1920 (exactamente noventa años atrás), en la agrietada República de Weimar se subiría a cartel una película que actuaría como piedra fundacional del modernismo en el cine. La película en cuestión se llamaba El gabinete del doctor Caligari (dirigida por Robert Wiene) y desde su mismo estreno -demostrando ser un éxito, tanto de crítica como de taquilla- no sólo revolucionaría muchas de las concepciones imperantes acerca del interregno entre cine y otras artes -tómese como ejemplo la pintura-, sino que abriría las puertas a un cine alemán incipiente (que comenzaba a reorganizarse y administrarse por medio de la UFA, inaugurada en 1917) y que tomaría forma en lo que comúnmente llamamos el cine expresionista alemán.
Durante el invierno de 1920 (exactamente noventa años atrás), en la agrietada República de Weimar se subiría a cartel una película que actuaría como piedra fundacional del modernismo en el cine. La película en cuestión se llamaba “El gabinete del doctor Caligari” (dirigida por Robert Wiene) y desde su mismo estreno -demostrando ser un éxito, tanto de crítica como de taquilla- no sólo revolucionaría muchas de las concepciones imperantes acerca del interregno entre cine y otras artes -tómese como ejemplo la pintura-, sino que abriría las puertas a un cine alemán incipiente (que comenzaba a reorganizarse y administrarse por medio de la UFA, inaugurada en 1917) y que tomaría forma en lo que comúnmente llamamos el cine expresionista alemán.

De vigas y cuerdas

Reseña. Disco: "Vicent Vega", de Vicent Vega. ¿Otra banda folk? ¿Cuántas van; diez, quince, veinte? El 2009 pareció un otoño perpetuo, en el que enjambres de cantautores salían como por debajo de las baldosas con sus guitarras acústicas, cantándole a una melancolía estilo Nick Drake, o construyendo letras que reseñaban a personajes, o pequeños grupos de amigos, presentándolos mediante pequeñísimas y totalmente medidas descripciones de manías y diminutas catatonias cotidianas.

En bandeja

Perejiles es un documental centrado en un curioso grupo constituido por periodistas -o seudoperiodistas- que religiosamente asisten a casi todos los eventos que se llevan a cabo en nuestro país, con el único fin de poder disfrutar del servicio de catering. Resultado de dos años de filmación (con amplio uso de cámaras ocultas), el film habría sido la mitad de famoso si no hubiese circulado alrededor de él un montón de controversias entre el director y los protagonistas, que sólo terminaron por resolverse en tribunales y que amenazaron con que el documental nunca pudiese llegar a ver la luz. Federico Biyú González, director de Perejiles.
Perejiles es un documental centrado en un curioso grupo constituido por periodistas -o seudoperiodistas- que religiosamente asisten a casi todos los eventos que se llevan a cabo en nuestro país, con el único fin de poder disfrutar del servicio de catering. Resultado de dos años de filmación (con amplio uso de cámaras ocultas), el film habría sido la mitad de famoso si no hubiese circulado alrededor de él un montón de controversias entre el director y los protagonistas, que sólo terminaron por resolverse en tribunales y que amenazaron con que el documental nunca pudiese llegar a ver la luz. Luego de la película, y con el estómago lleno, tuvimos la oportunidad de conversar con el realizador del documental.