En el marco de la reforma de la seguridad social propuesta por el gobierno y que el presidente, Luis Lacalle Pou, presentó a la oposición y a los partidos que integran la coalición en busca de respaldo político, el expresidente del Frente Amplio José Mujica, compartió una reflexión, en M24, respecto al “dilema” de la evolución demográfica, que está “creando un verdadero desafío histórico”. Según Mujica, este problema está en vías de “transformarse en un peligro paralizante para el conjunto de la economía”, debido a la necesidad de que el Estado transfiera fondos estatales para sostener el sistema jubilatorio.

Mujica comenzó destacando que “paradojalmente”, en América Latina, “la unidad territorial más injusta que existe en el mundo”, Uruguay ha logrado en el correr de su historia, gracias a la “clarividencia de nuestros abuelos, ser el que mejor reparte” la riqueza, algo que se puede observar en el sistema jubilatorio, “que trató siempre, en lo posible, de no olvidarse de la población de adultos mayores”.

En esa línea, señaló que el país atraviesa un “dilema” debido a la evolución demográfica y el aumento de la expectativa de vida. “Vivimos más tiempo, pero, a su vez, baja la natalidad y tenemos una progresiva reducción de la población joven en condiciones de aportar al desarrollo de la economía y, obviamente, de aportar a la seguridad social”, planteó.

“Lo curioso es que se nos ocurre que tenemos que modificar nuestro sistema jubilatorio para que esté en condiciones de resistir en el tiempo, [para que] no colapse o no se nos transforme en una tragedia, de que tengamos el precio de tender a paralizar el crecimiento económico de nuestra propia sociedad”, expresó.

El expresidente aclaró que no considera que ninguna de las soluciones pueda garantizar un “reparto eficaz” y que puedan hacer frente a este desafío, pero apuntó que tampoco el país debe dirigirse a estar “lleno de ancianos, poco menos que mendicantes”.

“Que podamos olvidar que la política de subsidio a la seguridad social y, sobre todo, al sistema jubilatorio es una realidad permanente que está en horizonte del futuro del Uruguay y, como tal, toda transformación que podamos hacer sería racional que, paralelamente, fuera acompañada de esta pregunta: ¿cómo vamos a generar recursos para hacer frente a ese desafío, si no queremos que a nuestra población envejecida le pase lo que está pasando en el conjunto de esta América Latina?”, cuestionó.

Para dar respuesta, según indicó, se requiere ir más allá de la “vía única de los aportes”, ya que implica “un freno” para la economía, al igual que la “política de subsidio” como única salida. En ese sentido, consideró que se requiere pensar en instrumentar medidas orientadas a acumular recursos económicos para poder emplearlos dentro de 20 o 25 años y, de esa manera, poder reforzar la seguridad social.

“Esta idea no ha sido planteada en la discusión [de la reforma de la seguridad social]. No se trata de una idea que pueda sustituir los cambios que tenemos que hacer. Es que los cambios que tenemos que hacer hoy no son ni serán suficientes para la magnitud del problema que tenemos por delante”, expresó.

“Creo que es hora de entrar a pensar en caminos duales: uno es las modificaciones al sistema [previsional] en sí y otro es cómo hacemos para juntar reservas, para poderlas gastar dentro de 20, 25 años cuando el desafío se haga imponente. No me puedo convencer de la imagen de una pequeña nación llena de viejos menesterosos, no estaría a la altura de lo que hicieron nuestros abuelos por nosotros”, concluyó.