Hoy Estados Unidos asume la presidencia del BID, mañana podría intentar hacer lo mismo en el FMI, que tradicionalmente está dirigido por un europeo, según un acuerdo tácito en vigor desde 1944.
El grado de obsecuencia con el peor presidente contemporáneo de una de las grandes potencias no es digno de la línea de esfuerzo que Uruguay ha aportado siempre para evitar la debilidad y –mucho más– la soledad.
La rebaja del salario de los trabajadores públicos, con su consiguiente impacto en las pasividades, es nuevamente la variable de ajuste plasmada en este presupuesto.
El vaso siempre se puede ver medio lleno o medio vacío. La votación para presidir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene múltiples lecturas, y todas son necesarias para entender la complejidad del momento geopolítico que vive el mundo, y muy especialmente América Latina. Limitar el análisis a una única conclusión, “ganó Trump y perdió la región”, sería cometer un craso error por desconocer los infinitos matices que caracterizan el actual escenario en disputa.
El miércoles, en Bogotá, dos policías asesinaron al abogado Javier Ordóñez, a quien, inmovilizado y en estado de indefensión, golpearon y le hicieron al menos 11 descargas eléctricas con una pistola Taser. La indignación llevó a la gente a salir a la calle a protestar y a destruir los Centros de Atención Inmediata de la Policía Nacional.
Si bien la oposición a la cuarentena en Argentina es, como en otras latitudes, sumamente heterogénea, son los distintos grupos de derecha –que vienen convergiendo en los últimos años– los que se muestran como los más decididos a articular y reorientar a los manifestantes.
La información de los tres documentos que componen el proyecto presupuestal de la ANEP despierta preocupación y genera incertidumbre en cuanto a la continuidad de las políticas implementadas en los últimos años.