La combinación de capitalismo y conocimiento es hoy la principal configuración del poder. Ella aprovecha plenamente el poder militar y de los medios masivos de comunicación y tiende a subordinar al poder político.
En esa lógica rupturista, acuñadora de la idea de que las políticas desarrolladas por gobiernos anteriores fueron malas, se insertan las reestructuras organizativas y funcionales en los ministerios, el diseño de un nuevo sistema de carrera y la determinación de una nueva escala salarial.
Tenemos que radicalizar la opción por la democracia haciéndola eficiente, legítima ante la sociedad y con capacidad institucional para enfrentar los males, desigualdades, injusticias y prejuicios sociales.
Si hay algo que el pueblo del cedro ha demostrado desde el día uno después de lo ocurrido es que, como el conocido ave fénix de la mitología egipcia, es capaz de comenzar de nuevo desde los escombros.
Ya no son los ciudadanos los que mejor saben lo que desean o lo que sería mejor para ellos, sino que los algoritmos que procesan toda nuestra información personal tienen conclusiones mucho más certeras.