La semana pasada el presidente de la República, Yamandú Orsi, junto al titular del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Gonzalo Civila, presentó la estrategia nacional para las personas en situación de calle, un plan que contiene 42 medidas para atacar problemas de “carácter estructural”. Entre las medidas, se propuso pasar del vigente Plan Invierno a un nuevo “Plan 365”, que implica una planificación anual de la atención. Durante el anuncio, el mandatario repasó números de la situación y ponderó las causas del fenómeno, entre las que destacó que “el sesenta y pico por ciento de los que están en situación de calle pasaron por el Instituto Nacional de Rehabilitación o por el Inisa”.

Muestra “sesgada”

La frase generó reacciones desde la academia, desde donde señalaron un error en la interpretación de los datos por parte del presidente. Integrantes del Núcleo Interdisciplinario “Trayectorias de situación de calle y sinhogarismo” de la Universidad de la República (Udelar), espacio que nuclea a docentes e investigadores de distintas áreas del conocimiento, salieron al cruce de las explicaciones del mandatario por entender que hubo un reduccionismo en las causas atribuidas al fenómeno.

Por su parte, Civila, en entrevista con el semanario Brecha, trató de contextualizar los datos señalados por Orsi y señaló que la cifra mencionada por el presidente surge de “unas 3.000 personas relevadas, entre quienes estaban a la intemperie y respondieron la encuesta”, en un proceso que arrojó que “el 52% tenía antecedentes de privación de libertad”.

En conversación con la diaria Verifica, el responsable del núcleo de la Udelar, Sebastián Aguiar, explicó que el número señalado por Orsi deriva del relevamiento de personas en situación de calle en Montevideo elaborado por el Mides en 2023. El estudio implicó un conteo de las “personas en calle”, categoría en la que el Mides incluye a todas aquellas que además de pernoctar a la intemperie, se encontraban en refugios o centros nocturnos durante la madrugada del 1° de agosto de ese año: 2.758 personas fueron censadas entonces. De esos, 1.363 personas se encontraron en 958 puntos de la ciudad, mientras que 1.395 personas se encontraban en refugios.

El relevamiento incluyó una encuesta que solo se aplicó a quienes se encontraban pernoctando a la intemperie, de los cuales, además, un 60,5% se negó a responder. Entre las respuestas, un 53% declaró haber estado privado de libertad en algún centro carcelario, mientras que un 10% estuvo bajo el sistema del INAU por conflicto con la ley. Asimismo, un 48% de quienes estuvieron privados de libertad ya habían estado en situación de calle previo a su primer ingreso al sistema carcelario.

“Sabemos que dentro de lo que definimos como gente en calle, se eligió una población sesgada para hacerle una encuesta”, explicó Aguiar; y señaló que se trata del conjunto de la población “más duro” que en “una noche de invierno prefiere estar a la intemperie”. “Eso nos muestra que es un dato sesgado”, sentenció el investigador y afirmó que esto no representa “en absoluto” a las más de 13.000 personas que pasan por algún dispositivo del sistema del Mides.

Aguiar recordó los resultados de la encuesta realizada en el relevamiento de 2016, la primera que incluyó la pregunta referente al pasaje por el sistema carcelario, incorporación que se dio en el contexto de implementación de la llamada Ley de Faltas. Entonces, un 43% de quienes se encontraban a la intemperie manifestaron haber estado privados de libertad, respuesta que solo representó el 9,5% entre quienes se alojaban en centros de cuidados, y 24,8% entre quienes se encontraban en centros de emergencia.

Por otra parte, Aguiar cuestionó la afirmación del presidente por entender que influye en “la sensación de inseguridad en torno a la gente en calle, cuando en realidad estamos hablando de un conjunto muy sesgado de la población”.

Fenómeno multicausal

El investigador e integrante del núcleo interdisciplinario Santiago Zorrilla fue uno de los investigadores que cuestionó públicamente la afirmación de Orsi, por entender que “no se puede hablar de una única causa”. Ante la consulta de la diaria Verifica, Zorrilla explicó que hay factores estructurales que atraviesan el fenómeno, como la falta de acceso a la vivienda, al trabajo o a una adecuada atención en salud.

Esto se ve reflejado en los resultados del estudio de 2023, en el que al preguntarse a los encuestados el motivo por el cual consideran haber quedado en situación de calle, solamente un 3,6% afirmó que se debió al egreso del sistema de privación de libertad. La causa más mencionada fue la “ruptura de vínculos” (43%), seguido de “adicciones” (34,9%), ingresos insuficientes (14,6%) y pérdida de familiar (14,1%).

“Tenemos mucha gente viviendo en condiciones muy precarias y en lugares donde no desean estar, ya sea por problemas de violencia intrafamiliar o por la propia violencia que surge en los barrios. Entonces, cada vez que se abre un refugio parece una oportunidad de tener un espacio donde poder habitar de forma independiente”, explicó Zorrilla y recordó que en la actualidad están ocupadas la totalidad de las más de 8.000 plazas que ofrece el Mides a través de sus distintos dispositivos de cobertura.

Respecto a la incidencia del incremento de la tasa de prisionalización en el aumento de personas en situación de calle, la investigadora Fiorella Chiappesoni señaló que, si bien “existe un vínculo”, la información disponible no permite ser tan “tajante” como las declaraciones realizadas por Orsi. “En 2023 salieron 9.600 personas del sistema de privación de libertad, y tenemos además casi 17.000 en la actualidad. Entonces, hay como una lectura directa de eso, pero que es bastante apresurada”, opinó.

Asimismo, señaló que si bien se identifican “ciertos patrones y perfiles comunes” entre las trayectorias de cárcel y calle, existen “otras cuestiones que están por detrás”, que tienen que ver con la pobreza infantil, la violencia intrafamiliar en edades tempranas, la violencia de género, o la falta de acceso a la vivienda sostenida. “No es una cuestión de las personas, sino del funcionamiento de las instituciones que expulsan, provocan y reproducen el problema de la situación de calle”, explicó Chiappesoni y señaló que hay “falta de prevención” e “instituciones que violentan”.

Los otros datos del Presidente

“Vivir en calle no es una opción”, sentenció Orsi y señaló que debe resolverse un “problema que no es chico”. “No es un problema de unos cuantos cientos ni de unos pocos miles, es un problema mucho más grande y los números lo indican. El presidente dijo que en una década la cantidad de personas en situación de calle se “triplicó”, y señaló que mientras en 2024 unas 11.251 personas pasaron por los dispositivos de alojamiento del Mides, en 2025 esa cifra trepó a 13.597, un 20% más.