En las últimas semanas, las encuestas han marcado una sostenida caída del nivel de apoyo a la gestión del presidente de la República, Yamandú Orsi, que encendieron las alarmas en la Torre Ejecutiva y pusieron en tela de juicio la estrategia de comunicación del gobierno. De acuerdo a la última encuesta de la consultora Factum, la desaprobación del mandatario alcanzó el 56%, contra una aprobación de solo el 24%, situación que se agravó luego del episodio referente a la compra de la camioneta particular del presidente.
Bajo este contexto, la plana mayor de Presidencia comenzó a defender públicamente los indicadores alcanzados en los primeros 16 meses de gobierno. La avanzada fue mediante posteos en redes sociales por parte de las cabezas del gabinete: el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez; el prosecretario, Jorge Díaz, y hasta el propio Orsi, quienes destacaron las mejoras en los salarios, el empleo y las pasividades. “La mejor forma de decir es hacer”, publicó reiteradamente Díaz, en referencia a una frase del héroe cubano José Martí.
La mayor apuesta fue en televisión abierta, con una serie de audiovisuales emitidos en las pausas publicitarias de los partidos de la selección uruguaya en el Mundial de Fútbol. Bajo el eslogan “primero la gente”, los “logros” de la actual administración aparecieron en las transmisiones de Canal 5 y Antel TV, en momentos donde la señal oficial alcanzó picos inéditos de más de 40 puntos de rating.
Además, de cara a la próxima Rendición de Cuentas, en la que el gobierno anunció un incremento de recursos para educación, primera infancia y seguridad, jerarcas como la presidenta del Banco de Previsión Social (BPS), Jimena Pardo; el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila; y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim, presentaron en primera persona los resultados del gobierno. Por su parte, Orsi publicó en la red social X una serie de indicadores para respaldar la evolución de la economía durante los primeros meses de su administración, que resume los números celebrados por el oficialismo.
Desempleo y mercado de trabajo
El boletín del mercado de trabajo publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente al pasado abril informó que la tasa de desempleo fue de 7,5%, mientras que doce meses antes se ubicaba en 8,2%. No obstante, el posteo no contempla el dato de mayo publicado por el INE la semana pasada, que ubica al desempleo en 7,6%, por lo que el descenso fue de 0,6 puntos porcentuales.
Para interpretar correctamente este indicador, hay que entender qué mide exactamente el INE. La tasa de desempleo no representa el porcentaje de toda la población sin trabajo, sino únicamente de las personas económicamente activas. Es decir, incluye solamente a quienes están trabajando o buscan empleo de manera activa. Quienes no tienen empleo, pero tampoco están buscando trabajo, no forman parte del cálculo.
Por esa razón, una reducción del desempleo puede deberse tanto a un aumento del empleo como a una disminución de la cantidad de personas que participan del mercado laboral. En este caso, no ocurrió lo segundo. El propio INE informó que la tasa de actividad se mantuvo elevada, en 64,2%, mientras que la tasa de empleo alcanzó 59,5%, lo que refuerza que la mejora del desempleo estuvo acompañada por un incremento de la ocupación.
Los 26.000 nuevos puestos de trabajo
El segundo dato difundido afirma que “se crearon más de 26.000 puestos de trabajo”. La cifra deriva de la estimación de personas ocupadas surgida de la Encuesta Continua de Hogares (EHC). De acuerdo al estudio, la cantidad de ocupados promedio en 2025 rondó los 1.745.000, mientras que el promedio del año anterior fue de 1.719.000 ocupados, por lo que la cifra utilizada por el presidente resulta consistente con los datos oficiales.
Otro de los indicadores afirma que del total de puestos de trabajo creados, casi 20.000 correspondieron a mujeres. La cifra también es compatible con las estimaciones del INE, ya que la población femenina económicamente activa aumentó aproximadamente en ese número respecto al mismo período del año anterior. El dato surge al comparar la evolución del empleo desagregado por sexo, que en el caso de las mujeres pasó de 50,9% promedio en 2024 a 52% a 2025, un 1,1% de diferencia, mientras que el nivel de empleo en hombres evolucionó de 67,8% a 68% en igual periodo, un 0,2%.
Salario real, ingreso de hogares y jubilaciones
El mensaje presidencial sostiene además que “el ingreso de los hogares creció 2,7% real y alcanzó el nivel más alto del que hay registro”. Los boletines del INE muestran que el ingreso medio real de los hogares registró un aumento respecto al año anterior una vez descontado el efecto de la inflación. No obstante, el INE no sostiene que el ingreso de los hogares haya alcanzado el mayor nivel histórico.
Las estadísticas de ingresos provienen de la ECH, cuya metodología cambió en varias oportunidades. El propio organismo explica que recientemente incorporó un nuevo concepto de “ingreso disponible ajustado”, que modifica la forma de medir los ingresos al excluir algunas imputaciones e incorporar nuevas transferencias sociales, como determinados subsidios de UTE, OSE y Ancap. Por lo tanto, estos cambios dificultan comparar directamente los niveles actuales con los registrados décadas atrás. Por ello, aunque el crecimiento de 2,7% surge de la información oficial, la afirmación de que constituye “el mayor nivel del que hay registro” no aparece respaldada expresamente por el INE y requiere reconstruir series históricas comparables.
El presidente también afirmó que el salario real aumentó 2,3% durante 2025 y que hoy existe “más poder de compra que en cualquier momento de los últimos 50 años”. La serie del Índice Medio de Salarios (IMSR), creado en 1968, sirve para actualizar diversos instrumentos legales y las jubilaciones de acuerdo a lo previsto en la Constitución. Al comparar la serie histórica, el alcanzado en enero de 2026, señalado como el “récord” de los últimos 50 años, retoma los niveles de julio de 1975, por lo que lo señalado por Presidencia es correcto.
La última afirmación se refiere al ajuste de las jubilaciones. En este caso, el mensaje sostiene que las pasividades tendrán un incremento nominal de 5,97% durante 2026, equivalente a una mejora real de 2,32% sobre la inflación. El cálculo surge de la diferencia entre la inflación anual al cierre de 2025, de 3,65%, y el ajuste definitivo establecido por el Ejecutivo. No obstante, se deja de lado la aceleración del aumento de precios en el último trimestre, impulsado por el aumento de los combustibles, y que se ubicó al cierre de junio en 4,3% interanual.
