A Soledad Aguirre le caía mal el mate, le resultaba demasiado intenso, sentía un fuego si no le agregaba algo. Pero no imaginaba que esa costumbre casera terminaría siendo un emprendimiento de “exclusivos blends de hierbas, especias, flores y frutas” para agregar a la cebadura.

“Estuve haciendo unos cursos de introducción a la cata de té, incluso llegué a armarme uno propio, que usábamos para consumo familiar y con amigos, y estaba desde el año pasado con ganas de tirarme para ese lado”, cuenta.

“Investigué un poquito y hay mucha gente súper talentosa haciendo blends de té; me pareció que el mercado ya estaba saturado, que me iba a costar imponer lo mío. Entonces, como soy también de las que toma mate y estoy todo el tiempo poniéndole cascarita de naranja, o jengibre, o una hoja de cedrón, siempre tirándole cosas, un día pensé si no podría extrapolar todo mi aprendizaje del té al mundo de la yerba, y, hasta donde tengo entendido, no hay nada parecido”.

Aguirre estuvo haciendo pruebas para encontrar los balances entre las mezclas que más podrían gustar hasta que largó Gourmate hace un mes y medio. Spicy (pimienta rosa, pétalo de hibiscus, cardamomo y canela), citrus (lemongrass, cáscaras de limón y de naranja, jengibre), green (té verde, menta, flores de lavanda), red (té rojo, pétalos de rosa, clavo de olor) y white (manzanilla, té verde, cáscara de naranja) son las opciones con que sale al mercado, con notas que llevan a acompañar distintos climas y sensaciones.

En período de pruebas tiene una variedad más frutal de cara al verano. “Cada una de las mezclas se adecua a una temporada y hasta a una hora del día, porque hay una especiada que te invita en el invierno o a la mañana, mientras otras son más frescas, a base de menta, lavanda u otra de manzanilla, que son más de primavera, pero por supuesto que es a gusto del consumidor”, dice.

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En un momento en que las góndolas se llenaron de yerbas saborizadas, Gourmate se presenta como la pata más artesanal de esa tendencia. Sus frascos de vidrio sellados con precinto llevan entre 40 y 65 gramos, de acuerdo a la variedad. Esas cantidades, asegura Aguirre, rinden para cerca de un mes de mateadas, ya que la sugerencia de uso es una cucharadita por cebadura: al preparar el mate debe mezclarse con la yerba y esperar, como corresponde siempre, que se hinche con el agua.

“Justo vino esto de la pandemia, que la verdad es que ayudó, porque con eso de un mate por persona por ahí antes no te animabas a agregarle cosas porque lo compartías, pero ahora sí, le pongo la canela porque, total, es para mí sola, qué importa”, comenta.

“Estuve viendo la opción de vender yerba ya con la mezcla, pero me pareció que ese es otro mercado. Además la gente es muy fiel a las marcas, a determinada molienda. En cambio, con esto, que es como un topping, seguís tomando tu yerba, lo único es que le agregás otro sabor y aroma; no va por el lado de lo medicinal, porque yerbas compuestas, para nerviosos, para la gastritis, también hay un montón. Esto va más a la experiencia sensorial. Por eso el nombre. Lo que me llama la atención, porque lo imaginaba como un producto muy femenino, es que tengo clientes hombres también, de millennials hacia arriba”.

Para encargar, por el momento únicamente está la cuenta instagram.com/gourmate.uy/, pero espera estar el mes próximo en distintos puntos de venta.